24 meses después…

Han sido dos ya los años han transcurrido desde que se me ocurriese poner en marcha esta diario, y trescientas y pico entradas después no me queda más remedio que clausurar los comentarios a cada publicación que hago. El motivo no es otro que la cantidad de horas que paso respondiendo a quienes tienen la amabilidad, no sólo de pasar por estas páginas, sino de dejar su siempre apreciada opinión; lo que me lleva indefectiblemente a visitar a mi vez sus ‘blogs’, y dejar la mía, como mandan las leyes más elementales de la cortesía.

Así, entre una y otra actividad, paso más horas escribiendo comentarios en las bitácoras de los demás que en mi propio diario; y como no es para eso para lo que lo creé, opto ahora por dar por finalizado ese infernal círculo vicioso que me resta tiempo para casi todo: para mis obligaciones y para mi ocio y el de mi familia. Mis padres están ya muy mayores y me necesitan más, los partidos de fútbol americano sin ver se me acumulan, lo mismo que las lecturas pendientes…

Sé que de este modo renuncio al siempre interesante contraste de pareceres con los demás; y a nadie más que a mí puede dolerle, pues soy un convencido de que de la discusión sale la luz. Pero no puedo permitirme dedicar un tiempo –siempre escaso– cada vez mayor a atender multitud de frentes, cuando apenas llego a lo imprescindible: escribir mis microcuentos o pasar tiempo de calidad con mi Santa y mi Adolescente favorita. Por no mencionar mi empresa, a la que a lo mejor también he restado esfuerzos en pos de llegar a todos los rincones.

Vano intento. Y como no quiero defraudar a quienes me leían con la lógica esperanza de la reciprocidad, prefiero estar tranquilo y saber que si a alguien interesa cuando aquí se publica será sencillamente por su calidad intrínseca, y eso tendrá mayor valor para mí. Es una opción meditada. Sólo me queda agradecer uno por uno a todos cuantos han dejado alguna vez aquí testimonio de su interés. La lista de nombres –que en algún momento he sopesado incluir– sería enorme, por lo que prefiero que cada uno personalice mi agradecimiento. Ha sido un verdadero placer compartir horas de charla, de debate unas veces, y de cariñosos deseos otras. Todo era cierto, y todo sigue en pie. Gracias.

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30 pensamientos en “24 meses después…

  1. Ohhhhhhhhh! Lo comprendo perfectamente Alterio, y además lo has explicado tan educadamente que nada se puede añadir. Yo tengo tiempo y aún así hay veces que me estreso con todo lo que quiero leer y comentar, más contestar a los comentarios que dejan en el mío, más elaborar mis propias entradas, la verdad es que es una faena a jornada completa.
    Lo comprendo pero me entristece, me gusta el contacto con la gente a la que leo, y contigo concretamente mucho, porque siempre había comentarios divertidos e interesantes que hacer y recibir, de otra manera se me desdibuja la persona que hay detrás de los textos, pero en fin, que el motivo es más que justificado.
    Recibe un gran beso y ojalá de alguna manera pudieras notar mi paso por tu blog, porque por aquí me seguirás teniendo cada vez que publiques.
    No es una despedida, nos sentiremos de otra manera. Muuuuuuua!

    • Princesa, no creas que te vas a librar de este ‘ciberacosdador’ de la nobleza así como así: yo también te visitaré cuando pueda porque lo he pasado siempre bien leyéndote, comentándote y respondiéndote.

      Un besote (que no suene a despedida)

  2. Sólo espero que aunque bloquees los comentarios en tu blog por los motivos que cuentas, sigas visitándonos y comentando. A mí me gustaría de vez en cuando saber lo que piensas de lo que yo escribo. Gracias por todo, y espero tu visita. Ana

  3. Cagoentó… tengo que darte la razón…! Lástima, estaba casi arreglado para intentar tomar un café no virtual tal vez en el Gijón, quizá así romperías aquel misterio de la chica de la foto, que tanto querías conocer y a la vez tan bien conoces…
    Te seguiré leyendo cuando nos quieras persuadir con tus relatos y tal vez un día de estos te sorprendas, espero que de una forma muy grata…
    …mientras tanto…se feliz y hablando de felicidad, ya que no podré hacerlo de otro modo a no ser que quedemos antes…
    Feliz Navidad y gracias por tu tiempo.

    UN besote patusanta que te aguanta tanto.

