Escribir y leer, leer y escribir

Lapiceriglios_alterfinesLos escritores aficionados leemos y escribimos, y escribir nos lleva a leer cada vez más, en una pescadilla que se muerde la cola inacabable. Creemos que vamos a ser capaces de imitar a los dioses de la literatura, y nos quedamos en simples principiantes; voluntariosos, pero eternamente aprendices de un arte que ha tenido y tiene monstruos sagrados, a cuyo lado no cabe sino palidecer.

¿Cómo podría compararse el mejor de nuestros arranques al incomparable “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación”, de Dickens, o al igualmente genial, pero lacónico, “Llamadme Ismael”, de Melville? Pero si es que te está pidiendo a voces que sigas leyendo, para ver por qué te tutea un desconocido, si de verdad se llama así o no, o qué importancia puede tener…

Ninguno de nosotros osaría pensar siquiera que es capaz de concluir un relato emulando el “Quiero dar fe de una época en la que vivía una generación que deseaba celebrar el triunfo de la razón por encima de los instintos, y que creía en la fuerza y en la resistencia de la inteligencia y del espíritu, capaces de detener el avance de las hordas ansiosas de sangre y muerte. Como programa vital no es mucho, pero yo no conozco otro. (…) Ha llegado ya el momento de poner punto final; ahora, como último mensajero de una batalla perdida, sólo deseo recordar y callar”, de Márai, o el más contundente “…todo lo escrito sobre ellos era irrepetible, desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”, de García Márquez.

Y sin embargo, nada nos detiene. Nos proveemos de pequeños cuadernos en los que anotar toda idea medianamente válida que se nos ocurra, y los vamos desperdigando por mesillas de noche, guanteras de automóvil, cajoneras de despacho, bolsillos interiores de americana… Cualquier lugar en el que alguna vez nos haya sorprendido el que iba a ser el argumento para el libro definitivo, ese que llevamos por escribir toda nuestra vida, y que en aquel mismo instante pasó fugaz por nuestro encéfalo para no poder volver a ser recordado nunca más. Juan José Millás asegura –puede que en serio, puede que en broma– que el título de su primera gran novela se lo ganó al póquer a Jesús Ferrero. La ‘mano’ debía de merecer la pena, porque el susodicho título es “El Desorden de tu Nombre”. Y con un título así es difícil no escribir un buen relato… de lo que sea. Pero, para ‘enganchar’ al esquivo lector, que tiene tanta oferta a su alcance, tan importante como contar con un buen nombre es hacerlo con un arranque. Como el de un cuento de Borges “Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera”, o el de Hemingway en ‘El Viejo y el Mar’: “Era un viejo que pescaba solo en un bote, en la corriente del Golfo, y hacía ochenta y cuatro días que no cogía un solo pez”.

Se trata de seducir al lector, de cautivarle, intrigarlo, interpelarle, e incluso provocarle; (casi) todo vale, con tal de que no deje de lado la lectura, sobre todo en estos tiempos de tanto estímulo audiovisual. Así que nos juramos que tal desgracia –olvidar un arranque inolvidable– no nos va a volver a suceder. Pero nos pasa: en el cine, a mitad de proyección; en la cama, a punto de conciliar el sueño; en la visita a las instalaciones de un cliente, y en general en cualquier ocasión en la que nos resulta imposible echar mano de un agenda para resumir los datos fundamentales, un móvil para grabar la idea a desarrollar o un aerosol de pintura para plasmarla al menos en un grafiti, en la pared más cercana.

Son magníficas historias que, además de carcomernos por dentro y de hacernos lamentar la escasa capacidad de nuestra memoria, se van a quedar sin escribir. Así que no deberíamos ser los únicos que sintiesen tan irremplazable pérdida. ¿Quién sabe si no seríamos capaces algún día de comenzar, como Tolstoi en ‘Ana Karenina’, “Todas las familias felices se parecen entre sí; cada familia desdichada lo es a su manera”, o como Vladimir Nabokov: “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía”…

¿Y a tí, cuál ha sido el libro que mejor te ha enganchado con su arranque? ¿O qué relato era aquel que, de no haber olvidado, te hubiese hecho quedar finalista del ‘Planeta’?

