Un optimista irredento (y encima reilusionado)

jirafa_alterfinesDice mi santa esposa (en adelante, mi Santa; como ese otro Consorte que yo me sé) que soy un optimista irredento. Que basta que no acertemos ni uno sólo de los 5+2 numericos de los Euromillones, para que encuentre una explicación disparatada: “Es que viendo que se han acumulado sendos ‘botes’, próximos ambos a los 200 millones de euros, no he querido que nos tocasen premiso inferiores…”. Y me he quedado tan ancho, mientras ella sopesaba si golpearme con la barra de pan recién comprada o emplear los cuatro euros que destinamos cada semana a hacernos cresos en alguna empresa más productiva.

¿Quién no recuerda ahora ese optimismo rayano en lo suicida, que hizo famoso a Zapatero? El anterior mandamás de este país negaba la crisis, con salidas de pata de banco como aquella de “sólo tenemos alguna dificultad que nos viene de fuera”. Pero si pensábamos que éste era tonto de remate, llegó el gangoso –esto parece un chiste de Arévalo–, y con la consigna “el optimismo no crea puestos de trabajo” convenció a unos cuantos millones de votantes de que él sí que sabía por dónde se andaba. Pues bien, no sólo ha demostrado que no lo sabe, sino que parece tener como principal receta para intentar remontar la crisis otra palabrita mágica: confianza. No será en él, digo yo: porque hasta la fecha, además de incumplir metódicamente en todo aquello que dijo que no iba a hacer, para no asustar a los tibios antes de que le eligiesen presidente, lo único que ha demostrado es que es más falso que un billete de 17 euros.

Dos políticos; dos sinvergüenzas. No nos quedemos demasiado rato hablando de ellos, que es lo que les gusta. Pero es que somos muchos, casi todos, la verdad, los que estos días, ante el continuo empeoramiento delos escenarios económico y sobre todo social, buscamos a los responsables de la debacle que vivimos. Aunque sólo sea por echar a alguien la culpa de los males que nos afectan; porque de todo cínico es sabido que tan bueno como disponer de una solución a un problema es tener un “cabeza de turco” al que culpar… Y lo buscan igual los líderes de opinión en los grandes medios de comunicación, como si ellos no les hubiesen reído las gracias a los economistas y a los políticos en su momento; que lo exigen igualmente los participantes en una tertulia de cafetería, como si el que más y el que menos no tuviese algún “muerto en su armario”: un pariente cercano “pillado” con unas preferentes de banco, un pariente algo menos cercano con una hipoteca claramente desproporcionada para su nivel de ingresos…

Es igual. Basta que uno pegue la hebra para que escuche a cualquiera culpar de la crisis, más o menos por este orden: a los banqueros, a los políticos, a los mercados, a los alemanes, a las autonomías, a los funcionarios, a la derecha que ahora no sabe qué hacer, a la izquierda que nos ha conducido a esta situación, a los sindicatos y, como no, a las grandes fortunas, que son poco solidarias –como si a rico se llegase regalando el dinero por las esquinas–. Sin embargo, se echa de menos un análisis algo más sutil, tal vez más pausado, de la realidad; que tire hacia lo cualitativo en lugar de lo cuantitativo: porque, vamos a ver, tan culpable fue el banquero que concedió un crédito sin garantías suficientes, como el ciudadano anónimo que lo solicitó para permitirse un nivel de vida mejor, y que en realidad sabía que no podría devolverlo; el dirigente que llevó a este país a la ruina con unas políticas disparatadas, que negaban lo evidente, como el que le apoyó reiteradamente con su voto. Pero claro, es más fácil decir que fueron otros…

Por el mismo motivo, todos quieren que se recorte al resto de sectores, pero nadie desea asumir las rebajas que afectan a su bolsillo. Y así, mal vamos. Se me podrá tachar de optimista irredento, que es a lo que iba, pero a mi juicio, creo que ante la situación límite que se avecina, todos deberíamos tener muy presente, a la hora de medir nuestras reacciones y comportamientos, lo mucho que podemos perder y lo poco que tenemos que ganar si no arrimarnos el hombro para sacar esto adelante; aunque sea a costa de recibir a cambio, al menos por el momento, mucho menos de lo que, sin duda, todos nos merecemos. Yo no me veo sin hogar, deambulando por las calles de Dusseldorf mendigando limosna a los viandantes; ni de esclavo de algún gran empresario germano, que decida que ha llegado el momento de volver al feudalismo medieval, y desee tener siervos de la gleba. Antes al contrario, he reinventado la microempresa que comparto con mi socio; pero no porque me hayan obligado las circunstancias, que también, sino porque estoy también reilusionado, y con ganas de trabajar más y mejor en una tarea común. ¿Cuál? La de que este país tenga un futuro para nuestros hijos. Llamadme optimista.

