En el pueblo nos gusta el humor ‘grueso’

Tengo más de tres décadas de vida y de experiencias acumuladas que cualquiera de estos gamberretes. Soy padre; bien es cierto que unas veces más responsable que otras. Tengo una empresa, que tampoco va como para echar cohetes –que le pregunten a mi Santa– y cualquiera que me viese por la calle podría fácilmente confundirme con eso tan desagradable que escuchaba a mis mayores, cuando era un ‘monicaco’: una persona de bien. Y aún así, me encantan las bromas de pueblo, como la que perpetran estos ‘pepsicolos’ con un poco de laxante, unos botes de patatas fritas y unas gaviotas hambrientas.

¡Venga, que es fin de semana! Como decía el genial Gila: “Y si no te gusta la broma, te vas del pueblo”. O de la playa…

Eliminar un poco de adrenalina

Un vidrio casi irrompible, formado por múltiples capas –lo que lo vuelve muy resistente– utilizado en bancos, salas de exposiciones, museos… Y digo yo, en días de esos de ‘bajón’, de estrés, de otoño tristón o simplemente por hacer el gamberro, ¿quién no se cambiaría por alguno de estos tipos que intentan romperlo sin éxito, a base de pico, maza o hacha?