‘Cortos de Fondos’ 109/258

numero_109_alterfinesEra, como todos los encuentros largamente postergados, una cita cargada de sensaciones variopintas. Se habían conocido en Europa hace la friolera de cinco décadas, cuando él estuvo destinado en Francia, a mediados del siglo pasado. Pero como suele suceder a menudo entre las parejas que no están destinadas a serlo antes, ni la dama había insistido desde entonces, ni él mostró mayor interés desde que regresó a casa.

La distancia, sin duda, es el olvido. Pero también contribuyeron lo suyo el matrimonio con sus novia de toda la vida, que hubo de durar 45 felices años, con tres hijos maravillosos –quienes por cierto estaban ya al corriente del encuentro y aceptaban que ella sucediese a su madre, recién fallecida– y una exitosa carrera profesional, concluida con un no menos dichoso retiro.

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A vueltas con los sentidos

El maestro de la animación Gil Akabetz ejemplifica algo que siempre me ha llamado la atención, la sinestesia [hala, a buscar en Wikipedia], de la que tengo pensado hacer una entrada en este diario, cuando menos me lo espere. El transcurrir de estaciones no sólo está en las imágenes, sino en la música y en el cambio de colores, del gris apagado del invierno al verde intenso en el verano. Y el efecto cómico llega del contraste entre el carácter perezoso y somnoliento del árbol y la “marcha” del barbero.

‘Cortos de Fondos’ 55/258

Puesto en pie sobre la mullida alfombrilla antideslizante del cuarto de baño, y mientras cumplía con la tarea diaria de afeitarse, una vez acabado el café y antes de salir pitando al autobús, comenzó a fingir que dirigía a la Orquesta Filarmónica de Leipzig interpretando “La Primavera”, el primer concierto de “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi, que sonaban en su iPod.

Cuchilla de rasurar en ristre –golpeada tres veces consecutivas contra el borde de la loza del lavabo, para alertar a la sección de vientos– marcaba el ritmo allegro que deben ir adquiriendo paulatinamente las cuerdas para simular el canto de los pájaros. Especialmente violas y violines, que deben empezar como mar de fondo. 

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