Ray Bradbury (1920-2012) Escritor de ciencia-ficción estadounidense

“¿Los electrónicos? Eso no son libros. Los libros sólo tienen dos olores: el olor a nuevo, que es bueno, y el olor a libro usado, que es todavía mejor”.

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El dinero, la confianza y la hija de nuestros tíos

idolo_pies_barro_alterfinesQue levante la mano aquel que sospeche que el mundo ha sido un lugar mejor en el que vivir. Vale, vale, todos al mismo tiempo lo que habéis conseguido es que se me volase el peluquín… Que la bajen ahora los que crean que el dinero, desde que se inventó como tal, ha sido el principal culpable de la mayoría de nuestros males, por no decir de todos.

Pues hala, ya estamos como al principio: vosotros ahí, con cara de “y éste, de qué demonios ha escrito hoy”, y yo contando las palabras de esta entradilla, para ver si pongo el ‘leer más–>’, y me lanzó de una vez a escribir del tirón aquello que realmente os iba a contar. Que es…

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Nada sobre lo que leer o escribir…

Ahora que los fascistas andan con una de sus grandes aspiraciones de siempre –es llegar al poder y empezar a vérseles el pelo de la dehesa…– que es lograr que la educación pública se deteriore a base de recortes, para que la riqueza vuelva a ser determinante para lograr una formación adecuada, y por lo tanto ésta quede restringida a las clases sociales superiores, no está de más recordar palabras como las del ‘Profesor Holland’, un personaje de película que, al estilo de ‘El Club de los poetas Muertos’, inspira con su extraordinario ejemplo las vidas de sus alumnos.

‘Cortos de Fondos’ 105/258

numero_105_alterfinesNadie mostró la solemnidad que se esperaba para un momento de tal magnitud histórica. La raza implicada en la catástrofe, muy desarrollada en su opinión, en realidad no supo prever lo que se avecinaba, de modo que su propio exterminio le pilló de sorpresa.

Sería de mal gusto explayarse ahora con la descripción  de las ridículas posturas y actitudes que exhibieron, en este trágico desenlace, algunos conspicuos líderes. Baste con señalar que la muerte simultánea de varios miles de millones de seres, incluidas muchas de las mentes más brillantes que había producido aquella especie, no fue de hecho más que eso: la suma de varios miles de millones de muertes vulgares.

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Cartelicos aleccionadores XXXVII

(Un resumen de los enviados a los amigos y conocidos en los últimos tres años)

Versátil que (dicen) es uno

versatile_blogger_negro_black_alterfinesLo han vuelto a hacer. Quiero decir, el darme la excusa perfecta para hablaros de mi tema favorito: Alterio Felines (que como todos sospecháis ya a estas alturas es el pseudónimo del bueno de  Alterfines). Y los culpables son dos autores literarios, que sí que se merecen este galardón (La Biblioteca del Fauno y Asquerosamentesano) que han tenido a bien seleccionar este ‘blog’, junto a otros tantos destacados diarios en la red, que os aseguro que bien merecen una visita: Ana Azul, Época Dorada, Pinki Pop, Más que Vivir, Karmel, El Rincón de Gaviota, Chancano, La Puerta Entornada, Entre el Olvido y la Memoria, Dessjuest, Nosht y Homefosc).

Es algo que le agradezco infinito a Roberto y a Jorge, que no sabía los pobres que, igual que no debe alimentarse a los gremlins después de medianoche, mojarlos o permitir que les dé la luz, nunca, bajo ningún pretexto se puede dar a un ‘bloguero’ patente de corso para que largue siete cosas importantísimas sobre su egregia persona y su inaplazable misión en ésta, la tercera de siete vidas. Pero el mal ya está hecho…

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‘Cortos de Fondos’ 104/258

alterfines_numero_104_alterfinesLa mujer tuvo su hijo entre grandes sufrimientos, y entre espantosos dolores lo introdujo en una bolsa de plástico de una carnicería del barrio y lo arrojó al contenedor de basuras más próximo a su domicilio. De vuelta a su hogar durmió profundamente durante unas cuantas horas; tranquila, esperaba que una persistente llamada a la puerta la despertase. Finalmente abrió los ojos sorprendida. Miró el reloj: habían transcurrido casi 12 horas. Eso significaba que nadie había descubierto los restos del recién nacido. Si el camión de la basura lo había triturado sin abrir sospechas, era libre. Dolorosamente libre. Tristemente libre.

Pero libre al fin y al cabo. Quería aferrarse a esa idea; olvidarlo todo, su miseria, su atormentado amante, su parricidio. Tendría que buscar un nuevo trabajo y mudarse de barrio. Empezar una vida nueva. Aunque nada sería igual, no podría ser peor.

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