Preverlo todo, excepto lo que ocurrirá

leyes_murphy_alterfines“Si algo puede ir mal, irá mal”. Así se formula la más conocida de las llamadas Leyes de Murphy. Su autor es Edward Murphy, un ingeniero que había diseñado cierto experimento para las Fuerzas Aéreas estadounidenses, en 1949, consistentes en una serie de experimentos para evaluar la tolerancia del cuerpo humano a las altas aceleraciones. Una de las pruebas requería colocarle 16 acelerómetros en distintas partes del cuerpo del comandante John Paul Stapp. Cada uno de los medidores podía montarse sólo de dos formas. Y el técnico logró montar los 16 de la forma errónea… Al bueno de Murphy no le quedó otra que empezar a tener en cuenta el factor humano en las siguientes pruebas, dejando toda una teoría al respecto sobre la fatalidad de cuanto nos sucede en la vida, cada vez que intentamos aplicarnos a una tarea; bastante más complicada que todo lo que yo ponga a continuación, pero hay que tener en cuenta el cabreo que debió de cogerse en aquel momento.

A todos se nos ha caído alguna vez una tostada al suelo, por supuesto del lado untado y justo cuando acabábamos de extender la mermelada sobre su superficie; todos hemos cambiado de fila en el banco, o de carril en la autopista, viendo que la nueva iba más deprisa que aquella en la que estábamos anteriormente, para acabar deteniéndonos de inmediato; todos hemos sufrido un retraso a la hora de aterrizar nuestro avión, estando pendientes de un trasbordo que, sí: despegó a su hora; y en todo hogar, las plantas más feas sobreviven al resto, por mucho cariño y cuidados que les hubiésemos procurado a las ya resecas… Son sólo cuatro ejemplos de cómo nos afectan en nuestra vida cotidiana esa aparentemente irresistible tendencia a ir mal con la que los objetos de uso cotidiano y los asuntos que nos atañen procuran fastidiarnos a menudo (espero ver los comentarios llenitos de “pues a mí lo que más me fastidia es…”, que lo sepáis). Mi abuela mantenía que sólo existe una forma cabal de echarle limón a algo: ponértelo cerca de un ojo y apretar el cítrico al buen tuntún…

Lo sé, lo sé, tendemos a exagerar. Creer que “no hay situación que no pueda empeorar” es estar predispuesto a que las cosas vayan peor. Pero caramba, es que la realidad se ha encargado ya de demostrarlo en numerosas ocasiones precedentes. ¿O es que nadie –salvo Dessjuest,por supuesto– ha estado en una playa nudista donde todos, sin excepción, estaban mucho más favorecidos por la madre Naturaleza? Pues eso, que siempre que hay alguien presente al que querías impresionar es cuando cometes el error no deseado; que los aparcamientos aparecen cuando ya no los necesitas, y que si algo ha sido sencillo de desembalar, resultará imposible volverlo a encajar en su funda. Vamos, que por muy seguros que estemos de que algo no puede salir mal, acabará saliendo mal de todas formas.

Y eso que, según parece, las Leyes de Murphy han sido refutada en diversas ocasiones. No porque las cosas tiendan naturalmente a ir bien, desde luego, sino porque su empeño en ir mal puede, en general, explicarse de una forma simple y racional: mediante la estadística, la dinámica de los cuerpos sólidos u otras ramas de la física. Ya se sabe que a los científicos les encanta llevarle la contraria al resto de los simples mortales. Resualta que si la tostada cae al suelo desde la altura de una mesa es lógico que lo haga con la mermelada hacia abajo. El fenómeno no tiene nada que ver con la desgracia que persigue a la humanidad, sino que empieza a girar cuando despega del borde de la mesa y, dada la altura de ésta, no le da tiempo a completar un giro completo. Parece ser que para que las tostadas cayeran siempre con la mermelada hacia arriba bastaría con que las mesas de desayuno tuvieran más de dos metros y medio de alto. Ikea debe de estar ya trabajando en ello…

Pero hay más científicos empeñados en ser aguafiestas. Si estas leyes dicen que siempre que se pierden dos calcetines será uno de cada par, encuentran una simple explicación estadística para el fenómeno. Si dicen que los cables tienden con frecuencia desesperante a formar unos nudos inextricables, se sacan de la manga una teoría topológica que da fundamento a la supuesta desgracia. Lo que no han conseguido desmontar, al menos de momento, es la teoría de un amigo, que dice que la probabilidad de que el ungüento que hayas extendido sobre la tostada sea más o menos pringoso y difícil de limpiar (dulce de leche, ‘foie gras’, miel, sobrasada…) es directamente proporcional a la calidad y el precio de la alfombra.

