‘Cortos de Fondos’ 55/258

Puesto en pie sobre la mullida alfombrilla antideslizante del cuarto de baño, y mientras cumplía con la tarea diaria de afeitarse, una vez acabado el café y antes de salir pitando al autobús, comenzó a fingir que dirigía a la Orquesta Filarmónica de Leipzig interpretando “La Primavera”, el primer concierto de “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi, que sonaban en su iPod.

Cuchilla de rasurar en ristre –golpeada tres veces consecutivas contra el borde de la loza del lavabo, para alertar a la sección de vientos– marcaba el ritmo allegro que deben ir adquiriendo paulatinamente las cuerdas para simular el canto de los pájaros. Especialmente violas y violines, que deben empezar como mar de fondo. 

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