La emoción de la novedad

Mi esposa y mi hija adolescente acaban de descubrir que, en un partido de fútbol, existe un lance importante –sobre todo desde que Menotti inventase el “achique de espacios”– que es el fuera de juego. Mi padre lo llama a veces ‘orsay’, que es una reminiscencia del término que se inventaron los de su generación; eso sí, decían que había que castellanizar el nombre del deporte, y lo llamaron balompié.

Y es que cuando juega un campeonato la Selección Española de fútbol, supongo que son miles los no-aficionados el resto del año que dejan sus ‘hobbies’ cotidianos para plantarse delante del televisor durante una hora y media. Y ese es un tiempo muy largo, como para que no se acaben notando sus –lógicas– deficiencias a la hora de conocer a fondo el intríngulis del juego.

Sigue leyendo