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79 pensamientos en “Escribir y leer, leer y escribir

  1. Arranque : Los escritores aficionados leemos y escribimos, y escribir nos lleva a leer cada vez más, en una pescadilla que se muerde la cola inacabable.
    Relato: Espero no haberlo escrito…aún.
    Besos, Alter

  2. mmmm! El Desorden de tu Nombre…compré ese libro solamente por el título, muchas veces lo hago así, excepto con los autores que ya sé que me gustan y de los que me voy a leer todo lo que caiga en mis manos, puede ser aunque no lo recuerdo que descubriera a Millás precisamente por este libro.

    Pones muy difícil el reto de escoger un arranque, sólo sé que aunque raramente dejo un libro sin terminar, en la primera página ya sé si será de esos que no podré soltar, y no me suelo equivocar.

    Voy a aprovechar para recomendar un libro que leí hace un tiempo, no sé si es muy conocido, pero a mi me impactó no sólo por la historia que cuenta, que es brutal, si no por su ritmo, el magistral análisis psicológico de los personajes, los saltos en el tiempo tan bien creados y su desenlace, es “Tenemos que hablar de Kevin” de Lionel Shriver. Por favor no ver la película, que como casi siempre hace perder toda la esencia y el alma de la historia.

    Muchos besos

    • (Me encanta tu nuevo Gravatar)

      Pues con el paso del tiempo yo he ido venciendo ese prejuicio de no dejar los libros a medias, porque la vida es muy corta y hay muuuuuuuucho que leer. Así que si en la página 35 no me ha enganchado…

      Me apunto el libro de Shriver. Ya tendrás noticias mías 😉

      Muchos (más) besos, P.

      • He dicho raramente, voy evolucionando, antes era ninguno, me parecía como una traición, he venerado demasiado la palabra escrita, y voy aprendiendo que no todo lo que se encierra entre unas tapas es bueno ni vale la pena.
        Si de verdad te leyeses ese libro, me encantaría saber tu opinión, porque a mi hermana y a mí nos impactó, pero no conozco a nadie más que lo haya leído.
        Con el gravatar he vuelto a mis orígenes, es el primero que tuve, y como no sé estarme quieta o me falta personalidad, lo he cambiado ya dos veces, el otro día harta de ver lunas por todas partes pensé coño, ya está bien, si el primero me encantaba y era más original, y lo he recuperado.
        Muchos besos

  3. De los ultimps libros que he leído, me ha encantado “La hija del este”, una historia verídica y muy dura, mezclada con ficción y también me gustó mucho “El tiempo entre costuras”. Como tú dices, me tiene que enganchar el arranque, Hay libros buenísimos que no he sido capaz de leer porque el principio no me ha gustado… Y lo de los relatos pues no sabría que decirte…
    Besos
    Ana

    • A mi Santa también le gustó la última de Clara Usón. Además, la protagonista también se llama Ana, ¿no? jjj

      Respecto a la segunda, mira lo que hablaba yo de tener un buen arranque, etcétera, la propia María Dueñas decía que cuando empezó a escribir la novela tenía perfilados los ingredientes que iba a contener, los personajes que iban a protagonizar la historia y las sensaciones que quería transmitirle al lector, pero no tenía ni idea en qué género acabaría encuadrándose…

      Gracias por tu aportación, Ana. Un beso de fin de semana.

      (Gravatar nuevo ¿eh? Pero muy poco azul, ¿no?)

  4. El arranque de Cien años de soledad es el paradigma de todos los comienzos. Mi mejor relato está por escribir, espero. Si es que soy capaz de sobreponerme a este post tuyo, que como invitación a la lectura es único, pero que te quita las ganas de volver a escribir.
    Un abrazo.

    • Eso, voy yo, pongo el final, y vas tú y dices que el comienzo es arrebatador; que lo es: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo…”.

      Bien visto. No en vano, fueron sus propios familiares y algunos hechos acontecidos en su infancia los que inspiraron gran parte de la novela: José Arcadio Buendía está inspirado en Nicolás Márquez, abuelo del autor, y Úrsula Iguarán nace de su abuela Tranquilina, que además le cede su apellido.

