‘Cortos de Fondos’ 90/258

numero_90_alterfines(El presente microrrelato es obra de su autor; perogrullada que sirve para explicar que puede ser mío, puede ser de Qwerty, y hasta puede que lo escribiésemos al alimón, pues hubo un tiempo lejano en el que compartíamos máquina de escribir, paquete de Habanos y botella de Dyc. Así que, siendo el primero en el que lo advierto, no será el último. Me queda el consuelo de que si lo lee y lo reconoce como suyo, no me cabe duda de que se abrirá paso entre los ‘comentarios’ para decir “¡qué bueno!”)

Era realista en todo. Siempre mantuvo la tesis de que, puesto que nunca creyó en la posibilidad real de anticipar el futuro, el hecho mismo de intentar hacerlo hacía imposible que ocurriesen sus predicciones. Así es como conjuró, durante años, la posibilidad de que le ocurrieran cosas no deseadas. Pensar una mañana que aquella misma tarde le atracarían hacía de pronto imposible que tal suceso tuviera lugar. Imaginar con toda suerte de detalles su propia caída por la escalera de su casa le libraba con certeza de esa eventualidad. Evitaba con el mismo método, e idéntico éxito, las grandes catástrofes y los pequeños contratiempos.

Y de ese modo, se sirvió durante mucho tiempo del desatinado artificio, siempre preciso y certeramente esclavizador. Porque la seguridad que proporcionaba el sistema tenía una seria contrapartida. Él la conocía a la perfección. Sabía que su pulso con el destino tenía que alimentarse con constante disciplina, para evitar que se volviese contra él para castigarle por su desafiante insolencia. Lo que comenzó como un juego de “predicciones disuasorias”, como solía llamarlas cuando bromeaba ante los amigos, era ahora una agobiante obsesión que le mantenía ocupado todo el día.

Se despertaba imaginando que iba a fallecer en el transcurso del día. Cumplida esa acuciante urgencia diaria, continuaba haciendo un rápido recorrido por la recreación de las muertes de sus seres más queridos (el verano anterior, y tras una discusión banal con su sobrino, decidió omitirle en su sortilegio matutino, y el remordimiento no le abandonó durante meses…). Después, entrada la mañana, la labor continuaba. Era preciso evitar el romperse una pierna al subir o descender del autobús, cortarse con el cuchillo del pan, ser despedido del trabajo, mancharse la corbata con la salsa de una hamburguesa o dejarse sorprender por un resfriado. Un olvido, tres inviernos atrás, le tuvo en cama varios días, confirmándole que el destino era un enemigo paciente y astuto, que aprovecharía la mínima distracción para actuar. De hecho, ya nadie –ni él, ni sus amigos– bromeaba acerca de aquello que había dejado de ser, hacía tiempo, una divertida excentricidad.

Desoyó los consejos de quienes pretendían que abandonara tan perniciosa costumbre. Él sabía que el día que dejase de predecir su muerte nada podría evitar que ésta se produjese.

Una tarde atormentada cayó exhausto en una butaca, atenazado por las divagaciones febriles de su mente enferma.  Pensó que el viejo bodegón que descansaba sobre la chimenea iba a desplomarse sobre el suelo. El estampido del marco, haciéndose trizas sobre la tarima, apenas logró que se inmutase. Se levantó algo confuso, esbozó un sonrisa irónica y se predijo una larga y venturosa existencia, llena de felicidad. Entonces, abrió el cajón del aparador y extrajo de él una oscura y reluciente pistola.

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38 pensamientos en “‘Cortos de Fondos’ 90/258

  1. Menos mal que ni siquiera soy capaz de seguir los consejos de esa mentira que llaman “El Secreto”, que sino mañana mismo me ponía con esto hasta sumergirme en una espiral que me conduciría a la locura jajajaja

    • ¿Te lo imaginas? Tener que ir imaginando, paso por paso, todas y cada una las cosas que no quieres que te sucedan: desde no cortarte afeitándote a no atragantarte con la comida… claro que siempre está también el triunfar con las mujeres 😀

      • Me has pillado, cada mañana mi oración consistiría en eso y en no morir todavía, ni yo ni mis seres mas cercanos, no me complicaría tanto jajaja

  2. Da lo mismo si es tuyo o de tu amigo o de ambos: es muy bueno.
    ¡Que curro estar todo el día preservandose a si mismo de desgracias!
    Un beso.

  3. Estas historias de autor indefinido 🙂 Yo también tengo varios “escritillos” archivados en mi PC, redactados entre un servidor y sus colaboradores de aquellos días.

    ¡Pobre hombre! Romperse una pierna al abordar el autobús. Ahora temeré al usar el transporte público.

    Saludos cordiales 😛

  4. Uf! terrible entrar en una espiral así. Yo conozco un poco el tema pero al revés, tratando de atraer lo positivo (ya sabes El Secreto, que han nombrado ahí arriba) pero da una de curro que no puedes utilizar la cabeza para otra cosa, todo el día atrayendo, atrayendo, terminas un poco p’allá. Ahora en mi siguiente evolución pokemon estoy más por lo de “lo que tenga que ser será” que es otra gilipollez, pero más relajante

    • Claro que sí, mujer. Empiezas pidiendo cosas para ti, y luego tienes que seguir con tu familia, tu pareja… quita, quita, un rollo. Mejor que sea lo que Alá quiera jjj

      Besos (relajados)

  5. ¡Asfixiante! jajajajaja. No el relato, que es genial, si no tener que pensar de esa manera todo el día…
    Y lo dice una que es medio bruja, sólo que a mí me pasa al revés… Las cosas que pienso e incluso escribo, se acaban cumpliendo (no siempre, por suerte) jajajaja. Supongo que si me pasase siempre acabaría tan loca como el joven del relato y tendría un “Death note” xD
    Besos!!

  6. Estoy con los que han dicho que es igual de quién sea, es muy bueno y allá os pegueis por la autoría vosotros 😀
    Yo la verdad es que lo tendría jodido para llegar a hacer esas cosas porque soy un despiste con patas así que pronto me daría cuenta de que el “maleficio” no funcionaba porque se me olvidarían un montón de cosas que obviamente no se cumplirían 😀
    Besazo

  7. Uffff qué macabro!! Está buenísisisisisimo. Yo, que soy un poco paranoica, sé que estar imaginando cosas agota, como cuando duermo sola en casa e imagino ladrones por todos lados… si una chorrada así cansa me imagino a este señor
    Lo dicho: Excelente

  8. Joer que tétrico. O sea que era capaz de predecir lo contrario que le iba a pasar o mejor dicho, como yo he interpretado, si deseaba una cosa se cumplía la contraria. Buena manera de saber que día se va a morir. Besos
    Ana

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