‘Cortos de Fondos’ 108/258

alterfines_numero_108_alterfinesJamás había redactado un microcuento a mano. Sin embargo, tenía la costumbre, desde que se recordaba escribiendo, de teclearlo previamente en su vieja Hispano-Olivetti, antes de pasarlo al ordenador. El característico repiqueteo metálico de las teclas al golpearlas y el elegante sonido del carro al pasar de una línea a otra, acompañado del dulce tintineo de una campana minúscula, le hacían sentirse un verdadero escritor. Aunque lo único que hiciese fuera entretener sus ocios con una pequeña colección de despropósitos, que no por estar escritos y publicados en su ‘bitácora’ dejaban de ser eso, una relación insustancial de microhistorias sin mayor magia o interés más que para sí mismo.

Maniático, como lo es cada uno, a su manera, acompañaba la ceremonia con un vaso –ni muy lleno, ni muy vacío– de licor café; así escribiese sobre desgracias humanas o acerca del espacio infinito. A veces pensaba si no sería todo más sencillo si se dejase de monsergas y trabajase directamente en el ‘gestor de contenidos’ del ‘blog’. Pero aquella tarde confirmó que, no por antiguo, su modo de proceder era inadecuado, sino más bien todo lo contrario…

Y es que, mientras colocaba ceremoniosamente el primer folio en blanco, y hacía girar el rodillo de goma, sintió una presencia que enseguida identificó como la de su hija preadolescente y la de dos amiguitas: no quiso darse por enterado, pero las tres cabezas asomaban, una sobre otra, por el lado derecho del marco de la puerta del despacho. Con unos ojos enormes, más blancos que de costumbre por el contraste con la penumbra del pasillo, las tres observaban el curioso proceder de aquel a quien habían ido a espiar, en su natural curiosidad por averiguar qué significaba exactamente aquello de “mi padre escribe cuentos para sus amigos de Internet”.

–”El ordenador de tu padre sí que es ‘guay’, con ese toque ‘vintage’…”, comentó, refiriéndose a la vieja máquina de escribir, la primera de sus amigas; a la que siguió la otra.

–”Lo más hiperchulo es que debe de tener una batería inagotable, porque no lleva cables”, explicó la de coletas con aires de ingeniera en ciernes.

–”Vale, pero os pedí que os fijaseis bien”, las centró su hija: “Daos cuenta si será alucinante de rápido que según tecleas sale ya el cuento escrito…”.

Y en esas dejó a las tres, para concentrarse en el final del relato: con la boca abierta; y tan redonda como este punto final.

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48 pensamientos en “‘Cortos de Fondos’ 108/258

  1. ¡Excelente relato! Me ha gustado mucho, la relación de lo que él va sintiendo con la mirada moderna de las niñas es perfecta.
    En lo personal, y por una cuestión de edad, he escrito en todo tipo de máquinas (hace dos semanas compré, en un remate, una Olivetti Lettera 35, por la cual pagué el equivalente de cuatro paquetes de cigarrillos) y también –y mucho– a mano; pero últimamente me cansa tener que pasar todo eso al ordenador. Aunque el viejo papel y lápiz, para mí, tienen algo especial.
    Un abrazo.

    • Por supuesto, supongo que a los que empezamos a mano; y posteriormente la máquina de escribir fue todo un descubrimiento –la primera vez que mis padres me permitieron usar la de casa me sentí muy mayor– el ordenador no es más que una continuación, a veces aburrida, pero imprescindible. En mi caso, dejar todo esto subido a un diario es la mejor forma de legárselo a quien corresponda: la caja de habanos era demasiado susceptible de sufrir algún accidente…

      (Otro) abrazo.

      • Además, ahora todo se debe realizar por ordenador, ya sea si uno lo va a presentar en un concurso o una editorial.
        Los ordenadores también suelen sufrir accidentes inoportunos. Pero por suerte se pueden hacer copias de todo (de hecho, ya tendría que hacerlo).
        Un abrazo a lápiz.