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33 pensamientos en “Un optimista irredento (y encima reilusionado)

  1. Siempre es bueno ser optimista, el negro ébano que está por venir se verá gris. Y quién sabe, con ese cristal distinto quizás se escape un rayo de luz blanca y se encuentre la solución a nuestros males.
    Tú texto también me ha traído a la memoria una frase que alguien dijo, no recuerdo quien, pero la frase merece la pena (creo) y más o menos dice:
    “El pueblo sólo se convence de lo que quiere dejarse convencer”

    Un saludo

    • Es que andar con el karma negativo sólo nos ha traído impagos, juicios, malos rollos… y más karma negativo. Una verdadera espiral hacia el sumidero, vamos.

      Así que borrón y cuenta nueva: buen rollo, negociación, diplomacia, comprensión y optimismo. Resumiendo: reilusión, porque sino mejor salir a la cornisa y dejarte caer…

      Un abrazo (nuevo)

  2. Que gran análisis. Tienes toda la razón. El problema aquí es que han sido muchos años de “bonanza y espejismo” y claro la gente estámos acostumbrados a que “viva la fiesta” Y ahora es difícil que reaccionemos y salgamos adelante.
    Y yo opino igual que asquerosamentesano, prefiero un optimista en la barca. 😀
    Besazo
    PD: que sepas que el euromillón lo tendrás que compartir conmigo que también invierto en esa ruinosa empresa.

    • Si tú los echas en un sitio donde toquen avísame, por favor: porque yo los echo siempre en sitios diferentes y no he dado aún con el fetén 😉

      Aquí tienes a un optimista, por si es menester que tengas que presentarme como ejemplo. Por el lado del mal rollo no se llega a lado alguno. Ojo, tampoco voy de idiota alienado, ¿eh? Que los jetas y los aprovechados abundan…

      (Otro) besazo (premillonario)

  3. Pero seras… optimista! 😀

    Las ultimas veces que he estado en España me ha llamado la atención cuanta negatividad se respiraba en el ambiente.. Estoy segura que tanto quejarse no puede ser bueno (lo cual no significa que no haya motivos para ello!).

    Muac!

    ps. Por donde vamos con lo de los nombres? 😉

    • Lo que le decía a Jorge: deberíamos superar la fase de negación e ira, y pasar a la siguiente.

      (Varios) muac

      (con lo de los nombre me temo que ya hemos aburrido a Dess: estamos tú y yo solos, y ya te he respondido donde tú ya sabes), jjj

  4. Creo que está en la conciencia de, casi todos, arrimar el hombro, pero hay algunos, de cuya existencia no quiero acordarme, que no lo arriman, ni lo arrimarán nunca.
    Me encanta que seas optimista, es lo mejor que se puede hacer en estos casos, tener la moral alta.

    • Lo sé, Mercedes, pero con eso ni hemos contado, ni contamos, ni contaremos nunca; son parásitos, y así será siempre.

      Veo que vamos siendo unos cuantos; los optimistas, digo. Un abrazo.

  5. Bueno intentaremos colaborar, con tu idea de mantenermos aquí, ya que nuestro pais es estupendo, las patatas siguen siendo patatas y el sol sigue siendo sol.
    Pero es complicado, me parece que la mayoria de los ciudadanos de este pais, vamos al son que nos calienta. Cuando es el momento de pedir ayudas soliales para arruinar las arcas del estado, ponemos los fondos, depositos, etc, a nombre de un beneficiario para que no conste nada a nuestro nombre y poder solicitar como el resto de los necesitados, todas las ayudas públicas, al fin y al cabo, decimos, lo hacemos todos. Cuando toca el otro, pedimos mas rentabilidad a nuestro patrimonio y estamos con ellos.
    Entiendo que el gobierno lo hace mal, pero nosotros, la mayoría también, apoyados por el poder que toca. Dificil, pero yo lo intento, con otros tantos, veo. Posiblemente por las generaciones que nos suceden y con ellos lo consigamos.
    Un saludo

    • Es que no queda otra, Mayi: cierto es que el cuerpo te pide rebelarte y protestar, pero también dar ejemplo para los que están deprimidos por la situación general o su situación particular.

      Y nuestros hijos se merecen una ‘herencia’ algo mejor, ¿verdad?

