En tardes de domingo como esta

montaña_rusa_alterfinesVaya por delante que a un servidor no le ha gustado nunca perder ni al cara o cruz. Una vez dicho esto, habré de aclarar también que siempre se ha podido contar conmigo para sentarme delante de una mesa, con tapete verde o un simple mantel de hule, a echar una partida. Ya fuera de parchís, de póquer, de ‘Monopoly’ o de tute subastado. El caso es jugar a algo con rivales. Quiero decir con familiares o amigos. O desconocidos. Rivales todos ellos, al fin y a los postres, desde el momento en que se reparten los naipes o se tiran los dados. Un ludópata sin ánimo de lucro es lo que estoy hecho. Un tahúr en las tres acepciones del DRAE; a saber: 1. adj. Que tiene el vicio de jugar. 2. adj. Que es muy diestro en el juego. Y 3. m. Jugador fullero. Efectivamente –y no sé si un lugar tan público es el mejor para reconocerlo, pero a estas alturas…– no solo me gusta, sino que no se me da nada mal y hago trampas si la situación lo requiere y el/los contrario/s está/n en Babia. Qué a gusto se queda uno…

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