  2. ¡Me encanta! Así es la vida y la mirada moderna a una máquina de escribir.
    Tengo guardada la de mi suegro como oro en paño. Me parecen máquinas maravillosas. ¡Además llevan impresora incorporada!
    Besazo

  3. Mi hijo tiene una máquina de escribir que era de mi marido y de vez en cuando se lia a escribir como un loco. LA pena es que la tinta acabará terminándose y ya no se encuentra, y la pena también es que los niños de ahora se están perdiendo tantas cosas…
    Besos
    Ana

  4. Ja ja ja, así que ahora resulta que una máquina de escribir a los ojos de nuestras adolescentes es casi un aparato mágico, que curioso…según tecleas sale el cuento ya escrito! ohhhhhh! Me encanta! esto es tecnología de última generación.
    Muchos besos guapo, me ha hecho sonreír.

    • Nuestras adolescentes van un poco de sobraditas (como todos los que hemos sido adolescentes, supongo), así que no está mal enseñarles cómo era la vida cuando no había tanta soplapollez 😉

      (Muchísimos) más besos para ti.

  5. Independientemente a lápiz o bolígrafo, con la lettera o el mac… me gusta la forma que tienes de relatar las cosas… Se Sepa.

    Abrazosos (abrazos tipo osos)

  6. Pues espera a que descubran el teléfono de toda la vida, ese de la ruedecita, que tiene la gran ventaja de que coger el teléfono siempre es una sorpresa, nunca sabes quién te llama 😀

    O Ese brick de leche transparente y de cristal, que cuenta con tecnología punta, una tecnología que te permite saber en todo momento el saldo de leche disponible.

    Ahora, no les enseñes el cinexín que se descojonan vivas :mrgreen:

    Un abrazo crack.

    PD: Inma y yo estamos preparando para dentro de un par de meses una cosilla, pensada para gente como tú, con capacidad de adaptación y cierta (no es necesaria mucha, tú cumples de sobra) imaginación, espero que te apuntes.

  7. Es que no hay nada como el repiqueteo de las teclas, el tintineo de la campanita y el “rrrack” del carro cada que se le da un “enter” a la máquina. Como que le de sazón al asunto 😉

    Hartos saludos, que reconozco que me he perdido por un ratillo 🙂

  8. Hola Alter, que post más entrañable nos has relatado hoy…quér ecuerdos me has traido de quella máquina de escribir, que tenía mi padre y que siempre me regañaba, cuando la tecleaba de niña!! que tiempos aquellos y cuantas cosas se pierden ahora los niños!!
    Muy bonito
    Feliz jueves

    • Hola, guapa; qué razón tienes: sin el correspondiente permiso de madre o padre constituía todo un riesgo tocar lo que no debías 😉

      Feliz ‘puente’ para ti. (Otro) beso, que te dure hasta el lunes 😀

  9. Lamento, por una vez, tener que discrepar con todos… ¡pero siempre he odiado las máquinas de escribir! Soy un manazas de toda la vida, y la verdad, no ganaba para tippex. Y sí, también odio los ordenadores, pero de no ser por ellos jamás hubiera escrito nada aparte de la lectura del gas. Aún así, aquí tengo mi vieja Olivetti Lettera 25, regalo de Reyes de ni me acuerdo. En el fondo soy un nostálgico.

  10. ¡Qué ternura de cuento!, no sé si real o no, pero eso es lo de menos 🙂
    Describes esas 3 niñas de tal forma que las estoy viendo.
    ¡Lo de la batería inagotable me gusta mucho, jejejej, además es energía no contaminante!!

    Aaaaah, ¡pero discrepo!, el interés no es únicamente para sí mismo, prueba de ello, la cantidad de comentarios que recibe 😉

    Muchos besitos!!

    • Es inventado, pero seguro que más de una preadolescente ha pensado lo mismo jjj

      ¿No me digas que tú eres esa lectora que me dicen las estadísticas que no te pierdes un ‘Corto de Fondos’? ¡No me lo puedo creer! ❗ 😎 ❗

      (Muchísimos más) besitos para ti.

