‘Cortos de Fondos’ 126/258

numero_126_alterfinesPodría tratarse de la clásica historia de amor fugaz. De hecho, la conoció de madrugada, en un bar de copas. Estaba sola, como él; y no tardaron mucho en entenderse. Tomaron unos cuantos cócteles juntos, mientras ella tendía su red, con su voz susurrante; tan dulce, que no tuvo reparos en confesarle el motivo de su soledad:

–”Todos los hombres que me aman desaparecen casi de inmediato de mi vida”.

Él se prometió a sí mismo que nunca lo haría. Su amor era auténtico, y no se extinguiría tras una simple noche de pasión.

Se fueron a otro bar, y tomaron otras copas. Él escuchaba, ella lo envolvía delicadamente en sus palabras; él se sentía enamorado como nunca antes había estado.

Más de uno pensará: se trataría seguramente de una mujer hermosísima. Pues no, la verdad es que era fea y velluda; lucía sin pudor toda clase de imperfecciones en su cutis. Pero no para él, que la amaba. Así que se negó a ir al siguiente bar. Lo que de verdad ansiaba era estar a solas con ella. Para siempre.

Así que, tras el coito, se dejó devorar.

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