Las mentiras de la vida diaria

sombras_alterfinesAsistimos a diario, como si tal cosa, al bochornoso espectáculo que nos dan, cada vez que hablan en público, esta ultraderecha que los siete millones de votantes ‘fachas’ –y la dejadez de los tibios– nos pusieron en el Gobierno. Y lo cierto es que mienten como bellacos. Que un político no diga la verdad es consustancial a su naturaleza, pero siempre se agradece el disimulo del que han hecho gala los grandes estadistas.

Ahora, no; un lunes te aseguran que no van a seguir machacando a los más débiles, y el viernes, en el Consejo de Ministros, te anuncian que los ancianos va a ser vendidos a los McDonald’s a menos de un euro el kilo. O nos desayunamos con el consabido “no vamos a subir los impuestos”, que queda matizado durante el telediario del mediodía con un “al menos de momento”, para acabar atragantándonos con la cena, y el cálculo exacto de cuáles van a ser las subidas y de qué impuestos concretos estamos hablando. Pero no son los únicos en emular a Pinocho.

Mienten los famosos que escriben libros tomando 2, 3 ó 67 frases literales prestadas de trabajos ya publicados, disfrazándolo de “intertextualización”, como hicieron sin vergüenza Ana Rosa Quintana en su ‘Sabor a hiel’ o el escritor argentino Jorge Bucay en 60 de las 270 páginas de ‘Shimriti’. Porque cuando se les pone la cara colorada y se les señala el plagio lo solucionan todo con un “¡ay, es que se me olvidó entrecomillar a ese gran autor que me mencionan”. Faltan a la verdad los deportistas que son preguntados por un inminente cambio de equipo, o por una maniobra de dudosa legalidad efectuada ante el contrario. No están siendo sinceros los empresarios y financieros defraudadores, a los que esos mismos ultraconservadores que mencionaba al principio dejaron que se aliviasen con una amnistía fiscal, que rechazaron, y ahora han sido pillados gracias a la lista Falciani, que identifica a 659 españoles con cuentas bancarias de escasa o nula transparencia en Suiza.

Según el profesor universitario Robert Feldman, un psicólogo experto en las mentiras de la vida diaria como autor de ‘The Liar in Your Life’, “el engaño se tolera cada vez más en la sociedad [él se refiere a la anglosajona, aunque visto lo visto…] contemporánea, y hasta las personas mejor intencionadas pueden sentirse poco interesadas en mantener la honradez escrupulosamente”. Este investigador fue el promotor de un curioso trabajo universitario, en el que él y su equipo enrolaron a 242 estudiantes desconocidos entre sí. Pues bien, los repartieron en grupos de a dos y les pidieron que entablaran una conversación de 10 minutos: una simple toma de contacto. Grabaron en vídeo las conversaciones y después le pusieron la cinta a cada estudiante por separado, pidiendo a cada uno que reconociera si había dicho alguna mentira durante el encuentro.

Los resultados fueron espectaculares. Primer dato revelador: nada menos que 6 de cada 10 estudiantes había mentido al menos una vez durante el rato de charla. Segundo dato para la reflexión: la mayor parte de los mentirosos descubrieron sus propias mentiras al ver el vídeo, y se mostraron sinceramente asombrados ante sus patentes excesos imaginativos, de los que no parecían haber sido plenamente conscientes durante la conversación. Y tercer dato sorprendente: en general, las chicas mentían para que su contertulio se sintiera mejor; mientras que los chicos lo hacían para dejarse a sí mismos en buen lugar…

Vistos estos resultados, no resulta inquietante pues que la mentira se haya instalado a sus anchas en nuestra vida pública, y por lo que parece también en la privada. Lo curioso es que escribo estas líneas después de ver un vídeo de YouTube sobre la resonancia magnética funcional. Esto es, científicos inyectando una sustancia marcadora en la sangre de un grupo de voluntarios, para pedirles que ejecuten alguna tarea mental. Las zonas del cerebro que se activan captan más sangre (y más sustancia marcadora), y pueden verse iluminadas con la ayuda de un escáner especial. Entonces, dan a cada voluntario un naipe y le piden que, cuando el ordenador les pregunte si tiene una carta distinta, lo nieguen pulsando un botón. Todo perfecto hasta que les muestra la suya: a los voluntarios que pulsan el mismo botón, esto es, a los que están mintiendo como bellacos, se les iluminan en su cerebro tres zonas muy concretas: los sustratos neuronales de la mentira. Llevará tiempo saber su función exacta, y cómo se interrelacionan con otras redes neuronales relacionadas con la voluntad, el miedo o el deseo de ser aceptados. Pero ojalá que no haya que esperar tanto para que alguien invente un miniescáner de resonancia magnética portátil.

Entonces sí que nos vamos a reír…

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16 pensamientos en “Las mentiras de la vida diaria

  1. Alterfines, ¡has abierto los comentarios, que ilusión!
    He devorado tu post, contra más avanzaba en la lectura, más atrapada me tenías 🙂
    Me han sorprendido los distintos motivos entre los dos sexos para mentir, ¿seremos las mujeres más altruistas? Mmmmm… 🙄 ¡no voy a precipitarme en generalizar (demasiadas hay en política también).
    Por favor, ese miniescáner de resonancia magnética portátil ¡ya!

    ¡Besitos!

