De astro rey a planetoide

osito_peluche_alterfines“¡Papi, Papi, ayúdame a mirar!”, recuerdo aún, como si fuese ayer mismo, que me dijo mi hija Alejandra. Nos asomábamos juntos a un balcón sobre un espectacular cortado. El que permite disfrutar de la ocasional caída de agua que rebosa el muro del Pantano de Entrepeñas, en Guadalajara. ¿Qué podía tener? ¿Cinco, seis años? Por entonces –ahora es toda una adolescente– yo era el sol alrededor del que giraba su galaxia; la única, por cierto, de su pequeño universo. Y Cristina era la Estación Espacial, a la que podía recurrir cada vez que necesitaba ayuda de cualquier tipo. Me necesitaba hasta para contemplar la grandeza de un paisaje…

Sigue leyendo

Se lo deben de pasar ‘pipa’

Los científicos deben de disfrutar una burrada cuando hacen determinados descubrimientos. Y ya no digamos nada cuando los ponen en conocimiento del personal. Primero, de sus colegas, que se tirarán de los pelos por no haber sido ellos los primeros en darse cuenta. Y más tarde, en el del común de los mortales: los que creemos que la Ciencia, así, en mayúscula, sería seguramente capaz de superar ese truco de David Coperfield, en el que desaparece dentro de una enorme caja negra, montado en su Harley Davidson, para aparecer a 800 metros, en el tejado de un gallinero. Lo que pasa es que los científicos acostumbran a ser algo más discretos –no llegan al laboratorio cada mañana con una enorme capa de terciopelo negro–, y además no creo que, con tanto recorte, su sueldo alcance para una moto tan legendaria en prestaciones como en precio.

Sigue leyendo