Eleanor Roosevelt (1884-1962) escritora, diplomática y activista estadounidense

“El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños”.

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‘Cortos de Fondos’ 89/258

numero_89_alterfinesEnterada por una buena amiga de su reciente inauguración, acudió a la Biblioteca de Recuerdos Futuros con una lógica mezcla de ansiedad y escepticismo.

–”Y ¿qué ocurre si consulto un recuerdo que tendré supuestamente en el futuro, y después, cuando salga de aquí, decido no hacer aquello que me puede llegar a provocar ese recuerdo?”, consultó con el joven bibliotecario que manejaba el ordenador de búsquedas.

–”Debería de planteárselo al revés: si no llega a realizar esa acción nunca podrá tener el recuerdo de haberlo hecho, y por lo tanto nosotros no lo tendríamos registrado nunca en su ficha personal. Es lógico, ¿no le parece?”, explicó él con encantadora naturalidad, a pesar de que seguramente había tenido que responder a esa misma pregunta cientos de veces en las escasas semanas que llevaba abierto el centro.

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‘Cortos de Fondos’ 84/258

numero_84_alterfinesCuando se logró por fin perfeccionar la máquina para viajar en el tiempo, se envió gente hacia el pasado, pero también hacia el futuro. Como no podía ser de otro modo: a ver si sólo por  conseguir un descubrimiento de estas características, resulta que los humanos nos íbamos a volver seres normales y responsables. No señor. Diez equipos viajaron hacia diferentes tiempos pretéritos, con el fin de recoger información detallada, pero claro está, sin intervenir en absoluto; y un número equivalente de misiones partió hacia otros tantos momentos del porvenir –qué ironía– con un objetivo similar.

El problema es que, a la sazón, los antepasados habían descubierto igualmente la facultad de realizar viajes al futuro, a donde enviaron a no pocos de sus científicos, para que se empapasen de los avances ya logrados, y poder de algún modo adaptarlos a sus circunstancias. Y otro tanto sucedió en aquel mismo momento con la gente del futuro: inauguraban sus primeros viajes al pasado, a estudiar la vida humana en épocas anteriores, con ese firme propósito de “no tocar nada” al que parecen abocados aquellos que retroceden en el tiempo.

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