    • Buenos días, Emy:

      Me temo que ha sido un error, no tanto de novato, como de alguien que ya no está tan acostumbrado a manejar al dedillo todos los resortes del ‘blog’. Era una entrada largamente postergada, y se me quedó marcada, como antaño, la pestaña de ‘comentarios’.

      Por desgracia, sigo sin poder permitirme mantener un contacto tan periódico con vosotros. Una empresa propia a punto de cerrar me exige la mayor parte de mis fuerzas y de mi tiempo; y una hija adolescente, el resto. Mi mujer es tan sabia que sospecha que hasta nuestra jubilación no podremos disfrutar el uno del otro…

      En fin, no me enrollo. Ha sido un placer saludarte, pero me temo que –al menos, de momento– habremos de postergar la charla.

      Un beso (y un abrazo también, qué puñetas)

  2. Lo primero es lo primero… Aunque has publicado un par o tres de cosas (que yo haya visto) desde que cerraste comentarios, se te echa de menos… Me alegra mucho poder saludarte personalmente y si no es de tu gusto o no tienes tiempo o lo que sea, no tienes que contestarme. Con poder decirte hola yo, tengo suficiente 🙂 si me permites la impertinencia.
    En cuanto a tu post… Se te nota un cierto cabreo con la casta y no es para menos, pero que esperabas? Hace años que sabemos que somos traidores, embusteros, manipuladores y crueles (entre otras lindezas) otra cosa es que lo queramos admitir y ya que la hipocresia nada en nuestra sangre, no lo admitimos ni para nosotros mismos.
    Se te añora en el infierno!

    • Buenos días, Nieves:

      El día que no pueda dedicarle siquiera unos minutos a un conocido habrá llegado el momento de: a) Ingresarme en un frenopático b) Empujarme por un barranco c) Llamarme simpatizante del PP Eso sí, no todo a la vez, por favor.

      Un placer también para mí, que no sabes lo que me gustaba ese contacto diario que menteníamos. Por desgracia, mis circunstancias vitales (sociales, laborales, familiares, filatélicas…) no son como las de hace un año. Así que habremos de esperar aún para poder seguir charlando con asiduidad. Lo cual no quiere decir que no te lea, siempre que puedo.

      Ahora mismo, te aseguro que el infierno está mejor sin mí: desentonaría…

      Un abrazo (santurrón, que es lo que se lleva)

    • Yo añadiría al comentario de Edurne el hecho de que la casta, como ella dice, no es muy distinta a la plebe, cada uno dentro de sus posibilidades, para mí este es un país de listos, nunca entendí cómo un país de listos puede esperar que sus gobernantes no lo sean.

      • Mi padre lleva dos décadas (desde que estalló el escándalo del ex gobernador del Banco de España) diciendo que todos tenemos un Mariano Rubio dentro. Y no creo que le falte parte de razón.
        Un abrazo, y hasta otra.

  3. Solo decirte que cada vez que publicas una entrada, te leo, que devoro tus escritos, y yo también soy de “esas” que el tiempo, mejor su falta me agobia.
    Asi que aunque no te sea posible comentar, te leeremos.
    ¡Vaya que somos mentirosos!!! parece ser que con las de estos políticos, ya nos quedamos impávidos, son tantas y tantas…
    Ya ni el Senado tiene utilidad, alguna, sea cual sea su coste no deja de ser dinero del pueblo regalado a una panda de xupópteros inútiles en su puesto.
    Se nota que la crisis viene bien para los populismos, la demagogia y las mentiras si éstas cuadran con el pensamiento único…

    Me he salido un poco, pero es que…viendo estos desastres, estas miserias que ocurren a diario, una se pregunta, ¿esto no tiene remedio? porque cada vez estamos más metidos en el hoyo.

    Un abrazo.

    • Te agradezco mucho tus palabras, Carmen. Y te mando un saludo cordial: yo también te sigo siempre que puedo.
      En cuanto me sea posible volveré a ser la persona encantadora de siempre.
      (Otro) abrazo

    • Un error el no haber quitado los comentarios; un acierto el volver a charlar, siquiera brevemente, con vosotros.
      Yo también os echo en falta, pero…
      (Otro) besazo.

  4. Voy a aprovechar antes de que cierres los comentarios 😀 que tardarás poco supongo, tio triste, con lo chulo que es venir a decir que no tienes ni idea ni razón en todo lo escrito.

    Dos apuntes al respecto, sobre el gobierno, precisamente uno piensa que quienes más enfadados debieran de estar con ellos son los que les votaron, ya que han sido los engañados, al hacer lo contrario de lo que pregonaban.

    El segundo, joder que si se miente, sin necesidad además, yo mismo siempre digo que soy feo, calvo y gafoso y en realidad soy todo lo contrario.

    Un placer leerte y sobre todo poder comentarte, abrazos cienes compañero.

    • ¿Quieres creer que se me ha olvidado cómo hacerlo? Cosaspasan…
      Lo de que quienes más enfadados están son los del PP no te lo crees tú ni harto de txacolí, campeón. Si hubiese que volver a votas pasadomañana, domingo, se taparían la nariz con los dedos y volverían a votar a todos estos fascistas. Son alrededor de 7 millones, es decir, que por sí mismos no darían para alcanzar el Gobierno, pero llevan así desde que Fraga fundó Alianza Popular. En fin, supongo que gracias al centro-derecha (PSOE)…
      El placer es mío, jefe. Ojalá diese para más, pero me tengo que poner a otra cosa en tres, dos, uno…

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