Impuestos holandeses, administración mexicana

cookies_alterfinesAl que riegue su jardín o llene su piscina, en zonas de sequía prolongada y cortes periódicos en el suministro de agua; a la cafetería o restaurante donde permitan fumar en su interior; a los que arrojen colillas encendidas al campo desde su automóvil o a través de la ventanilla de un tren; al que no cobre el IVA y trabaje “en negro”; a los padres que manipulen o directamente falsifiquen los méritos que permitan matricular a sus hijos en el colegio deseado… La lista de actividades denunciables parece aumentar cada día que abre uno el periódico o escucha la radio mientras se afeita. Y es que, en el colmo del desahogo, nuestros mandamases se han propuesto que nos pasemos el día acusándonos los unos a los otros, mediante campañas en las que se hace recaer descaradamente la responsabilidad de numerosos problemas sociales sobre las espaldas del ciudadano: si no presentas una queja, la desaparición de cientos de hectáreas de arbolado es tuya; no de que los servicios forestales hayan llegado 45 minutos tarde por los recortes administrativos en asuntos vitales, como éste. Ellos, la Administración en general, ni hace dejación de funciones, ni tiene ninguna culpa. Nada. Eso sí, a la hora de la verdad, pagamos impuestos holandeses y lo que recibimos a cambio son servicios mexicanos. Y que no se me ofendan los ciudadanos nacidos allí.

Pues va a ser que no. Si se gastan el dinero en aplicaciones para el móvil que faciliten estas denuncias –sí, sí, acabas de leer bien: para que desde tu iPhone puedas quejarte de quien pide limosna o pone los pies sobre los asientos, cuando viajes en los ferrocarriles catalanes…–, que lo hagan en medios para evitar que los incendios cuesten vidas a los pobres funcionarios públicos que la pierden por la negligencia, también de los que mandan (mal); o para que no haya sobrecarga de trabajo en los departamentos ministeriales encargados de la vigilancia, el cumplimiento de las normas, la prevención. Lo otro, alentar la denuncia anónima, es afán inquisitorial, cuando no remontarnos a los oscuros años de la postguerra, de tan infausto recuerdo, cuando bastaba con sugerirle al cabecilla de la Falange de la zona que tal o cual cabeza de familia era un “rojazo” para que le diesen el paseillo… Todos hemos visto cómo acabaron los siniestros regímenes que preconizaban el modelo estalinista de delación y de sospecha generalizada.

Y no es una cuestión de civismo, porque toda persona con dos dedos de frente sabe lo que tiene que hacer frente a estas situaciones –y no es lo mismo un pirómano, que un joven que viaja sin billete o un adolescente que graba el nombre de su novia en un banco del parque–. Lo que este tipo de campañas indica es una absoluta impotencia de la Administración a la hora de hacer cumplir las leyes; y llamar a los ciudadanos a hacer su tarea es una auténtica desvergüenza, cuando no una peligrosa dejación de funciones, que puede muchas veces acabar en trifulca. Siento volver a traer a colación el tema, pero los ‘sheriff’ del salvaje Oeste estadounidense pedían a la gente que se uniera en grupos armados para hacer batidas, y la horca solía ser el final para algunos culpables –aunque mientras no lo diga un juez…– y numerosos inocentes. La Administración ha de hacer su parte, y los los ciudadanos, la nuestra. Aquí cada uno tiene su tarea, y desde luego la de los comensales de un restaurante o los viajeros de un tren no es la de hacer de inspectores, y mucho menos de policías. O si resulta que estoy equivocado, al menos quiero cobrar por ello: y con las dos pagas ‘extra’, ¿eh?