  11. El bello encanto de la vetustez. Esa es mi (ilusa) esperanza, ser un viejo con pintas. Con pintas de moderno.
    Un relato muy literario y con mucho encanto.
    Un abrazo.

    • Miguel: te digo lo mismo que a Celsa. Un millón de perdones por no responderte antes, pero es que últimamente no sé si WordPress se ha cansado de mí o qué…

      Un abrazo, egregio, y gracias por tus alabanzas inmerecidas.

  12. Jajajaj qué bueno! me encanta conocer la óptica de quienes nunca conocieron una máquina de escribir, es tan raro que ellos vean estas cosas como… raras. Y lo de vintage ni hablar: ahora todo lo antiguo es vintage, hasta nosotros somos vintage para los adolescentes 😉
    PD: haces todo ese proceso para escribir de verdad??

    • Ya sabes que los jóvenes, y mucho más los niños, tienen otros ojos para mirar las cosas.

      Perdóname por haberme olvidado de contestarte a este comentario.

      Un abrazo.

  13. Que bueno. Lo mejor: esas tres cabezas asomando con sus enormes ojos blancos en la penumbra. Una imagen que te hace estar allí. Tengo verdadera debilidad por las imágenes, porque cuando están bien construidas, como esta tuya, te trasladan al escenario que dibujas y te atrapan con más fuerza que mil peroratas reflexivas. Siempre estoy a favor del “No me lo cuentes. Muéstramelo”. Y lo muestras divinamente. Felicidades.

    • Un millón de perdones, Celsa: ignoro el motivo, pero se me había pasado responderte, y eso es imperdonable.

      Te agradezco el comentario, aunque ya sabes que una crítica tan incondicional lo que hace es conseguir que uno se crea dotado para escribir y no se esfuerce, y así mal vamos 😉

      Un abrazo, y disculpa de nuevo por tan lamentable descuido. No volverá a pasar (o sí…)

  14. Me encantaba cuando mi padre me dejaba usar su máquina de escribir para hacer los trabajos del cole, aún recuerdo las sensaciones maravillosas y… el dolor cuando torpemente metía un dedo entre las teclas 🙂

  15. Para mi, la olivetti de mi padre, fué donde aprendi mecanografía, donde escribí mi primera historia de ciencia ficción, que no sé donde andará, y también con la que aprobé mis oposiciones. Es delicioso teclear ritmicamente y ver las patillas de las teclas golpear el papel.
    Una imagen de mi infancia es ver a mi padre con la maquina de escribir, el ducados en la boca, mientras hacia declaraciones de la renta… me parece verlo, con sus hermosos ojos azules, y su encantadora sonrisa.
    Jejeje, lo de tu hija.. me ha extrañado que no hayan preguntado que donde tenía la pantalla. Es curioso como en 20 años.. ha cambiado tanto la forma de comunicarnos, y todo lo que era lo común, ahora es.. “el siglo pasado”.
    Besos.

    • ¡Cuántas cosas! Como para que no la recordaras con cierto cariño (el que se le puede tener a un aparato mecánico).

      Así que por aquel entonces escribías de ciencia-ficción, ¿eh? ¡Por eso nos la “pegaste” con ‘La Fuga de Logan’, cacho-pedazo-trozo de “engañabobos”! 😉

      La unión de la informática y la telefonía ha propiciado un cambio radical en dos décadas, pero es que nos queda muchiiiiiiiiiiiisimo por ver aún, Inspi.

      (Más) besos dominicales (un poco depresivos después de un ‘puente’ tan esperado…)

  16. Es que estoy viendo las cabezas de las niñas jajajajaja todas sorprendidas con semejante aparato!!!! y eso que no han notado que no lleva ratón, que cosas jejeje me ha gustado mucho.
    Por cierto ese reloj de la imagen del día lo conozco… si, va a ser el de la cuenta atrás de los números fatídicos! Como me gusta esa serie! Besitos infernales de esta desahuciada de internet!

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