¿Se estarán equivocando?

¿Es impresión mía, o están cayendo en el error de matar a la gallina de los huevos de oro? Supongo que lo que Esopo trataba de enseñarnos con esta fábula es que la avaricia termina por estropear cualquier negocio. Algo que muy bien podría aplicarse a numerosas situaciones en la vida. De hecho, hace poco escuché una metáfora que decía algo así como que el sistema –se refería a la situación políticosocial española, pero me temo que en todas partes cuecen habas– está montado como un exprimidor de naranjas: gira hacia la derecha, y cuando ya no puede más, lo hace hacia la izquierda, y así sucesivamente. Es brillante, de puro cierta; pero la avaricia de los de siempre por no dejarse ni una gota, hace que sospeche que no se trata de un exprimidor normal, sino más bien de diseño, de esos que parecen… otra cosa. Porque más que exprimirnos, a veces parece que nos están agrandando el esfínter. Con cada impuesto desigual que se sacan de la manga, con cada subida injustificada de tarifas, con unos precios exorbitantes, que nada tienen que ver con los salarios, y con esas comisiones abusivas e injustificadas que permiten a las entidades financieras, a las compañías telefónicas, etcétera. Pero, oye, ¿a que es bonito su diseño? ¿Eh? Y esas naranjas de Valencia, ¡qué orgullo patrio!

Sigue leyendo

Anuncios

Un ‘lapsus’ lo tiene cualquiera

Niles Crane (‘Frasier’) es un esnob, de gustos propios de un ‘gourmet’, gran admirador de la ópera, el teatro y la música clásica, además de los buenos vinos y las reuniones de la alta sociedad. Físicamente débil y muy descordinado, tiene una larga lista de fobias y de alergias que lo convierten en una fuente constante de ‘gags’ para disfrute del espectador. Pero sus frases relativas al psicoanálisis no tienen desperdicio.

‘Cortos de Fondos’ 47/258

Después de lustros enteros de investigación, sacrificando jugosas ofertas económicas de multinacionales del sector farmacéutico, su esfuerzo personal alcanzó la merecida recompensa: consiguió identificar el gen portador de la generosidad. Pero no pudo evitar el contagio, y le cedió su descubrimiento a un colega de otra universidad.

Cartelicos aleccionadores XX

(Un resumen de los enviados a los amigos y conocidos en los últimos tres años)

La emoción de la novedad

Mi esposa y mi hija adolescente acaban de descubrir que, en un partido de fútbol, existe un lance importante –sobre todo desde que Menotti inventase el “achique de espacios”– que es el fuera de juego. Mi padre lo llama a veces ‘orsay’, que es una reminiscencia del término que se inventaron los de su generación; eso sí, decían que había que castellanizar el nombre del deporte, y lo llamaron balompié.

Y es que cuando juega un campeonato la Selección Española de fútbol, supongo que son miles los no-aficionados el resto del año que dejan sus ‘hobbies’ cotidianos para plantarse delante del televisor durante una hora y media. Y ese es un tiempo muy largo, como para que no se acaben notando sus –lógicas– deficiencias a la hora de conocer a fondo el intríngulis del juego.

Sigue leyendo