Matones espaciales

Cuando nos hayamos cargado definitivamente este pedrusco que viaja por el espacio, o más concretamente en órbita alrededor del Sol, a una velocidad de 30 kilómetros por segundo, y que en su día fue un auténtico vergel –no en vano se lo denominó ‘el planeta azul’– dispondremos ya de la tecnología necesaria para llegar al siguiente, esto es, el pobre Marte, y repetir la hazaña. Se admiten apuestas sobre si para aquel entonces dispondremos también de algo de conciencia…

Su abuelo debía de ser tan genial como el mío

Un corto. Una breve historia, filmada en ‘stop motion’ (una técnica de animación que aparenta el movimiento por medio de imágenes fijas sucesivas), que transmite no pocos mensajes. Por ejemplo, que no debe uno de prejuzgar a los demás, ni por su aspecto, ni por sus aparentes medios de hacer las cosas. Pero también que, como decía Kipling (“…si vuelves al comienzo del trabajo perdido, aunque sea la obra de toda tu vida…” / “…si pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea, sin decir nada a nadie de quien eres o lo que eras…”) hay que superar los reveses de la fortuna y saber pasar página. En fin, un abuelo como los de antes. Como el mío…

En el pueblo nos gusta el humor ‘grueso’

Tengo más de tres décadas de vida y de experiencias acumuladas que cualquiera de estos gamberretes. Soy padre; bien es cierto que unas veces más responsable que otras. Tengo una empresa, que tampoco va como para echar cohetes –que le pregunten a mi Santa– y cualquiera que me viese por la calle podría fácilmente confundirme con eso tan desagradable que escuchaba a mis mayores, cuando era un ‘monicaco’: una persona de bien. Y aún así, me encantan las bromas de pueblo, como la que perpetran estos ‘pepsicolos’ con un poco de laxante, unos botes de patatas fritas y unas gaviotas hambrientas.

¡Venga, que es fin de semana! Como decía el genial Gila: “Y si no te gusta la broma, te vas del pueblo”. O de la playa…

Dictaduras, con piel de democracia

Más claro, el agua. En su última película (‘El Dictador’), el actor, humorista y escritor inglés Sacha Baron Cohen se ríe de las democracias occidentales, en las que la élite –esa que ni siquiera va a la cárcel cuando la pillan con las manos en la masa– nos vende unos valores que son precisamente los primeros que luego se encarga de pisotea, mientras unos miran para otro lado y otros hace tiempo que desistieron: la libertad, el respeto a los derechos de las personas, el bienestar social, etcétera. Y para que vivamos encantados de habernos conocido, lo edulcoran gracias a unos medios de comunicación, convenientemente manipulados por el poder, y el falso espejismo de dejarnos votar cada cuatro años… No tiene desperdicio.

Dirigir tiene su ciencia

Jefes ‘capullos’ los hemos tenido todos. Pero luego, cuando un día te toca a ti mandar, descubres que ni es oro todo lo que brilla, ni vale cualquiera para organizar y dar órdenes. Así que como Riccardo Muti sí que lo hace bien –al menos al frente de una orquesta, que no es poco–, su discurso, tras recibir un galardón, merece la pena. Aunque sólo sea para reafirmarnos en que nuestro inglés no es tan malo como pensábamos…

Campañas que llegan…

…aunque no se sabe bien adonde. Un ejemplo: estos simpáticos –aunque un tanto ‘tarados’– personajes escenifican muertes de lo más ocurrentes, acompañados de una musiquilla de lo más ‘pegadiza’, pero ¿qué nos tratan de vender? Pues bien, se trata de una campaña para andarse con ojo cuando uno está cerca de unas vías de tren o metro. ¡Pero si de lo que dan ganas es de emularles!…