‘Cortos de Fondos’ 99/258

numero_99_alterfinesDesde muy crío había tenido siempre la ilusión de asistir a algún magno acontecimiento deportivo. No puede decirse que soñara con ello, porque por desgracia aún no hemos aprendido a ensoñar con lo que realmente nos da la gana, sino más bien al contrario; pues con mayor frecuencia de la que quisiéramos lo hacemos con lo que nos atormenta, por no quererlo justamente ni en sueños. Pero hablábamos del pobre hombre que deseaba a toda costa presenciar en directo una de las cuatro grandes finales de tenis, una mítica carrera automovilística, como esa francesa que dura 24 horas, el final de etapa de una conocida ronda ciclista o el desenlace de un combate de boxeo por la corona mundial de los pesos pesados. De ahí para abajo, cualquier cosa sería más bien decepcionante.

El problema es que no iba a cumplir las seis décadas de vida, porque las había sobrepasado ya dos años antes. Así, el tiempo, y las complicaciones que éste acostumbra a traer a nuestras vidas –hacerse cargo del cuidado de los nietos, contribuir económicamente a la supervivencia ora de la familia de un hijo, ora de la del otro, y así–, hacían que cada vez estuviese más lejos de ver cumplido su deseo.

En estas estaba cuando, a primeros del pasado mes de abril, en plena disputa de la ronda final para dirimir el equipo de baloncesto campeón de la NBA, el hombre recibió una llamada en plena noche de su mejor amigo, anunciándole que había ganado un concurso televisivo. ¿Qué entradas dirías que sorteaban, improbable lector? Exacto: nada menos que para asistir al último partido de la serie, el del desempate final, con todos los gastos cubiertos –vuelo de ida y vuelta a Oackland incluido–, dos butacas de pista; sí, sí, de esas en las que te cae el sudor da la axila de LeBron James o de Carmelo Anthony en plena cara. “Para lo cual me han dicho que puedo llevar a quien me dé la gana…”, le explicaba eufórico su colega, primero del Instituto, posteriormente de la “mili”, y entre medias de más de una y de dos juergas de esas que acaban en comisaría, además de ser el padrino de su hijo mayor.

“…por eso me preguntaba si tendrías algo que hacer el próximo fin de semana, o puedes hacerme el favor de encargarte de sacar a pasear a ‘Sultán’ tres veces al día, y así tendría la escusa perfecta para llevarme a Vanesa a Estados Unidos conmigo, que mi mujer anda con la mosca tras la oreja…”.

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43 pensamientos en “‘Cortos de Fondos’ 99/258

    • Si piensas que el protagonista tiene 62, y que hicieron la ‘mili’ juntos, y aún tiene ánimos para llevarse a la Vanesa de turno a una aventurilla por los EE UU, hay muchos que le considerarían “un figura” 😉

      Un abrazo.

  1. A ver, antes de llegar al final del relato y ver el giro final y comenzar la virtual comida de nabo decir que en lo referente al ciclismo la máxima meta no es ver ningún final, sino situarse en el bosque de Arenberg :mrgreen: que está muy lejos de meta, somos raros hasta para eso, (hablo obviamente de la París-Roubaix, la prueba ciclista más mítica), vale, retomo la lectura.

    Vale, ya está, lamentablemente tengo que asumir la realidad, me arrodillo otra vez, me jode, pero lo de Sultán es merecedor, lo bueno es que siempre puede sufrir el perro un accidente, o Vanesa y que se quede para el funeral mientras el hombre se lleva al perro a ver el baloncesto 😀

    Abrazos.

    • Es que no se trata de un verdadero especialista en cada uno de los deportes, sino más bien de uno de esos fetichistas que lo que quiere es ir un día a la Superbowl, al circuito de Monza a ver ganar a un Ferrari o asistir, en el estadio olímpico a la final de 100 mts lisos. Los hay; hay gente así, que no son amantes de un deporte concreto, sino que buscan la leyenda por la leyenda.

      En cuanto a lo otro, efectivamente: un hoyo en el bosque, para que quepan ambos y no te tires cavando más de lo necesario, y listo ;D

      (Más) abrazos

  2. Pido perdón de antemano, pero lo primero que me vino es ¡Qué cabrón! Ahora que me he desahogado, entenderás que tu texto ha causado una impresión en mí y no es eso acaso lo que se busca?

    • Exactamente, amiga. Un pedazo de malamigo de mucho cuidado; pero es que esos caracteres son los mejores para nuestros micro-relatos, ¿no crees? Si todo el mundo se comportase como debe, ¿de dónde sacaríamos estas historias?

      Un besote

    • Se me ha quedado el corazón hecho un nudo. Yo es que soy así, me meto en la historia y es más fácil hacerme llorar que reir. Compungida me encuentro. Ains. Efecto conseguido!! Eres muy, pero que muy bueno….Alterio. Me quito el sombrero.

  3. Ahí tienes a un amigo de verdad, Ese que piensa en el mejor amigo para dejar a su cuidado a “su mejor amigo de cuatro patas”.
    Aysss,,, es que ya se sabe: tiran más dos tetas que cincuenta años de amistad en carretas.
    Me has hecho reír.
    Gracias por tu amable visita a blog.

    • Como no podía esperarse menos de ti, por las cosas que me ha contado Qwerty, has sabido verle otras posibilidades: ¿quién mejor que mi amigo de toda la vida para cuidar a mi querida mascota? 😉

      Me descubro ante ti. Y espero poder hilar así de fino cuando vuelva por tu casa. Un abrazo.

  4. Además de gustarme tu relato (ya sé que no es original el comentario) me ha hecho pensar que en la única entrada con amante que he escrito hasta la fecha en mi blog la susodicha también se llamaba Vanesa. ¿Será porque es un nombre de uso relativamente reciente en España y, en consecuencia, garantía de que por lo menos las carnes las tiene prietas?

    • Sí, ¿verdad? En ningún sitio pongo que Vanesa sea joven, o no tenga más de 4 centímetros de recta en todo su cuerpo, pero todos inconscientemente hemos asumido que es la lagartona que parece jjjj

      Gracias por verlo.

  5. ¿Porqué eres tan malo? Los personajes están en tus manos, y dejas a ese pobre hombre con tamaña decepción después de haberlo ilusionado, que penica me ha dado, dan ganas de pagarle la entrada para ver algo ¿Y esos hijos, no pueden entre todos hacer algo? no es justo

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