‘Cortos de Fondos’ 122/258

numero_122_alterfines

*Editorial de “La Nación” (31 de marzo)

Los idiotas son de dos tipos: los que padecen, para su desdicha y la de sus familias, una insuficiencia mental que les impide adaptarse a la sociedad, o la dificulta más de lo normal, y los que gozan para nuestra desgracia, de una suficiencia mental que les impele a considerar que toda la sociedad está formada por idiotas.

Quede claro ante todo esta consideración sobre un epíteto –y por supuesto sus sinónimos, entre otros: estúpido, imbécil, subnormal, orate, retrasado mental, e incluso bobo– que se aplica de modo cuando menos desafortunado a dos tipos de personas tan diferentes; totalmente opuestas, en realidad. Porque el subnormal, que es incapaz de aprender los más sencillos mecanismos sociales, poco o nada tiene nada que ver  con el estúpido, que “sabe” que todos los demás somos anormales; o al menos actúa como si así fuera. Quizá a algunos les resulte prolija esta introducción, pero los familiares y amigos de las personas que padecen disfunciones psíquicas son extremadamente sensibles a los matices. Y desde su punto de vista no les falta razón.

Sigue leyendo