      (Otro) saludo (cordial)

  6. Que tu santa me pase la barra de pan, que te doy yo también.
    Que conste que yo opinaba lo mismo que tú hace dos años, incluso hace uno y medio, pero ya no, me he ido agotando por el camino, y no lo digo por mi situación personal.
    Tú mismo con tu microempresa de la que me alegro un montón que te ilusione y ojalá te vaya estupendamente, te habrás dado cuenta de que se ponen más palos a las ruedas que ayudas, es decir, que no ayuden si no pueden, pero que no dificulten coño.
    Por tocar uno sólo de los temas que tan bien explicas, no creo que pueda achacársele la misma responsabilidad al Banco que concedió la hipoteca y que maneja datos que en la calle no tenemos, que al currante sin formación ni cultura económica y probablemente de ningún otro tipo que de repente vio las puertas abiertas, no creo que se pueda repartir así la responsabilidad Alterio, de verdad, aunque por supuesto alguna tienen también, yo en aquellos momentos y sin saber la que se venía encima me echaba las manos a la cabeza de como la gente se atrevía a meterse en esos follones sin calcular riesgos, pero sigo culpando a los Bancos por encima de todo, no puedes ponerle un caramelo en la boca a un niño sin advertirle de la caries, y después decirle que debería haberlo sabido.
    Un beso optimista

    • Dice mi Santa que así os turnáis 😉 y que no te preocupes, que hay más motivos para atizarme, aparte de éste…

      El agotamiento, la desmoralización siempre están ahí, Inma: tú eres experta en páginas de Internet y en ‘redes sociales’, creo entender. Y ahí hay futuro. ¿Qué sucede? Lo de siempre: mientras haya esquiroles, haciendo (mal) y por cuatro duros lo que debería de estar bien pagado, no te contratarán; lo que se hacía antes con los esquiroles era meterlos en un saco y arrearles una paliza para que aprendiesen a no joder a los suyos y bailarles el agua a los de arriba. Pero las buenas costumbres se van perdiendo con el bienestar…

      Tranquila, que cuando las empresas se cansen de tener mierda barata, empezarán a darse cuenta de que necesitan algo mejor, aunque para ello deban de gastarse las perras.

      Y en cuanto a lo de las responsabilidades, no cabe hablar de adultos y niños, sino de personas y personas. Por supuesto, a los pobres analfabetos gallegos esos que les hicieron poner la huella dactilar, es obvio que les estafaron. Pero no son la mayoría: los empleados de los bancos y cajas no controlan más que tú o yo (quiero decir, que no son los presidentes de los bancos, que esos sí que manejan información privilegiada) y a ellos les decían lo que tenían que vender, o bien decidían por su cuenta (y para aumentar su comisión) aprovecharse del desenfreno en el consumo del que entraba a la sucursal, pensando en pedir para una casa, y que acababa llevándose para cambiar de coche, y para un ciclomotor para la hija. Ese afán consumista y ese, hala como si no hubiese mañana, no es culpa de nadie más que de cada uno; que todos somos mayorcitos: no es de recibo habernos comido los caramelos y decir ahora: ay, es que yo no sabía que producían caries…

      Me encanta que me hayas metido en esta explicación un poco farragosa, que no se si habrá quedado clara. En todo caso, y como despedida: sé optimista, porque esto tiene solución, y desesperar es siempre un error, cuando la solución está, a lo mejor, a poca distancia.

      Un beso (más optimista aún que el tuyo)

  7. Amén.
    Totalmente de acuerdo con ser optimista y algunos, depende de sus circunstancias personales, lo podrán o lo podremos ser más que otros.
    Y arrimar el hombro…..pues por supuesto. Cada uno lo arrimaremos en la medida que podamos. Lo que no puedo consentir es que diversos funcionarios se quejen por no cobrar la paga de navidad porque es que… “les han fastidiao vivos”. Yo estoy en paro y esas personas teniendo gastos parecidos a los míos (al menos muchos de ellos) cobran el doble que yo así que……tres cosas:
    -optimismo
    -solidaridad y
    -mirar la paja en el ojo ajeno (o algo así….)
    (parece que estoy enfadada pero todo lo contrario. Es que con algunos temas….me llevan los demonios!! jajaja).

    Besos

    • Bueno, Money, es que hay colectivos que llevan quejándose toda la vida; y también portavoces que no representan el sentir de ese colectivo: mi Santa es funcionaria, y si bien es cierto que nunca sienta bien que te quiten algo que antes te daban (y ya le habían reducido el sueldo un 5% hace un par de años), ella acepta gustosa la situación si es para que ese dinero se emplee en algo bueno. Ten en cuenta, que hay compañeros suyos (vigilantes nocturnos, señoras de la limpieza, jardineros, que han pasado a ganar 700 euros después de 15 y 20 años de trabajo, porque les han quitado 200 y 300 euros entre complementos, extras, etcétera).