      Realismo mágico, ya sabes 😉

  5. Pues no sabría decirte… cada uno tiene su propia forma de atraparte, lo que sí te digo es que así como antes leía pese a que a lo mejor no me gustara el contenido, ahora en cuanto pierde el atractivo soy capaz de cerrarlo y olvidarme de el.

    Y ya van varios…

    Un abrazosete.

  6. Creo que El Quijote, de niño, es un ejemplo maravilloso para atrapar, aunque hoy los alumnos lo odien.
    Verne o Salgari atrapaban.
    Pero sobre todo es maravilloso el trabajo de los miles de escritores que no publican, pero en cambio insisten con su vicio que les da fuerza para no dejar nunca de soñar y hacer soñar.

    • ¡Salgari! ¡Es cierto! ¡Qué buenos ratos! Y con Julio Verne también, ¿eh?

      Y sí, el inicio de ‘El Quijote’, no por repetido hasta la saciedad, deja de ser maravilloso. Gracias por traerle a colación.-

      Un abrazo.

  7. Bueno, he de decir que no me considero escritor, ni siquiera aficionado, difícilmente podría tratar de emular a los genios de la literatura, porque qué le vamos a hacer, no les he leído, es más, me atrevería a decir que con la literatura me pasa como con el vino, no se distinguir lo bueno de lo malo.

    Normalmente lo que miro, original, lo sé, para decidir si leo o no una novela es ese pequeñito resumen de la contraportada, aunque claro, eso es como el trailer del cine, que tampoco es muy de fiar en ocasiones, curiosamente hace pocos años me pasó.

    Un flechazo, leí la contraportada de una novela, “El Psicoanalista” y me compré el libro, sin pensarlo, luego pues nada, no es gran cosa, uno más de intriga y eso, de lo que se suele hacer ahora, pero como soy tonto de cojones, cada vez que vuelvo a leer la contraportada lo vuelvo a leer :mrgreen:

    Abrazos.

    • “Querido Marco:
      He ido esta mañana a ver a mi médico Hermógenes, que acaba de regresar a la Villa después de un largo viaje por Asia. El examen debía hacerse en ayunas; habíamos convenido encontrarnos en las primeras horas del día. Me tendí sobre un lecho luego de despojarme del manto y la túnica. Te evito detalles que te resultarían tan desagradables como a mí mismo, y la descripción del cuerpo de un hombre que envejece y se prepara a morir de una hidropesía del corazón…”

      Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar… creo que te gustaría. Otro gran libro.

      • Voy a tener que desempolvar el carnet de la biblioteca, lo malo es que te dan 15 días para leerlo, coño, si en 15 días como mucho me da para leer la portada.

    • El resumen de contraportada o de solapa es el único referente que tienes de una obra, a no ser que te hayan hablado o hayas leído sobre ella.

      Fíjate qué casualidad, el otro día Gaviota me recomendó “El Psicoanalista”…

      Un abrazo, maestro.

  8. Un buen tema. Creo que son importantes tres cosas: el arranque, el final y que ambos estén cerca el uno del otro. :). Por mi parte, te dejo un ejemplo menos “clásico” pero que me encantó. Pertenece a “La noche obliga” de Montero Glez., (que me parece una especie de Valle Inclán del siglo XXI)

    “Tenía más curvas que una botella de Cocacola, ojos de carbón mojado y piel café. No llevaba sujetador. Se advertía en su cara nada más verla.
    Apareció a la hora de las meriendas, cuando más trajín había. Lo hizo envuelta en piel de zorra y remolinos de viento. Con una forma muy especial de castigar el suelo con el tacón alcanzó la barra y se sentó, pierna sobre pierna, en el único taburete libre de la tarde. Emputeció la sonrisa para pedir un cortado, con dos de azúcar, por favor. Vista de lejos parecía estar pidiendo otra cosa.”.

    Este pavo escribe en “audiovisual”

    Abrazo.

    • Supongo que, como todo, arranques y finales los hay para todos los gustos, pero esa otra cualidad que apuntas, la de que no haya nada aburrido entre medios, y que la transición se produzca de la forma más placentera posible, sí que es importante.

      Socio, sé de tu admiración por Glez. Intenté empezar a leerle, pero tengo esa asignatura pendiente, porque a lo mejor no dí con su novela más adecuada.

      (Otro) abrazo (con apretón extra).