    • La chica de la foto se habría convertido en el fracaso de mi matrimonio si no llevase junto a mi Santa… ¿toda la vida?

      No descartes nunca lo del café: en el delicioso Gijón o en un prosaico Starbucks, porque lo importante sería la charla, no el brebaje…

      Habrá tiempo para abrazarse antes de que Papá Noel se porte la mitad de bien de lo que nosotros lo hacemos el resto del año.

  4. Y digo yo, ¿por qué no dejar comentar aquí sin más?, quiero decir, realmente si dejas de comentar en otros blogs al final, por el cómo somos, acabaremos comentando aquí cuatro gatos y apenas te llevará tiempo contestar.

    Fuera aparte de lo que decidas, que me parecerá igual de bien, decir que te entiendo, yo tengo mucho tiempo libre en el curro, pero si no fuera así sería imposible dedicar dos horas al día a estos menesteres, que al final es lo que te acaban llevando entre pitos y flautas.

    Lo dicho, yo me pensaría lo de cerrar los comentarios, abrazos.

    • verdades como puños. este ademas de educado es tonto. (perdón por la familiaridad) no se lo expliques. yo no contesto a nadie y me la suda. si quiero escribo aquí… y sino, pues no. tu lo dejas abierto y lo administras que es bastante, pero esto es tuyo y yo y el resto invitados. en tu casa tus normas y al que no le guste que se largue del pueblo. y ahora a otra cosa. producto/éxito = diversificación. O el concepto “morir de éxito” al que dedicaré un post. lo prometo. Te leeré pero me seguiría gustandio decirte lo mío, aunque sea una vez al año. Y aunque no lo entiendas ahora: (y ya te lo dije, jejejeje) enhorabuena!, sigo aprendiendo.
      (si lo lees y contestas eres gili, jejejeje)

      • Mira que pasan los años y tus insultos me siguen pareciendo obras de arte. ¿Cuántos ya que nos tratamos? ¿Treinta y tantos? Pues bien, después de todo este tiempo… ¡qué bien me conoces, mamón!

        Cervecita pendiente. Y pagas tú this time…

    • Pensado está, Dess. Y una década y pico de educación con los curas me impide ser descortés y dejar de visitar a quien me visita, con lo que pondría en marcha de nuevo esa tarea que, como bien dices, acaba llevándote un mínimo –aunque a menudo mucho más– de dos horas diarias.

      Un abrazo sincero, que repetiré cada vez que acuda a tu diario a comentar.

  5. Alter, Sé muy feliz y sigue brindándonos esos “Cortos de Fondo”.
    Abrazos (muchos) , para que sirvan para cada vez que te lea aunque no lo escriba….Hay que tener stock…

  6. Perfectamente comprensible. A mi me pasa lo mismo que a ti. Ahora que he empezado a conocer gente en Aman y me he puesto con el arabe, tengo poco tiempo para el internes. Speedy Gonzalez me llamaste tu una vez, te acuerdas? Pues asi voy por la vida a todos los niveles. Siempre con la lengua fuera (y mira que queda feo!).

    Yo tuve los comentarios en mi blog cerrados los primeros meses de vida (mi razon tenia, distinta a la tuya) pero cuando me decidi a abrirlos (animada por el hecho de poder dejar comentarios en otras entradas), la relacion con mis lectores cambio totalmente. Para mejor. Sin duda.

    Yo no te quiero convencer de nada, sobre todo porque se te lee mas que convencido, pero si quieres un termino medio, siempre puedes dejarlos abiertos y dejar una postdata en cada entrada advirtiendo que los comentarios son bienvenidos pero que nadie se ofenda porque no tienes tiempo para contestarlos.
    Por si acaso no se me presenta la ocasion, feliz cumpleanios, feliz navidad, feliz anio nuevo, feliz dia del padre, feliz dia de los enamorados y feliz martes!

    Un monton de besos groinch groinch y un abrazo crujehuesitos.

    • Si voy a echar de menos alguna cosa serán los abrazos quebranta costillas y el entrechocar de antenas con tu persona: claro que los comentarios me han enriquecido, pero es que, como diría Chiquito, “¡no puedorrr!”. Han sido, sólo aquí, más de 2.300 comentarios. Y en los vuestros, ni se sabe cuántos más…

      Te visitaré, y cuando lo haga será para decir cosas interesantes. Prometido. Y sellado con un choque de testuz, ¿te hace?