      De todos modos, creo que no es sano el tratar de que todos estemos mal, sino que deberíamos aspirar a igualarnos todos con los que están mejor. Yo tampoco estoy enfadado, Money, lo que pasa es que me pongo un poco serio respondiendo; pero soy el Alter de siempre: jaranero y un poco ‘pallá’, jjj

      (Más) Besos

  8. Toda una ciencia la del optimismo inteligente y que personalmente intento seguir dada mi inercia al oscuro pesimismo y, hoy por hoy, escepticismo. Pero completamente de acuerdo con ella: recesión, espiral hacia el fondo, pescadilla que se come la cola, etc.etc no ayudan en nada a salir del agujero, tenemos que intentarlo como sea! No creo que queden tantos ya que no estén dispuestos a arrimar el hombro (siempre hay, claro), pero hay que mirar hacia adelante y poner en equilibrio (aunque sea inestable) competitividad y solidaridad, que son dos de los factores fundamentales, en mi opinión, para la evolución de la especie, menos codicia de unos pocos y más trabajo de y para todos 🙂
    Un saludo,

      • El “pajarito” (al que adoro) es un cotilla 😉 He empezado a hacer pinitos hace pocos meses y me da un corte que me muero solo hablar de ello. Pero, si, es cierto, y como ya conocía tu condición de periodista, estás en un lugar de mi cerebro pensante para pedirte opinión algún día, si no te incordia. Ahora es algo aún embrionario y me da mucho corte (yo soy en gral cortita, como ya comenté aquí al ppio). Me hace falta rodaje, tiempo y muuuuuuucha más disciplina (lo que más me cuesta).
        bsss

  9. Bueno, tal vez para ti sea mas fácil por tu educación (lease estudios) o posibilidades pero dime… como se reinventa una limpiadora o un camarero? Que no todo el trabajo es lo que vemos en la tele…. no todos somos oficinistas, empresarios, arquitectos, artistas…. Como se reilusiona alguien que no puede trabajar? (da igual el motivo)
    Lo siento pero yo si me veo pidiendo limosna o algo peor… Me da igual de quien es la culpa.
    Un beso desde mi infierno.

    • Vamos por partes. Un breve estudio (media hora, no más) de mis posibilidades me llevó a la siguiente conclusión: o cambio o echo el cierre al chiringuito, porque tengo cada vez más impagados y menos clientes, jjj

      Una vez tomada la decisión, si iba a enfrentarme a la nueva situación con cara de mala leche y encabronado por lo que he perdido, pues apaga y vámonos. Ese mal rollo se transmite (por los poros o por vaya usted a saber dónde), el caso es que la cuesta abajo seguiría. No. Era necesario reinventarse y reilusionarse al mismo tiempo. Es decir: estoy ganando cerca de un tercio (hay meses que ni eso) de lo que ganaba hace 10 años, trabajando el doble, y a veces el triple, haciendo muchas veces tarea de “becario”. Pero la hago yo o no la hace nadie, porque antes podíamos permitirnos pagar medias jornadas o tener ayuda externa, pero ahora…

      Y estoy convencido de que es un problema de actitud, Nieves, no tanto de aptitud. Es decir, ¿de qué me valen a mí los estudios universitarios, si me quedo en paro con 50 tacos? Tendré que buscar un trabajo como conserje, como taxista, como reponedor en un Eroski, como camarero o como lo que sea. El caso es trabajar. Con algo de dignidad, eso sí.

      ¿Crees que es tan disparatado lo que digo? Creo que entre todos vamos de superar esta situación “de ruido y furia”, como decía Shakespeare 😉 (es para que me puedas llamar erudito con motivo)

      Un beso (desde este valle de lágrimas)

      • Si yo soy muy positiva “erudito de mi corazón” pero hay veces… Que ya se arrima el hombro, que ya nos apretamos el cinturón, que ya se nos marcan las costillas, pero, si ves que desaparezco es porque ya no puedo pagar la linea de teléfono (y eso que tengo la compañía mas barata) Las cosas están mal y mi alegría innata empieza a flaquear. Otro beso para ti… al menos aún sonreímos!

  10. Interesante escrito, pero tan matizable que voy a quedarme en la anécdota. ¿No sería mejor en vez de darle 200 millones a una persona hacer casi tan felices a 50 personas con 4 millones?

    • No, no, Macondo. El dinero de Dolega y mío, ni tocarlo, por favor. Yo hablo de que echéis una mano los demás, y que arriméis el hombro, para que esto se arregle antes de nos toque el ‘bote’ ese.

      Será posible, estos revolucionarios, Dolega 😉

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