‘Cortos de Fondos’ 98/258

numero_98_alterfinesHabía crecido en una barriada desatendida por los responsables de la gran ciudad; grande, y además muy rica. Desde que era pequeño tuvo que acostumbrarse a emplear la violencia para sobrevivir, y la astucia para ser libre. Así, se convirtió en el ser más salvaje y sin escrúpulos, pero también en el más sagaz, taimado y calculador de su barrio; es decir, de toda de la ciudad.

En el discurso que pronunciase con motivo de su investidura como principal ejecutivo del primer banco del país no olvidó alabar adecuadamente el sistema que había permitido que él, un sencillo ciudadano, tal vez el más humilde, del barrio más miserable, llegase hasta el puesto que había logrado alcanzar.

Hacerles sentir confiados en que su nombramiento era el más idóneo no era sino la fase inicial de su plan.

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41 pensamientos en “‘Cortos de Fondos’ 98/258

  1. No sé porque me llegó a la mente esa publicación que una vez escribí sobre un ministro que descaradamente hablaba de sus fallas, pero que aún así la gente lo adoraba…

    ¡Debo estar de acuerdo en que luego tenemos a cada fulano en el poder, que qué bárbaro!

    Abrazos trucheros 🙂
    (Que por cierto, hoy celebramos 2 meses de actividad en La Trucha Nerviosa, y mañana haremos unas pequeñas reformas estéticas ;))

      • ¡Ah! En mi “expendio” sólo truchas vendo 😉 Todo lo demás es nomás por temporadas, para que no digan que no hay variedad jeje.

        (Otro) abrazo (y transocéanico además) 😛

      • Una vez cayó en mis manos un libro manual -no recuerdo el título- en el que aparecían cuatro columnas de frases de las cuales elegías una de cada columna y podías estar hablando horas y horas mezclandólas entre sí, sin decir nada aparentemente con fundamento.
        Lo curioso es que servía para cualquier tema…

    • No te veo yo de mala persona. Esto, quería decir de político o banquero, o empresario, o juez… En fin, que te veo más en pos de tu esquiva dama por esos mundos de dioses varios.

      Un saludo (convertido después en abrazo)

    • Genial canción, ¿verdad? Es de esas en las que cada palabra está en su puñetero sitio. A mí lo de “con el ‘tumbao’ que tienen los guapos al caminar” me parece que tiene la altura poética comparable a la de muchos literatos de alcurnia.

      Gracias por traerla a colación (el tipo de mi relato carga siempre encima un 38 S&W para que le libre de todo mal ;D )

      Un abrazo.

  2. Hombre, yo siempre he pensado que los mayores cabrones en estas cosas de la banca, de la política etc siempre vienen de cualquier sitio menos de un barrio de esos, principalmente porque ya llegar a viejo es complicado, aun así pues no sé, prefiero que el que mande sea un tipo que ha vivido complicaciones, siempre tenderá a comprender mejor la miseria que alguien cuyo mayor problema era encontrar alternativas a las cigalas.

    • Sí y no, Dess, que ya sabes lo que dice el sabio refranero español: “Ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió”. Si alguna vez has trabajado a las órdenes de un superior que estuvo a tu nivel, verás lo repelente que se ha vuelto con el cargo…

      No obstante, tu razonamiento final es bueno: los intereses de las clases ni son ni pueden ser los mismos.

      Un abrazo, oh GLM (gran líder mediático o gusano liante y mequetrefe, a elegir 😀 )

      • Puede que tengas razón, de cualquier manera en la práctica pocos de los que pintan algo en la vida vienen de ambientes de barrio conflictivo, más bien de casas de Neguri, pon ahí el sitio exclusivo que haya en cualquier provincia.

        Yo es que casi todos los jefes que tengo han sido compañeros míos antes, le veo más ventajas que otra cosa, porque tienen mucho que ocultar y yo soy de los de vive y deja vivir, pero si me dan una patada en la espinilla subo hasta las pelotas.

        Un abrazo de un “Gris y lamentable manipulador” :mrgreen:

        • Vale, supongo que como casi todo en la vida es cuestión de casuística: yo he tenido cada excompañero, convertido en jefe, que era para meterle en un saco y tirarlo por el hueco de la escalera. Pero mira, después el tiempo les ha colocado en su sitio, porque no sé si conoces el Principio de Peter, sobre las jerarquías en las organizaciones modernas, que afirma que las personas que realizan bien su trabajo son promocionadas a puestos de mayor responsabilidad, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia… ¿Sabes qué ocurre? Que estos que se creen dios, porque les han ascendido llevan en su interior el gen de la estupidez, y claro, así no hay quien triunfe.

          Qué rollo nos estamos marcando, ¿verdad?

          Un abrazo (de igual a igual ;D )

          • Es probable, de hecho ya te digo que estoy opinando viendo solo mi caso particular, que es eso, uno entre millones, es una manía que tengo, trasladar mi experiencia al resto, evidentemente a nada que hayas tenido dos trabajos distintos ya me ganas en experiencia al respecto.

    • Cuando recuerdo a José Blanco, en el verano de 2008, diciendo “no es el momento de crear un impuesto para las grandes fortunas”, me dí cuenta de que ni siguiera los que llegan desde abajo son capaces de abstraerse al influjo de ese poderoso caballero que corrompe a diestro y siniestro, y nunca mejor dicho.

      Un abrazo, Mercades.

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