Y aquí lo dejo, no sin antes recordar a mis posibles lectoras que más de una vez habrán pensado lo mismo que mi Santa: que los mejores zapatos, los más ‘divinos’, aquellos que parecen hechos especialmente para ellas, sólo se fabrican en dos tamaños: demasiado grandes y demasiado pequeños. ¿Tenía o no tenía razón el bueno de Murphy?

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47 pensamientos en “Preverlo todo, excepto lo que ocurrirá

  1. Esta mañana leía un pequeño artículo, en el que decía: ” la posibilidad de mancharte la ropa es inversamente proporcional a las ganas que tengas de no hacerlo”.
    Estoy completamente de acuerdo con esto, con la ley de Murphy y con todo el que diga cosas por el estilo, porque los seres humanos no contamos las veces que esto no ocurre y salimos airosos del atasco, de la tostada, de la mancha, etc., etc.,. Somos así.
    Un abrazo

    • Es cierto, Mercedes: cuando compras un coche, o acabas de sacarlo del chapista, estás obsesionado con no arañarlo ni lo más mínimo: pero todo es más estrecho, las columnas de los aparcamientos se mueven, los filos amenazan por doquier, los otros conductores van como locos… Hasta que lo rozas, na, un poquito, y ya se pasa la psicosis 😉

      Un besote.

  2. Como dice el refrán, todo depende. Yo llevo años viendo en la playa a mujeres que están mejor pero también que están peor que yo, y este año me ha pasado ‘gual. Y ya paso de complejosc cada una es como es, aunque si es verdad que a veces veo a algunas que llevan unos zapatazos que ya me gustaria a mí al menos podérmelos poner, ja,ja,ja
    Chao (Como verás ya he vuelto)

    • Pues bienvenida, fermosa. Eso es ser ecuánime: por el contrario, yo encuentro a todo el mundo más joven, más guapo y más morenete 😉 ¡Que se le va a hacer!

      Un besote.

  3. No faltar ni un sólo día a clase, y el día que haya que faltar, el maestro aplique un examen con valor del 50% de la calificación. Que el autobús que queríamos abordar se aleje de la parada en el justo momento en que estamos lo suficientemente cerca para verlo partir pero suficientemente lejos para no alcanzarlo ni corriendo. Llevar ropa abrigadora pese a que a mediodía brilla el sol con todo su calor, pero si algún día uno deja la chaqueta en casa, ¡hasta los sapos llueven!

    Pequeñas cotidianidades 🙂 Afectuosos saludos.

    • Esas pequeñas cotidianidades son las que minan la moral: cuando llega la ola de calor, les toca el turno de averías al aire acondicionado y a todos los ventiladores disponibles; pero, ojo, simultáneamente. La anilla de una lata de cerveza se romperá únicamente en el caso de que sea la única que quede en la nevera. Y el último día de tus vacaciones darás con a) la persona más interesante b) la playa más estupenda y/o c) el restaurante donde sí que cocinaban como es debido…

      Un abrazo, monstruo 😉

      • Ya ni hablemos de esos detallitos concernientes a las vacaciones, que ya me resultan frustrantes 😛

        ¿Por qué monstruo? Soy sólo un individuo en un disfraz como los de Scooby-Doo 🙂 Abrazos y salutaciones debidas.

  4. Siguiendo tus indicaciones: Pues a mí lo que me fastidia es que cuando ves algo que te gusta en una tienda y no lo compras en el momento, cuando vuelves ya no está. Lo misterioso es que segun todas tus encuestas tus gustos nunca coinciden con los del resto de la humanidad así que solo lo puedes achacar a la mala suerte. 😀
    Besazo

  5. El tamaño de un corte al afeitarnos es directamente proporcional a la importancia del evento para el que nos estamos afeitando. Así, en el caso de que hayamos sido nominados a un Oscar, es aconsejable usar la maquinilla eléctrica. Lo que no asegura que no nos salga un grano en la nariz.