  9. Un arranque:
    “Me gustaría contar mi historia, por qué no. Acaba de ocurrírseme la idea hace unos minutos, mientras estaba leyendo opiniones de gente que había acudido a alguna de las clínicas dentales Whitalldent. La mayoría son historias de terror, verdaderos cuentos para no dormir, pero tienen ese toque personal que las hace cercanas. ¿Dónde podemos encontrar un horror mayor que en lo cotidiano?”.

    Es el comienzo de la novela… Pero no, seguro que ya te lo imaginas 🙂

  10. “Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
    te pareces al mundo en tu actitud de entrega…”

    Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Neruda… Un libro.

  11. Me voy a salir de los “grandes” que habéis mencionado, y muy sinceramente deciros que la novela cuyo inicio me ha atrapado con más fuerza ha sido: El perfume Historia de un asesino – Patrick Süskind.
    Me he negado a ver la película a pesar de haber tenido múltiples ocasiones, siempre he pensado que me decepcionaría tras haber disfrutado tanto con la novela.

  12. Querida mia, comparar un culebrón televisivo como “El Pájaro Espino” con esta peli es como compararme a mí con Brad Pitt, no tiene nada que ver,, hay veces en las que el resultado es digno, “Entrevista con el Vampiro”, con todas sus licencias, es para mí una gran adaptación de una novela, esta de “El Perfume” me recordó un tanto a aquella, modifica cositas, siempre hay que cortar y añadir, un guión no es lo mismo que una novela, pero vaya, que la veas¡¡¡

    • Ante todo, pedirte disculpas Alterfines, por estar acaparando tu espacio con esta agradable tertulia que se ha desencadenado en tu ausencia. Espero que nos comprendas, por lo menos a mí, porque cuando leas el último post de Dess, verás que es un incomprendido, jejejje

      • Tranquila, Alter es un tio al que dudo que le moleste que tomemos su espacio para la tertulia, te comprendo perfectamente, a mí me pasó con las pelis que hicieron de “El Pequeño Nicolás” y “La Guerra de los Botones”, dos libros (la primera una serie de libros), que formaron parte de mi niñez y que me he negado a ver en pantalla.

        Pero que sepas que entendiéndote, la peli es muy decente, y te lo dice alguien que tiene a ese libro y a “El Señor de las Moscas” como sus dos libros favoritos.

        Besos y abrazos, a tí los besos y los abrazos, a Alter solo abrazos 😀

      • Tomad asiento y serviros vosotros mismos: que yo ande “como geisha por arrozal” (jamás conocieron los tiempos clientes más plastas que los míos, vive dios) no significa que no podáis hacer uso de éste, vuestro sitio.

        Daos por besados y abrazados todas y todos. Hasta Dess 😀

    • Tomo nota: la película, NO el culebrón 😀
      Gracias Q Dess, por la información. Aun así tengo reticencias, los personajes ya han cobrado vida en mi cabeza con rostro definido y la película se convierte en una representación de “usurpadores” de identidad. Por buenos que sean, nunca pueden transmitir en tan poco tiempo, lo mucho que lo ha hecho la novela donde he subrayado, doblado esquinas y hecho mía en todos los sentidos (incluidos los aromas en este caso concreto)… Conociendo ya la historia, ¿para qué verla en una versión (para mí) inferior?

      No voy a hacerte caso, jejejejje, ¡no voy a verla!!

      • Toc, toc. ¿Se puede? A mí me suele pasar como a ti, Emy, suelo huir de las películas de aquellos libros que me han gustado mucho, y El perfume, me gustó. No obstante y no recuerdo por qué, me dejé convencer y fui a verla. Me gustó. Me parece una muy buena película, muy bien lograda y si la miras como otra cosa diferente al libro, la disfrutas también.
        Un saludo.

        • ¡Se agradece mucho el punto de vista de otra persona Miguel!, ya sois dos quienes habéis leído el libro y a quienes os ha gustado la película a pesar de ello. Creo que has dado en el clavo: mirarla como otra cosa distinta al libro, incluso verla como si de otra historia distinta se tratase… así puede que lograra gustarme 🙂

          ¡Mecachis!, la han estado poniendo varias veces estos días en distintas cadenas, y ahora que me habéis convencido… a ver cuando vuelvo a tener la ocasión 🙄

          Besitos agradecidos.

