Si no te gustan las bromas, te vas del pueblo

Sé que probablemente es un comportamiento desviado mío, pero no puedo evitar ‘partirme la caja’ cada vez que veo a estos tres compañeros de piso. La broma –de las de pueblo, pueblo– tiene más años que la tapia del río, pero es que algunos no aprenden nunca. Y los lunes, no está uno para cosas más profundas…