    • Tan cierto como la vida misma: si la cita te apetece de veras has de andar con cuatro ojos en el cuarto de baño. Y sí, a tu camisa favorita estará a punto de caérsele el botón más llamativo de todos: el del pecho.

      Bien visto. Un abrazo.

  6. Voy a ponerme de científico chafón, sin serlo. La de los calcetines no me vale. Si por ejemplo tienes diez pares y pierdes dos, las probabilidades de que el segundo sea del mismo par que el primero están (casi) de una a diez.

    • Seguramente tenga toda la razón, Dr. Macondo, pero el caso es que tengo en el cajón de la ropa interior uno de cuadros escoceses verdes y ‘beiges’ (izquierdo él), otro de hilo de Punto Blanco, aunque es negro (éste, derecho), dos blancos de algodón, de los de hacer deporte, uno de ellos con las dos franjitas rojas, y el otro, azules… Si no te va bien con el laboratorio montamos una mercería 😉

      Un abrazote.

  7. Claro que tiene muchísima razón Murphy como no sabes, en algunas teorias, yo no creo en la mala suerte, creo que así es la vida, unas veces dura y otras menos que unos tienen “padrinos y otros no” unso roban y otros no, en fin mejor lo dejo…yo ya paso de todo, ahora sólo busco comodidad y buenos alimentos.
    Ya puse lo que faltaba en mi blog pero la lista sería interminable

    • ¿No te ha pasado nunca que estás dejando un comentario en un ‘blog’ de Blogger, donde previamente tienes que identificarte, y cuando le das a ‘publicar’ resulta que lo habías olvidado, y pierdes todo lo escrito? Cuanto mayor era el texto, y más entrañable lo que le escribías a la otra persona, más posibilidades hay de que te suceda. O al menos a mí me sigue sucediendo.

      Un besote.
      (Todo lo que has puesto de ti nos acerca un poco más. Gracias)

  8. Es imposible determinar simultáneamente y con precisión absoluta ciertos pares de variables físicas… ya lo dijo Heisenberg. Nadie puede desmontar a Murphy, salvo quizá Ockham… pasará lo más sencillo, es decir que la mermelada manche la alfombra. ¿O quizá la de Murphy sea una renovada/actualizada Navaja de Ockham?

    Saludos

  9. Pues a mí lo que me pasa siempre es que cada vez que me “escapo” a comer algo rico estando a dieta, eso rico se me cae en medio del pecho, y al llegar a casa debo confesar que sí, que me comí un helado, que sí, que yo sola, que sí, que sigo a dieta. Pero si salgo avisando, no pasa nada.
    Creo que la clave es no esperar nada, desde que vivo así, me siento más segura: si no hay expectativas, no hay decepciones. Pero claro, lo mío no es muy científico, es simplemente un truco para ser feliz sin más…

  10. Pienso que todo podría ser cuestión de percepción, que es un tema que me fascina. Creo que estamos avocados a observar el fracaso en todas sus formas de la misma manera en que un jefe no felicita a sus trabajadores por el éxito pero sí los reprime cuando fallan. Esperamos que las cosas salgan bien y cuando salen bien no les damos importancia, sin embargo, cuando no salen como esperábamos, entonces si que lo vemos y en ocasiones nos dedicamos a analizarlo, en el caso por ejemplo de los zapatos, si fueran unos zapatos que no interesaran no te fijarías en si tienen tu talla o no, pero como solo te fijas en unos y esperas que tengan de tu talla, al ver que no es así, piensas, concatenando hechos similares que el universo conspira contra ti, como es el caso de la tostada con mermelada, los nudos en los cables, y todo eso.

    • Percepción selectiva. Pero no me negarás que nunca necesitas nada que hayas guardado por si lo necesitabas, y sin embargo echas de menos haber guardado algo por si acaso. Y estoy pensando –lo has adivinado– en las copias de seguridad del trabajo: lo que buscas no está en la última que hiciste; y cuanto más importante es el documento que buscas, con el programa de recuperación, menos posibilidades hay de que lo puedas recuperar. ¿O no?

      Un abrazo.