Estoy de acuerdo en que ya es hora de que se persiga a los locales que cierran por encima de la hora establecida, y tienen un nivel de ruido insoportable; a los individuos que engorrinan las paredes y destrozan el mobiliario urbano; a los empresarios o comerciantes que defraudan a las arcas públicas ahorrándose recaudar el IVA, para posteriormente entregárselo a Hacienda; a los padres que tratan de saltarse a la torera las normas, para que su vástago vaya al colegio que ellos creen que le pertenece. Pero la delación no es la vía para conseguirlo. También estamos hartos de la dejación que muestra la Administración ¿Y qué pasa, que con eso no hay que acabar? ¿Por qué esas mismas autoridades que se muestran impotentes a la hora de hacer cumplir las leyes se manifiestan luego tan exigente con los ciudadanos? ¿Con qué autoridad moral nos piden luego que cumplamos con el pago de impuestos? Los que mandan no pueden dimitir de sus responsabilidades, y luego apelar a la responsabilidad ciudadana: no se le puede endosar a la gente funciones que son de la policía, de los inspectores de Trabajo, de los de Sanidad o de los de Hacienda. Repito: ¿impuestos de país avanzado, para recibir a cambio poco o nada?

Soy de una época en la que los chivatos escolares estaban mal vistos. No importaba lo que hubiese hecho el revoltoso de turno: toda la clase, como un hombre solo, pagaba por ello. Es más, incluso los profesores tendían a ver con peores ojos al acusica que al autor de la falta, y por supuesto que a los que habían aguantado injustamente el castigo. Lo mismo se trasladaba posteriormente al Servicio Militar. Así que si veo a un tipo lanzando una colilla desde un coche en marcha sé que tomaré su matrícula, y trataré de que denunciarle no me cueste a mí más problemas que a él, yendo y viniendo de la comisaría a los juzgados, etcétera. Pero ¿denunciar a un mendigo? Que ni lo sueñen.

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34 pensamientos en “Impuestos holandeses, administración mexicana

  1. Ay que bien escribes Alterio y que estupendamente lo expresas todo, cuánto sentido común y cuánta verdad en cuatro letras.

    Conmigo que no cuenten tampoco, me dan miedo y asco, lo repito mucho, pero es cierto que esto cada vez se parece más a 1984 y el Gran Hermano de Orwell

    Besitos

  2. No se cumplen las leyes. No cumplen con su trabajo. No cumplen con sus promesas y quieren que nosotros hagamos el trabajo que ellos no hacen. Increible.
    Además ¿No se dán cuenta de que la mayoría de los problemas de este pais vienen de la educación?¿ Y que eso solo tiene remedio a largo plazo y con educación?
    ¿De verdad alguien se cree, que los adolescentes van a dejar de destruir el mobiliario, porque se les delate?
    Yo alucino.
    Besazo

    • ¡Ay, la educación, Dolega! Si es una de sus partidas favoritas a la hora de hacer recortes indiscriminados. ¿Un pueblo educado? Se les empezaría a acabar el chollo que tienen montado, idiotizando a la gente con la tele y el fútbol. Mala inversión para esta gentuza que no busca servir, sino servirse.

      Pero ya les llegará la hora, ya. ¿Recuerdas lo que le decía el protagonista de “V de Vendetta” a Natalie Portman? “El pueblo no debería temer a sus gobernantes, son los gobernantes los que deberían de temer al pueblo”.

      (Otro) besazo

  3. Que tampoco sueñen en contar conmigo para denunciar mendigos. Dolega tiene razón, la base es una sensata educación, pero lleva generaciones pues hay que empezar por la educación en casa ¿os acordais de lo que era eso?
    De momento ya hay gente que denuncia a gente como la que nos gobierna: “El abogado José Luis Mazón, en representación del partido Soberanía de la Democracia (Soberanid ¿???), ha denunciado ante la Oficina de Conflicto de Intereses al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por mantener su plaza como titular del Registro de la Propiedad de Santa Pola, en la provincia de Alicante. Mantener su plaza es posible por una norma del Colegio de Registradores, a la que se acogió el político gallego, que permite designar como interino a un compañero y repartirse con él al 50% las ganancias sin que la plaza salga a concurso. España es, creo, el único país de la UE que tiene cargo de Registrador, pues en los demás países, como es lógico, este trabajo lo realizan funcionarios públicos y punto.
    Un saludo pa-t@s

    • Lo que ocurre es que con los dos miembros de la pareja trabajando fuera de casa es complicado poder recibir la misma educación que antes. Si acaso, los abuelos siempre pueden colaborar, y de hecho lo llevan haciendo un tiempo. Pero algo más de firmeza de los padres el tiempo que sí que comparten con sus hijos, en lugar de tanto intento absurdo de compensación –por un mal entendido sentimiento de culpabilidad–, que sólo conduce al abuso por parte de los menores.

