‘Cortos de Fondos’ 109/258

numero_109_alterfinesEra, como todos los encuentros largamente postergados, una cita cargada de sensaciones variopintas. Se habían conocido en Europa hace la friolera de cinco décadas, cuando él estuvo destinado en Francia, a mediados del siglo pasado. Pero como suele suceder a menudo entre las parejas que no están destinadas a serlo antes, ni la dama había insistido desde entonces, ni él mostró mayor interés desde que regresó a casa.

La distancia, sin duda, es el olvido. Pero también contribuyeron lo suyo el matrimonio con sus novia de toda la vida, que hubo de durar 45 felices años, con tres hijos maravillosos –quienes por cierto estaban ya al corriente del encuentro y aceptaban que ella sucediese a su madre, recién fallecida– y una exitosa carrera profesional, concluida con un no menos dichoso retiro.

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Eliminar un poco de adrenalina

Un vidrio casi irrompible, formado por múltiples capas –lo que lo vuelve muy resistente– utilizado en bancos, salas de exposiciones, museos… Y digo yo, en días de esos de ‘bajón’, de estrés, de otoño tristón o simplemente por hacer el gamberro, ¿quién no se cambiaría por alguno de estos tipos que intentan romperlo sin éxito, a base de pico, maza o hacha?

‘Cortos de Fondos’ 108/258

alterfines_numero_108_alterfinesJamás había redactado un microcuento a mano. Sin embargo, tenía la costumbre, desde que se recordaba escribiendo, de teclearlo previamente en su vieja Hispano-Olivetti, antes de pasarlo al ordenador. El característico repiqueteo metálico de las teclas al golpearlas y el elegante sonido del carro al pasar de una línea a otra, acompañado del dulce tintineo de una campana minúscula, le hacían sentirse un verdadero escritor. Aunque lo único que hiciese fuera entretener sus ocios con una pequeña colección de despropósitos, que no por estar escritos y publicados en su ‘bitácora’ dejaban de ser eso, una relación insustancial de microhistorias sin mayor magia o interés más que para sí mismo.

Maniático, como lo es cada uno, a su manera, acompañaba la ceremonia con un vaso –ni muy lleno, ni muy vacío– de licor café; así escribiese sobre desgracias humanas o acerca del espacio infinito. A veces pensaba si no sería todo más sencillo si se dejase de monsergas y trabajase directamente en el ‘gestor de contenidos’ del ‘blog’. Pero aquella tarde confirmó que, no por antiguo, su modo de proceder era inadecuado, sino más bien todo lo contrario…

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Cartelicos aleccionadores XXXVIII

‘Cortos de Fondos’ 107/258

numero_107_alterfines(…) concederte tres deseos», dijo desperezándose, pues había estado unos pocos siglos en la misma e incómoda postura.

–«Cualesquiera, he de suponer», afirmó Aladino de modo un tanto gratuito, pues nunca se había visto en una situación así y por lo tanto no podía tener experiencia alguna al respecto.

–«Dentro de unos límites razonables, sí», replicó el genio, harto de encontrarse “espabilados” cuyo primer deseo solía consistir en «que me concedas más de tres deseos…».

–«Es decir, que la única limitación es que el deseo no se refiera a ese nimio detalle de que tan sólo satisfaces tres peticiones ¿verdad?».

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Escribir y leer, leer y escribir

Lapiceriglios_alterfinesLos escritores aficionados leemos y escribimos, y escribir nos lleva a leer cada vez más, en una pescadilla que se muerde la cola inacabable. Creemos que vamos a ser capaces de imitar a los dioses de la literatura, y nos quedamos en simples principiantes; voluntariosos, pero eternamente aprendices de un arte que ha tenido y tiene monstruos sagrados, a cuyo lado no cabe sino palidecer.

¿Cómo podría compararse el mejor de nuestros arranques al incomparable “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación”, de Dickens, o al igualmente genial, pero lacónico, “Llamadme Ismael”, de Melville? Pero si es que te está pidiendo a voces que sigas leyendo, para ver por qué te tutea un desconocido, si de verdad se llama así o no, o qué importancia puede tener…

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‘Cortos de Fondos’ 106/258

numero_106_alterfinesMientras buscaban acomodo en el avión que habría de trasladarlas a sus nuevos destinos, Rwnie y Adwoa sintieron repentinamente una cierta complicidad, no exenta de esa cooperación silenciosa que comparten los iguales que se ven un tanto fuera de situación, necesitados de intercambiar también sentimientos sobre cuanto les sucede.

Así, además de compartir la cena, compartían confidencias, tal vez sobre lo diferentes que serían sus vidas a partir del momento mismo en que desembarcasen en suelo europeo; o tal vez no. Lo cierto es que igual podían estar simplemente conociéndose más, empatizando, pues el viaje no dejaba de convertirlas en protagonistas de sendas historias muy diferentes a todo cuanto sus familias habían conocido hasta el momento.

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