          • Desconfía de estos dos, Emy, que son dos liantes, que lo único que buscan es juerga y jaleo: si les hubieses dicho que la acababas de ver, y que no te había defraudado, seguro que hubiesen dicho “¡bah, no vale nada: es mucho mejor el libro!”.

            Si les conoceré yo. Y tú. 😛

            (Más) besitos

  13. Y qué me dices de: “Las noticias más remotas que tengo de la persona que lleva este nombre me las ha dado Jacinto María Villalonga, y alcanzan al tiempo que este amigo mío y el otro y el de más allá, Zalamero, Joaquinito Pez, Alejandro Miquis, iban a las aulas de la Universidad. No cursaban todos el mismo año, y aunque se reunían en la cátedra de Camús, separábanse en la de Derecho Romano….”, es el tentador inicio de Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós.
    O también: “La última vez que vi a Miguel Desvern o
    Deverne fue también la última que lo vio su mu-
    jer, Luisa, lo cual no dejó de ser extraño y quizá
    injusto, ya que ella era eso, su mujer, y yo era en
    cambio una desconocida y jamás había cruzado
    con él una palabra.”, incitante principio de Los enamoramientos de Javier Marías.
    Y aunque tú nos mencionas el final, yo no quiero dejar de recordarte el principio de Cien años de soledad: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.” Absolutamente cautivador y sugestivo.
    Bueno, podría seguir pero sin duda resultaría pesada.

    • De pesada nada, cielo. Los dos primeros no los conocía; el de “Cien Años de Soledad”, sí. Es que García Márquez es periodista, y sabe de la importancia de un arranque interesante para ensimismar al lector. Mira sino, el de “Crónica de una Muerte Anunciada”: “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros”.

      Un beso, y gracias por comentar 😉

  14. Lo cierto es que cuando un libro me gusta mucho, mucho, y sobre todo cuando me sorprende, pienso que hay que tener un ingenio especial para narrar una historia que sorprenda, por éso me agrada tanto leer, y por éso lo hago contínuamente.
    Sobre los inicios de libros que atrapan desde las primera líneas, habeis citado -tú incluído, Alterfines- a todos los más fmaravillosos, aquellos a los que es imposible resistirse a avanzan, porque auguran una fascinante historia.
    Yo, aportaré uno que no se ha citado y que pertenece al final de uno de mis libros favoritos… “Ojalá no suprima nada, cuando deba corregirlo definitivamente. Ojalá él mismo entienda que esta historia, tan diversa y extravagante, es en realidad una historia de amor, y la última palabra que en la última página escriba, sea el nombre de la Reina Nefertari, de Nefertari, de Nefertari, de la divina Nefertari” y con estas palabras termina “El escarabajo” de Mújica Laínez.
    Me ha encantado tu escrito, Alterfines.
    Besos de fin de semana.

    • De Mújica Laínez no he leído nada aún. ¿Me recomiendas ésta u otra obra para empezar? (Tú recomendando libros, ¡qué raro, ¿verdad?! 😉 )

      Un beso (findesemanero)

      • Lo que he leído de él son tres novelas históricas, a pesar de que, a mí, la novela histórica no es de mis favoritas, porque, en general, se escribe novela histórica bastante mediocre, pero Mújica Lainez me parece un escritor culto, refinado y exquisito.

        “El unicornio” se desarrolla en la Edad Media y su protagonista es un hada, testigo de los avatares de la época de las Cruzadas.

        “Bomarzo”, ambientada en el Renacimiento italiano, en la época de intrigas y crímenes en la Italia de vida disoluta de papas y personajes de la época. La historia la narra un muerto, el jorobado que dio nombre a los famosos Jardines de Bomarzo.

        “El escarabajo” es la historia de la Historia. El protagonista es un anillo con un escarabajo egipcio propiedad de una multimillonaria estadounidense. Dicho escarabajo fue creado en el Egipto de los faraones y le sirve a Mújica Lainez para hacer un recorrido por la Historia, desde Nefertari hasta nuestros días, a través de cada uno de sus dueños. Me resultan fascinantes los diálogos del escarabajo con una escultura de Poseidón, cuando se encuentran en el fondo del mar.

