Ya lo dijo Don Hilarión

“Los tiempos adelantan que es una barbaridad”, exclamaba en una conocida zarzuela (cuyo título me da pereza buscar ahora en Google…) el personaje del título de esta entrada. Lo cierto es que a veces no cabe otra que descubrirse ante el cerebro de los ingenieros. ¿O no?

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Cartelicos aleccionadores III

(Un resumen de los enviados a los amigos y conocidos en los últimos tres años)

‘Cortos de Fondos’ 3/258

Mientras se afeitaba, el concejal de urbanismo ponía toda su atención en la firmeza de su maquinilla, de afiladas cuchillas, que abatía aquellos pelillos de su barba de un día, alineados como diminutos árboles de un frondoso bosque.

Pasada tras pasada, desde el nacimiento mismo de su barba, a la altura de la nuez, hasta la barbilla, y posteriormente a ambos lados de su rostro, iba abriendo claros en aquella selva a cuya defensa no salía ningún odioso ecologista…