Cartelicos aleccionadores XXXIV

(Un resumen de los enviados a los amigos y conocidos en los últimos tres años)

‘Cortos de Fondos’ 93/258

numero_93_alterfinesAprovechó que ella estaba profundamente dormida –la había narcotizado mediante una romántica copa de cava– para proceder a extraerle el dispositivo intrauterino, inocularle la cantidad de semen fértil adecuada y volver a colocarle el anticonceptivo, con el fin de que no notase nada extraño a la mañana siguiente; eso sí, anoto con letra pulcra en su agenda el día concreto de la posible concepción involuntaria, y no olvidó dejar su tarjeta de visita sobre la mesilla.

No fue esa su única actividad nocturna. Antes de conocerla, ya de madrugada, había consumado el mismo procedimiento con otras dos conquistas, además de aprovechar su paso por sendos descampados para consumar no sin cierta desgana otras tantas violaciones, asegurándose bien de eyacular en el interior de sus víctimas.

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Tiendas de barrio: una especie en vías de extinción

comercio_cerrado_alterfinesEl interior del escaparate está vacío y el suelo polvoriento; en su fachada, un gran cartel de ‘Se Vende’ anuncia al recién llegado al barrio que otro negocio ha caído con la crisis. Y van… Con la peculiaridad de que éste, en concreto, había abierto sus puertas en otoño del pasado año.

A pesar de que es más que evidente que no tiene nada que ofrecerme como consumidor, permanezco de pie, mirándolo, mientras se me pasan un par de semáforos con el logotipo del muñeco que camina en verde. Puede ser porque acabo de hacerme una porrada de kilómetros con el piloto automático, o por el aplastante calor que asola estos días los atardeceres de la capital, pero me sorprendo a mí mismo, casi sólo en toda la acera de una gran avenida, observando los restos de un naufragio: algunos objetos que, por descuido o desidia, han quedado abandonados en el local, el día que su propietario recogió los bártulos, se tragó su aún bisoño orgullo emprendedor y partió cabizbajo hacia su casa o hacia la oficina del Inem más cercana.

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‘Cortos de Fondos’ 92/258

numero_92_alterfinesEl calor era insoportable. Llevaba caminando largo rato bajo un sol de justicia y estaba empezando a lamentar no haber sido más generoso en su última ingesta de agua, pues al ritmo de marcha que se había autoimpuesto para alcanzar su objetivo no duraría mucho en aquel infierno.

Le sobraba la ropa y el calzado, pero sabía que caminar descalzo –en caso de poderse hacer, que estaba por ver en aquel suelo terrible– sería aún peor; y aligerarse de ropa no podía traerle más que problemas con la fauna local. No había quien cambiase aquel lugar: era llegar la época estival y ningún ser vivo parecía capaz de soportar las temperaturas diurnas.

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‘Cortos de Fondos’ 91/258

numero_91_alterfines“Ya ha sufrido por el negocio familiar, entregándole los mejores años de su vida, más de lo que era razonable esperar”, inició la conversación, sobre proporcionarle a su padre un final adecuado, el menor de sus hijos. Los cinco se encontraban reunidos al pie de su cama, en el hospital, mientras el anciano permanecía inmóvil, con los ojos cerrados.

“Y lo ha hecho siempre con dignidad, no postrado en una cama de hospital, a merced de toda esta panda de matasanos”, concluyó su alegato, a sabiendas de que un poco de gesticulación, otro de firmeza y algo de afectación calculada terminaban siempre por convencer a los indecisos.

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Que lo supiera, no lo hace más llevadero

final_vacaciones_alterfinesSe terminan mis vacaciones. Dentro de 48 horas estaré de nuevo en Madrid, metido en la jaula y dando vueltas en la rueda. Se acabó lo bueno. Mañana domingo, 700 kilómetros y de vuelta al redil. Sé que a quienes no tienen trabajo les sonará cruel (por ser políticamente correcto) que quien sí que lo tiene reniegue de él, pero de lo que realmente me quejo es de lo esquiva que me es la fortuna. Los Euromillones, en concreto. ¿No podían haberme caído unos pocos anoche –caramba: había un ‘bote’ de 47 ‘kilos’, y eso da para repartir a base de bien–, en lugar de irle a parar a un luxemburgués, estonio o checo, que seguramente se lo merece mucho menos que un servidor? Pues va a ser que no. Así que mañana, carretera y manta, y a esperar 334 días. Y contando.

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