        A mí la novela que más me gusta es “El escarabajo”, aunque dicen que “Bomarzo” (impresionante también) es su obra maestra.

        Ésto es lo que te puedo contar, ahora tú eliges el que más te apetezca sin miedo a que te vaya a defraudar (éso creo) 🙂

  15. Aparte de algunos de los que ya habeis dicho, a mi me encanto el principio de L’etranger, de Camus: Aujourd’hui, maman est morte. Ou peut-être hier, je ne sais pas. J’ai reçu un télégramme de l’asile : « Mère décédée. Enterrement demain. Sentiments distingués. » Cela ne veut rien dire. C’était peut-être hier.”
    Respecto a finales, me quedo con el de Tuareg de Vazquez Figueroa o La Regenta, que no he leido pero cuyo final conozco 🙂
    Vaya! Con esta entrada me han dado ganas de ponerme a leer!
    Un abrazo

    • ¡Cierto: “El Extranjero” de Camus también tiene un inicio curioso. Gracias por traerlo aquí.

      Mira que a mí me gusto mucho ‘Tuareg’, pero no recuerdo su final (sí recuerdo el final, pero no que me impactasen las frases últimas).

      (Otro) abrazo y ruidos varios con los dos pares de antenas, que llegado el viernes por la tarde se ponen locas de contestas, ante la perspectiva del fin de semana.

  16. El mapa del tiempo, tiene una frase al principio, que me encantó… pero el libro, fue perdiendo emoción para mí, después de leer la frase…. podría subir ahora y coger el libro y copiarla, hace tiempo que la leí, pero era algo así como que “que sería de mi si hubiera escogido ese otro camino”… luego busco la frase buena y la pego 😀

    • Me habían hablado bien del libro, como emocionante, con una trama donde las vueltas de tuerca, los descubrimientos y las aventuras se sucedían a buen ritmo, pero si tú me dices que va perdiendo gas…

      Espero esa frase emocionante del inicio. Un besote.

      • Me cachis… se me ha olvidado mirarla. Uhm.. empieza a leerlo, los lectores, no todos somos iguales. A mi los libros que me enganchan no suelen ser los que enganchan a todo el mundo. De los que he visto por aquí, “cien años de soledad” ese me enganchó mucho, garcía marquez me gusta… bueno, que me enrollo.. me voy a cambiar el anillo de mano, sino no me voy a acordar. 😉

  17. “¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.”
    A partir de ese momento, no puede dejar de leer. De adelante para atrás y de atrás para adelante.
    Mi inolvidable “Rayuela” de Julio Cortazar.
    Mi mejor relato: el que escriba y al cabo de dos años me siga pareciendo bueno. Hasta ahora, ninguno.
    Besazo

    • No seas injusta contigo misma, Dolega: a todos nos ha parecido alguna vez que lo que escribíamos era flojo; pero el ‘quid’ de la cuestión es precisamente refrenar el deseo de romperlo y pararse a pensar ¿y por qué habría de ser flojo? Si lo he escrito será por algo: para mí sí que tiene valor, y eso es lo que importa…

      Respecto a Cortázar, creo que hemos sido injustos no nombrándole antes. Mira, si te gustan los microcuentos, leete éste suyo que te dejo aquí ( http://www.literatura.org/Cortazar/Continuidad.html ). Se llama ‘Continuidad en los Parques’, no te va a llevar más de cinco minutos, y me lo vas a agradecer si no lo conocías ya. Él sí que es un genio de la narrativa.

      (Otro) besazo (éste, otoñal)

    • ¡Gracias, no pensé que te acordarías!

      La verdad es que acabo de leer sobre el libro y no tiene mala pinta. Claro que tratar de mantener el nivel de la frase de Kerouac es difícil. Si finalmente lo leo, ya te diré.

      Un besote.

  18. Yo es que tengo muy mala memoria Alter, pero recuerdo que me impacto el inicio de Anna Karenina cuando la leí… luego el inicio de Lo que el viento se llevó, que fue el primer libro que me leí después de la Biblia (sí, tuve una época en mi adolescencia muy religiosa) también me impactó… y como siempre, cualquier cuento de Cortazar: Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos….

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