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el_grito_alterfinesSeguro que algún malpensado habrá colegido ya que al espabilado de Alterfines, con eso de la edad provecta, se le ha debido de pasar por alto encabezar su entrada de hoy. Pues no señor, mira tú por donde; resulta que sí que está titulada…

Que nadie se alarme, o corra a buscar sus gafas contra la presbicia: lo que sucede es que no se me ha ocurrido mejor homenaje a lo rematadamente mal que se está comunicando a los de arriba que no nos representan, que hace tiempo que dejamos de confiar en ellos, que en un momento dado –y esperemos que no muy lejano– vamos a coger el toro por los cuernos y… que sorprender a mis siempre sufridos lectores con algo un tanto singular: el titular invisible. (Y mejor no preguntar en los comentarios qué barbaridad he escrito, pero que no se puede ver, merced a la “magia” del código html: si mi abogado se enterase pediría la jubilación anticipada, no os digo más…).

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Versátil que (dicen) es uno

versatile_blogger_negro_black_alterfinesLo han vuelto a hacer. Quiero decir, el darme la excusa perfecta para hablaros de mi tema favorito: Alterio Felines (que como todos sospecháis ya a estas alturas es el pseudónimo del bueno de  Alterfines). Y los culpables son dos autores literarios, que sí que se merecen este galardón (La Biblioteca del Fauno y Asquerosamentesano) que han tenido a bien seleccionar este ‘blog’, junto a otros tantos destacados diarios en la red, que os aseguro que bien merecen una visita: Ana Azul, Época Dorada, Pinki Pop, Más que Vivir, Karmel, El Rincón de Gaviota, Chancano, La Puerta Entornada, Entre el Olvido y la Memoria, Dessjuest, Nosht y Homefosc).

Es algo que le agradezco infinito a Roberto y a Jorge, que no sabía los pobres que, igual que no debe alimentarse a los gremlins después de medianoche, mojarlos o permitir que les dé la luz, nunca, bajo ningún pretexto se puede dar a un ‘bloguero’ patente de corso para que largue siete cosas importantísimas sobre su egregia persona y su inaplazable misión en ésta, la tercera de siete vidas. Pero el mal ya está hecho…

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3.652 días para jubilarme

Que nooooooo. Que no todas las entradas van a ser historias del ‘abuelo Cebolleta’, presumiendo de lo mucho que ha vivido o de la purrela de años que ha cumplido. Pero esa edad provecta sí que me permite asistir una y otra vez a las mismas situaciones que hacen de cada semana un calco de la anterior. Y lo digo como queja, que conste. No soy de esos imbéciles que todavía, después de la que está cayendo, salen con aquello de “virgencita, virgencita, que me quede como estoy…”. Que se queden ellos igual de tarados no debería de preocuparnos, salvo por el hecho de que no son mudos, ni mancos, y o bien lo vocean en el bar o en el pasillo de la oficina, o bien lo garrapatean en su columna semanal.

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