Dirigir tiene su ciencia

Jefes ‘capullos’ los hemos tenido todos. Pero luego, cuando un día te toca a ti mandar, descubres que ni es oro todo lo que brilla, ni vale cualquiera para organizar y dar órdenes. Así que como Riccardo Muti sí que lo hace bien –al menos al frente de una orquesta, que no es poco–, su discurso, tras recibir un galardón, merece la pena. Aunque sólo sea para reafirmarnos en que nuestro inglés no es tan malo como pensábamos…

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el_grito_alterfinesSeguro que algún malpensado habrá colegido ya que al espabilado de Alterfines, con eso de la edad provecta, se le ha debido de pasar por alto encabezar su entrada de hoy. Pues no señor, mira tú por donde; resulta que sí que está titulada…

Que nadie se alarme, o corra a buscar sus gafas contra la presbicia: lo que sucede es que no se me ha ocurrido mejor homenaje a lo rematadamente mal que se está comunicando a los de arriba que no nos representan, que hace tiempo que dejamos de confiar en ellos, que en un momento dado –y esperemos que no muy lejano– vamos a coger el toro por los cuernos y… que sorprender a mis siempre sufridos lectores con algo un tanto singular: el titular invisible. (Y mejor no preguntar en los comentarios qué barbaridad he escrito, pero que no se puede ver, merced a la “magia” del código html: si mi abogado se enterase pediría la jubilación anticipada, no os digo más…).

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‘Cortos de Fondos’ 55/258

Puesto en pie sobre la mullida alfombrilla antideslizante del cuarto de baño, y mientras cumplía con la tarea diaria de afeitarse, una vez acabado el café y antes de salir pitando al autobús, comenzó a fingir que dirigía a la Orquesta Filarmónica de Leipzig interpretando “La Primavera”, el primer concierto de “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi, que sonaban en su iPod.

Cuchilla de rasurar en ristre –golpeada tres veces consecutivas contra el borde de la loza del lavabo, para alertar a la sección de vientos– marcaba el ritmo allegro que deben ir adquiriendo paulatinamente las cuerdas para simular el canto de los pájaros. Especialmente violas y violines, que deben empezar como mar de fondo. 

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