‘Cortos de Fondos’ 109/258

numero_109_alterfinesEra, como todos los encuentros largamente postergados, una cita cargada de sensaciones variopintas. Se habían conocido en Europa hace la friolera de cinco décadas, cuando él estuvo destinado en Francia, a mediados del siglo pasado. Pero como suele suceder a menudo entre las parejas que no están destinadas a serlo antes, ni la dama había insistido desde entonces, ni él mostró mayor interés desde que regresó a casa.

La distancia, sin duda, es el olvido. Pero también contribuyeron lo suyo el matrimonio con sus novia de toda la vida, que hubo de durar 45 felices años, con tres hijos maravillosos –quienes por cierto estaban ya al corriente del encuentro y aceptaban que ella sucediese a su madre, recién fallecida– y una exitosa carrera profesional, concluida con un no menos dichoso retiro.

Pero ella había propiciado este nuevo encuentro, un tanto repentino, que tenía ese extraño aroma que sólo posee aquello que nos sucede de manera inopinada. “Ya ves tú qué cosas”, se decía a sí mismo, pues no tenía con quien compartir sus sentimientos más íntimos. “Después de tantos años, casi se podría decir que estaba deseando volver a verla”. Y es que Morta, la parca encargada de cortar el hilo de la vida de los mortales, y que ya estuvo a punto de llevárselo durante el Desembarco de Normandía, en la primavera de 1945, rondaba desde hacía días la cama del hospital de veteranos de guerra, donde yacía en coma.

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28 pensamientos en “‘Cortos de Fondos’ 109/258

  1. No cabe duda que uno nunca sabe a dónde lo llevará el ferrocarril (o ya, aunque sea, el minibús) de la vida 😉 Que nadie diga que estos asuntos son predecibles, porque son más intrigantes que el clima o los resultados de las quinielas 😛

    Un abrazo (nocturno; 9:19 pm aquí) 🙂

  2. Chico, me metes en unos líos, voy leyendo y se me ocurre un comentario pensando que va en una dirección, cuando termino ya no me sirve, con el giro final, si la parca llega así, siendo aceptada, bienvenida sea, cosas hay peores.
    Besitos

    • Cuando estás en coma, tienes tropecientos años, ya falleció el amor de tu vida y lo tuyo no va a ir a mejor, por mucho que te empeñes… sí, creo que desear el encuentro con la muerte es una opción bastante razonable. 😎

      (Más) besitos (y un consejo: tampoco empieces leyendo el giro final, y pensando un comentario brillante, porque después no se va a compadecer bien con el resto del microcuento jjjjjj)

      • Noooooo! jamás se me ocurriría leer primero el final, no sé si alguien lo hace, pero no se me ha ocurrido nunca, tampoco pienso en ningún comentario brillante, simplemente tal como leo me viene algo a la cabeza, que claro, luego al leer el final ya no tiene sentido porque no va por donde yo pensaba, ahí está la gracia precisamente de estos tus cortos.
        Besos

  3. Hay un cuento de Quim Monzó que me encanta: “No tengo que ponerme” si no lo conoces, búscalo, creo que te gustará. No tiene nada que ver, pero me lo ha recordado.
    Un abrazo, catedrático.

    • Genial en relato. No lo conocía.

      Lo de
      “–No me digas que es una fiesta de disfraces.
      –No.”
      es sencillamente genial.

      Tiene que ver, ilustre, tiene que ver.

      Abrazado (quieras o no 😉 )

  4. Que bueno. En ningún momento pensé mientras leía que fuera la muerte. Una agradable sorpresa para el lector y tremenda
    para el personaje.
    Feliz domingo.

  5. Al final va a tener que irse, porque Morta es capaz de esperar lo que haga falta, pero sabe que al final se irán con ella, así que no le queda otra…
    Besos
    Ana

  6. Ya estamos puñetero… nuevamente lo has vuelto a hacer… me enrredas, pero me gusta. Lo Sepas.

    “Pero no me vas a llevar al huerto”

    Un besabrazo

  7. Ante todo quisiera decirte que la distancia no siempre es el olvido…
    Esta vez me has pillado, después de llegar al final he vuelto a leer el relato desde la nueva perspectiva, felicidades.
    Un beso satánico.

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