Matones espaciales

Cuando nos hayamos cargado definitivamente este pedrusco que viaja por el espacio, o más concretamente en órbita alrededor del Sol, a una velocidad de 30 kilómetros por segundo, y que en su día fue un auténtico vergel –no en vano se lo denominó ‘el planeta azul’– dispondremos ya de la tecnología necesaria para llegar al siguiente, esto es, el pobre Marte, y repetir la hazaña. Se admiten apuestas sobre si para aquel entonces dispondremos también de algo de conciencia…

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‘Cortos de Fondos’ 112/258

numero_112_alterfinesApuró la lata de cerveza, arrimó bien la silla y acomodó sus posaderas, antes de comenzar a teclear con vehemencia en su vieja Underwood. Primero la ‘A’ mayúscula, luego la ‘p’ y la ‘u’, a las que siguieron una ‘r’ y una ‘o’ acentuada. Al pulsar el espacio de rigor comprobó que la barra de baquelita negra continuaba “bailando”, y se prometió a sí mismo repararla tan pronto concluyese su nuevo libro.

Siguió con la ‘l’ y la ‘a’, un espacio, otra ‘l’ y otra ‘a’, más una ‘t’ y otra ‘a’, que precedían a la preposición ‘de’. Otra oscilación de la barra de espacios y de nuevo a la carga: una ‘c’, una ‘e’ y una ‘r’… hasta completar la palabra ‘cerveza’. Y tras la coma, arrimó bien la silla y acomodó sus posaderas, antes de comenzar a teclear con vehemencia en su vieja Underwood.

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