En el pueblo nos gusta el humor ‘grueso’

Tengo más de tres décadas de vida y de experiencias acumuladas que cualquiera de estos gamberretes. Soy padre; bien es cierto que unas veces más responsable que otras. Tengo una empresa, que tampoco va como para echar cohetes –que le pregunten a mi Santa– y cualquiera que me viese por la calle podría fácilmente confundirme con eso tan desagradable que escuchaba a mis mayores, cuando era un ‘monicaco’: una persona de bien. Y aún así, me encantan las bromas de pueblo, como la que perpetran estos ‘pepsicolos’ con un poco de laxante, unos botes de patatas fritas y unas gaviotas hambrientas.

¡Venga, que es fin de semana! Como decía el genial Gila: “Y si no te gusta la broma, te vas del pueblo”. O de la playa…

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