¡A hacer puñetas el tenderete!

¿Es impresión mía o se les está desmontando el chiringuito? A nada que uno lee con un poco de atención los escándalos de las últimas semanas, los más conspicuos representantes de eso que se ha dado en conocer como pilares del Estado andan como los Hermanos Tonetti: al que no le da una tarta en el rostro, se resbala con una piel de plátano o se cae en una alcantarilla sin tapa…

Ojo, que conste que la coyuntura actual no significa nada: en caso de que realmente se acabe viniendo abajo éste, que ya es mucho suponer, volverán a poner en marcha otro montaje, otro decorado de cartón-piedra igual de espectacular y realista, solo que esta vez más firmemente arraigado si cabe –que si hay un paradigma del ciudadano bobo es el español medio–, que a buen seguro llevará también más tiempo y más energías desenmascar.

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‘Cortos de Fondos’ 16/258

Cerró los ojos. Había comprendido, justo a tiempo, que no podía almacenar ni una idea, ni un sólo dato más. Cualquier información, aún acerca de la habitación en la que se encontraba o sobre la ropa que vestía en aquel momento, haría que su cerebro estallase en mil pedazos.

Y cualquier sinapsis podía ser la mecha… Por eso se tapó también los oídos. El mero hecho de pensar en todo ello hacía que le palpitasen las sienes, y el dolor de cabeza comenzó a ser tan insoportable que no tuvo más remedio que adoptar una solución de emergencia: borrar algunos recuerdos, cosas aprendidas que no tuviesen relevancia o ideas inservibles para dejar hueco a otras nuevas.

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