‘Cortos de Fondos’ 123/258

numero_123_alterfinesServía porciones generosas del pastel de zanahoria que preparaba su esposa a vecinos, amigos, familiares, y en general a todo aquel que llegaba de invitado a casa. Presumía de estar casado con la mejor cocinera del mundo, pues su repostería no tenía parangón en la ciudad.

Incluso invitaba a probarlo, e interrogaba ansiosamente sobre su sabor –sin aceptar adjetivos inferiores a delicioso– a quienes se plantaban ante la puerta de su hogar por motivos tan prosaicos como repartir el periódico del día, anotar los guarismos del contador del gas o buscar nuevos afiliados para la ONG de turno.

Lo que nadie llegó a averiguar nunca es que detestaba ese plato concreto del repertorio culinario de su mujer, y que en realidad estaba deseando que se acabase cuanto antes.

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