Lo que demuestra que nunca se sabe

En asuntos musicales hay gustos para todos los colores. Pero un virtuoso es siempre un virtuoso. Y este señor lo es: Chuck Berry versionándose a sí mismo en su ‘You never can tell’, que él preferí llamar ‘Ces’t la Vie’. Se la prometí a Lorena hace un par de semanas. Le había prospuesto primero un vals, luego un tango, y finalmente quedamos en que ella podría hacer de Mia Wallace (Uma Thurman) y yo de Vincent Vega (John Travolta), en esa deliciosa pieza que se bailan en ‘Pulp Fiction’. Pero buscando, buscando, he dado con esta joyita, más lenta que la versión que recordaréis de la película, pero igualmente deliciosa.

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18 pensamientos en “Lo que demuestra que nunca se sabe

  1. No habia leido tu entradilla, y ya iba a comentar que no es la misma version que la de la película. Pero he visto que ya lo has puesto.
    Me encanta la músicia de los Sesenta.
    Un beso.

    • Es que es nuestra música, fermosa. Cuando escribía para ‘Ser Padres’ me encargaron un artículo sobre por qué hay ‘choques generacionales’ en el tema de la música entre padres e hijos, y se me ocurrió entrevistar al sociólogo Enrique Gil Calvo, que tenía una teoría muy curiosa al respecto. Voy a tratar de sintetizártela, aunque seguro que me queda un poco imperfecta. Decía algo así como que, como mamíferos que somos, un pelín evolucionados, pero tampoco para echar cohetes, empleamos la música para el cortejo amoroso, es decir, que estamos a la última mientras tratamos de engatusar a una pareja, y cuando esto sucede nos quedamos atrapados en ese –no recuerdo si él lo llamaba así o algo similar– “momento musical”, que revivimos con nuestra pareja: solemos, o al menos tratamos de hacerlo, compartir los mismos gustos musicales; cuando se rompe el vínculo, volvemos a interesarnos por la música que se hace, y nos asombramos de cómo se nos pasó tal o cual canción o tal o cual grupo, con lo bueno que es. Hasta que nos echamos otra pareja, y vuelta a empezar. Llega un momento en el que esa pareja es la (aparentemente) definitiva, y ahí se quedan tus gustos musicales digamos preferidos, aunque vayas escuchando cosas que te gusten de vez en cuando. Vamos que aunque te guste la música de los 60, como a Dolega o a mi, no tiene porque no gustarte “Soldadito Marinero”, de Fito&Fitipaldis o “Rolling in the Deep”, de Adele. Huelga decir que si te divorcias, pasada por ejemplo una década, curiosamente vuelves a escuchar lo que “se lleva”, y vuelves otra vez a pensar dónde estuviste metida/o esos 10 años, que parece que no escuchaste nada.

      No sé si me he explicado, o con la mala leche de terminar mañana mis vacaciones estoy un poco espeso.

      Un beso.

  2. Si es que, no es por nada, pero somos una generación de la leche.
    Esto es una joya, además mítica.
    Tiene una foto el consorte que parece hermano gemelo del que toca el bajo, pero el tocaba la batería 😀
    Besazo

    • Totalmente de acuerdo, guapa.

      Y habrás visto que Tarantino se dedica a recuperar canciones geniales de la época, en todas sus películas; e incluso actores 😉

      Un besazo (para ti) y un abrazo (para el Consorte).

    • Es que la canción de Neil Diamond es también una preciosidad, aunque el ‘Pulp Fiction’ sale la versión de Urge Overkill.

      Y esa camisa de amebas, esos pantalones rojos y esos botines bicolores que se gasta Berry, ¿qué? ¿eh? ¡Menudo puntazo! 😀

      (Más) besos.

    • Money: ese Bowie cantando “Cat People”, mientras los nazis arden en el cine, en ‘Malditos Bastardos’, o ese “Little Green Bag”, de George Baker mientras los tipos vestidos de negro y con gafas oscuras caminan a cámara lenta por el aparcamiento al aire libre en ‘Reservoir Dogs’…

      La canción es también para vosotros. (Muchos) besos.

      • Joeee! La de Baker la puse hace poco en el “feisbu” y la de Bowie la estoy escuchando en estos mismisimos momentos. Leerte y ponerla. No me acordaba de ella. Todo un gustazo.
        Besos!

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