      • Exacto, sí, me ha pasado, pero eso no se puede achacar a que el universo siempre favorezca a que vaya a pasar algo malo, eso es mas bien un descuido, en el primer caso, por olvidar donde has dejado algo, y en el segundo, por no haber hecho copias de seguridad mas reciente jajaja

  11. Para que la tostada no se caiga por el lado de la mermelada no untarla por ninguno de los dos lados. Veras como no te pasa. Si aún así te sigue pasando, desayuna magdalenas.

    Para no manchar la alfombra de dulce de leche, miel, etc…. hay que comerlo en la cocina. ¿Ahí no tienes alfombras no?

    Para encontrar sitio para aparcar no lo busques. Para que no sobren cuando no los necesitas coge el coche en hora punta y date una vueltita solo por el gusto de eso……de que no lo necesitas.

    Para no perder un calcetín de una serie de dos, lavarlos de uno en uno. Y si así se pierden al menos se perderán todos a la vez.

    Si tienes una cita importante y cabe la posibilidad de que te cortes afeitandote……anula la cita porque sin afeitar no vas a ir ¿no?

    Si acabas de estrenar un coche y todo a tu alrededor se hace estrecho forralo con goma espuma. Entero. Y si te pegas el tortazo porque has tapao hasta el cristal de delante no importa. Recuerda que tienes el coche protegido.

    Y para terminar que peor cosa que llueva, saques paraguas y deje de hacerlo. Siempre, siempre me pasa!! Así que por donde yo paso no crece la hierba……. algo era ello……

    Besos

      • Si no salgo de casa por miedo a cortarme, como tostadas sin untar llevando puesto sólo un calcetín, llevo el coche forrado de goma espuma y me meto en el coche sólo por placer… ¡me van a salir unos relatos breves fantásticos! Muchas gracias, Money 😀

        (Más) besos.

  12. Los días de Murphi en mi vida ya son como de andar por casa, cuando salgo a la calle y me dispongo a cruzar a las 7 de la mañana la primera avenida y de repente vienen 7 coches seguidos a ritmo lento, siguiente calle vacía y de repente salen más coches de la nada, entonces sé que será un gran día…

    • Ja, ja. Exacto: si vas en coche, cuando tienes prisa el semáforo siempre está en rojo. Y si vas andando, al echar a caminar porque se retrasa el autobús, éste aparecerá precisamente cuando te encuentres a mitad de camino entre las dos paradas.

      Un abrazo.

  13. Todos nos acordamos del Murphy cuando algo nos sale mal, pero cuando llegamos a casa y coño, justo en la puerta un sitio para aparcar¡¡ pues no, ahí no.

    Yo no creo mucho en esas leyes, es cierto, todo puede salir mal, o salir bien, o incluso lo que parece que sale mal al final sale bien, como en la peli esa que tanto me gusta, y ya hablamos de ello, “Match Point”, cuando tira la sortija al río y esta tras botar se cae del lado del que él no queria.

    Una putada, pero al final ese giro de la sortija es lo que le acaba salvando, quizá el aparcar lejos de casa nos haga bien porque andamos, o el que se nos caiga la tostada nos haga estar más atentos, hay que sacarle la lectura positiva a todo 😀

    Buena entrada jefe.

    • Tienes razón, pero es que a veces cuesta verle el lado positivo a cosas cotidianas que tienden al caos sistemático: el bolígrafo que nunca escribe es el que está al lado del teléfono. Igual que un práctico bloc de notas, con la única excepción de las veces en que lo necesitas. Así que si tienes papel, no tendrás bolígrafo, si tienes bolígrafo, no tendrás papel; y si tienes papel y bolígrafo, no necesitarás escribir nada.

      Un abrazo, maestro.

  14. Murphy vive en mi casa, y aquí hace y deshace a su gusto.
    – Cuando llegue la publicidad me ducho, y de repente de forma mágica y misteriosa ese día la publicidad no llega ¿estadística? y una porra
    – Vacaciones en la playa, días fuera de casa, acontecimiento importante dónde quieres estar divina de la muerte ¿que te apuestas a que me viene la regla? pues sí, y además toque o no toque da igual, yo creo que mi propio pánico la atrae
    – Siempre me visto al levantarme, aunque luego me duche más tarde, si un día no lo hago, ese día me pican a la puerta y tengo que abrir en pijama y así todo

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