Mira que acordarte de un anuncio, ¡ya te vale!

walkie_talkie_alterfinesRecuerdo que hace un par de años, cuando probaba por primera vez el AVE de Renfe para viajar de Madrid a la Ciudad Condal, el mencionado viaje me reafirmó en dos posturas que ya me barruntaba. Una de ellas es que me sigue encantando volar –vamos, que prefería el venerable “puente aéreo” de Iberia–, a pesar de que ese glamour que tenía antaño subirse a un avión las autoridades occidentales lo han convertido simple y llanamente en transporte de mercancías y ganado. Y que conste que no lo digo sólo por el olor que se escapa de los calcetines de algunos cuando, bajo los arcos de seguridad de la zona de embarque, ha de demostrar uno que no trata de subir a la aeronave para poner en peligro el orden mundial establecido. La otra, y lo siento porque sé que es ir contra corriente, es que los asientos del Talgo me parecían más amplios y cómodos que los de los trenes estos con “cara de pato” y prisas de liebre. Nostálgico que es uno.

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