    • Gracias, Winnie; yo empezaba también a conocer la tuya, y no dejaré de visitarte de vez en cuando.

      Lo sabrás porque me dejaré notar (ya sabes que los osos no somos precisamente gráciles y discretos jjj)

      (Otro) beso.

  7. Es tu decisión y ya está. Nada que añadir, salvo que espero que esta reestructuración de tiempo te sea todo lo fructifera que deseas. Yo procuraré seguir aprendiendo de tus relatos.
    Hasta cuando quieras, catedrático

    • Egregio: tú eres uno de los que quería despedirme personalmente, porque ambos comenzamos a admirarnos por los microcuentos, y espero sinceramente que sigamos haciéndolo.

      Un abrazo enfático (y hasta cariñoso y tontorrón)

  8. ¡No sabes tú bien cuanto te comprendo Alterfines!! Esto es tal y como lo describes: un círculo infernal si queremos ser educados con todos y devolver la cortesía.

    Voy a echar de menos un contertulio de tu envergadura, nunca me han importado el número de comentarios, pero sí disfruto del intercambio de cierta complicidad… y eso no se encuentra más que en los comentarios.
    Como no me importa si “en tu casa o en la mía”, déjame apoyar la opción de Dess… pero sin pretender presionar 😉

    Muchos besitos, siempre desde el cariño!!

    • Emy, esa complicidad no es una impresión tuya: ha existido de verdad… y lo seguirá existiendo, sólo que no podrá ser a diario, como hasta ahora, sino de vez en cuando. Pero seguro que eso hará que sean momentos de más calidad, seguro.

      Muchos (más) besitos para ti.

  9. Te entiendo perfectamente. La cantidad de blogs, se va extendiendo y siempre quieres decir algo, algunas veces simplemente dejar constancia de que has leído la entrada y que te ha gustado, pero llega un momento en que le tienes que dedicar mucho tiempo.
    Me encanta como escribes disfruto mucho más con tus escritos que con tus comentarios para que mentirte, así que seguiré viniendo, pero soy de la opinión de Dess, no cierres los comentarios, simplemente no los contestes y listo. Sé los motivos y los entiendo.
    Un besazo fuerte y espero poder seguir leyéndote.

    • Gracias, Dolega, pero piensa si tú podrías dejar de agradecerle a alguien, siquiera con una respuesta de pasada –muchas veces por pura cortesía, porque el comentario resulta hasta un poco borde– el que se pase por tu ‘blog’ y te exprese lo que piensa de cuanto en él lee. Es difícil.

      Supongo que cuando pase el agobio volveré a ser el mismo de antes, pero mientras: (otro) besazo fuerte, y nos leeremos mutuamente.

  10. Comparto lo que dice Dess, pero también te entiendo a ti. Yo también tengo menos tiempo ahora y me sabe malo cuando no me da tiempo a comentar en las entradas que leo de mis habituales. A los comentarios que ponen en el mío sí que termino respondiéndolos.
    Un abrazo.

  11. Querido Macondo, es que no hace falta, ni que comentes tú, ni él, ni nadie, se supone que si leo a Alter, o te leo a tí, es porque lo que escribes merece la pena ese tiempo invertido, yo leo un blog de ciclismo cuyo autor jamás ha comentado nada en mi blog, pero me parece bueno y ya está.

    Yo sigo diciendo que deberías dejar abiertos los comentarios en este blog, tomarte un respiro del resto, incluído el mío, y disfrutar de tu familia, de escribir, y por qué no, contestar unos cuantos, pocos, comentarios que te dejemos, si no la cosa resulta algo fría, es como leer un periódico, no se disfruta igual.

    Ahm, entre otras cosas dime si no cómo coño te aviso dentro de unos meses cuando comente “Black Mirror”, “Inside Men” o salga las entradas que hice para tí del doping ¿eh? ¿eh?, bueno, te las mandaré por correo y se acabó 😀

    • Al menos a esas tres entradas no renuncio ni loco: así que por favor házmelo saber aunque sea vía correo electrónico.

      También me gustaría participar en aquello que me propusiste (era con Inspi, ¿verdad?), si aún sigue en pie tu propuesta. Habrás de contactar también vía correo electrónico.

      Y respecto a lo de los ‘comentarios’, ya ves: me he equivocado y no he “capado” lo de esta entrada (bueno, ahora ya sí) y mira: una treintena. Ya ves…

      Un abrazo, maestro. Y hasta dentro de poco, espero.

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