‘Cortos de Fondos’ 109/258

numero_109_alterfinesEra, como todos los encuentros largamente postergados, una cita cargada de sensaciones variopintas. Se habían conocido en Europa hace la friolera de cinco décadas, cuando él estuvo destinado en Francia, a mediados del siglo pasado. Pero como suele suceder a menudo entre las parejas que no están destinadas a serlo antes, ni la dama había insistido desde entonces, ni él mostró mayor interés desde que regresó a casa.

La distancia, sin duda, es el olvido. Pero también contribuyeron lo suyo el matrimonio con sus novia de toda la vida, que hubo de durar 45 felices años, con tres hijos maravillosos –quienes por cierto estaban ya al corriente del encuentro y aceptaban que ella sucediese a su madre, recién fallecida– y una exitosa carrera profesional, concluida con un no menos dichoso retiro.

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Los pájaros disparando a las escopetas

mirar_ayudado_alterfines¿Por qué darán tanto miedo los ‘pasamontañas’? Observaba el otro día la portada de un periódico, de los de difusión nacional, y no pude por menos que recalar en una de las fotografía de la sección de ‘Nacional’. Era la instantánea de la detención, en suelo galo, de los últimos energúmenos simpatizantes del terrorismo vasco; y me llamó mucho la atención el semblante de uno de los gendarmes franceses. Tenía al más próximo de los detenidos sujeto por los hombros, puesto que en ese momento les introducían en un furgón blindado, supongo que en dirección a los juzgados. Su cara, vuelta hacia el fotógrafo, mostraba descubiertas –puesto que tapaba su rostro con un ‘pasamontañas’, supongo que para evitar su reconocimiento posterior– las que probablemente sean las dos partes más hermosas de un rostro humano: los ojos y la boca. Y daba miedo.

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La lista de la compra

ver_pasar_la_vida_alterfinesDisfrazarme de centurión de las legiones romanas, con penacho rojo incluido; estudiar portugués, por si viajo algún día a Brasil; aprender a cocinar algo más que unos huevos fritos (y mira que soy glotón, caramba); lanzar un martillo de los de atletismo, girando sobre mí mismo dentro de esa jaula; terminar de escribir todos los relatos que tengo guardados en la caja de zapatos o “ennichados” en la pensadera; acabar “Sinué, el Egipcio”, o al menos pasar de la página ventitantos…; volver a repetir con Cristina nuestro viaje de ‘luna de miel’; hacerme el encontradizo con un político, aunque sea local, y explicarle que desprecio a casi todos los de su profesión; correr más que sus guardaespaldas; silbar correctamente una pieza cualquiera de jazz…

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Cartelicos aleccionadores VI

(Un resumen de los enviados a los amigos y conocidos en los últimos tres años)