      Respecto a la denuncia: me alegro de que los abogados y algunos colectivos empiecen a moverse. Los políticos no son intocables. Esta mañana he leído que 63 diputados con casa propia en Madrid cobran dieta por alojamiento… Se creen a salvo de todo.

      Un abrazo.

      • Tienes razón, pero a mi me sigue alucinando por qué, en las mismas condiciones, unos padres educan y otros no, o menos. Los veo en amigos, en familia, en la calle. También depende de las prioridades de los padres, al menos en parte. En otros paises, pocos, hay más conciliación, aquí la filosofía pepera tiende a tener mucama y, sin dinero, que la mujer se quede en casa (menos cifra de paro), pero aún así sigue habiendo niños y jóvenes respestuosos y no (si se trata solo de la mínima convivencia, hombre!). Pues incluso con conciliación hay padres que educan y otros no, o menos. Bueno ya os dejo en paz (que ya avisé que era mu-pesá).
        En cuanto a los diputados, varios tienen dos y más casas!! Por no hablar del nuevo ático de De Guindos en la Moraleja, precisamente en un momento tan bueno como éste para la audiencia ¿??
        Un abrazo,

        • Nada de ‘pesá’, Ana. En esta casa está todo el mundo invitado a decir lo que piensa, siempre que no corra por los pasillos del ‘blog’, ni salte sobre los cojines de los ‘comentarios’.

          Un besote

  4. Estaba yo leyéndote y pensando en los chivatos del cole cuando justo lo dejas tú reflejado. ¿Y luego nos quejamos cuando alguien dice que este es un país de charanga y pandereta…….?? Sigo pensando que nos quejamos muy poco y que estamos medio narcotizados. No entiendo por qué.
    Besos

    • Es que lo de los ‘chivatos-acusicas,-la-rabia-les-pica’ da para una entrada bien graciosa, ¿te acuerdas?

      (nota mental: un día de estos, Money va a escribir sobre chivatos: acordarte de poner alguna anécdota para todos los públicos en sus ‘comentarios’) 😉

  5. Ya ves… Los “buenos nacis” denunciaban a su vecino por hablar con un judio… Los “buenon cristianos” denunciaban a la vecina que sabia de hierbas… Todos sabemos como terminaban esas historias.
    Me quedo sin palabras… Habría que preguntar a la casta porque todo el mes de ramadan se ha llamado insistentemente a la policía por altercados nocturnos y no ha aparecido nadie? Un policía amigo me ha informado de que tenían orden de no acudir! Ahí no verdad? Ahí tenemos que quedar bien?
    Que denuncie a mi vecino porque deja fumar el el bar??? Y una mier… el bar es suyo, joder! Lo siento pero me puede mi alma insumisa!!!
    Gandi dijo una vez “Cuando una ley es injusta lo correcto es desobedecer”.
    Y si alguien me denuncia a mi le parto los morros!

    • A eso es a lo que me refiero, Nieves: el Estado delator. Un asco estemos acabando así, después de lo bien que nos vendieron la democracia (ojo, y no sólo en España, ¿eh?)

      Un besote.

  6. Conmigo que no cuenten, el hecho de denunciar me parece deleznable.
    Es increíble, pero vamos para atrás como el cangrejo, tenemos menos libertad ahora y estamos más coartados que hace treinta años.
    Estupendo artículo, Alter

    • Se lo decía a Nieves, hace un momento ¿Esto es realmente eso tan maravilloso que nos vendieron con la llegada de la democracia? Pues vaya: por lo menos los países que han vivido su momento dorado, desde la II Guerra Mundial, tienen eso: que les quiten lo bailado. Pero aquí, como tú dices, vamos de mal en peor.

      Un besote.

  7. Tanto ciudadanos como políticos cometemos faltas (algunos más que los otros, no especificaré bandos). Siempre he considerado que la ética de los miembros de una cierta comunidad es determinante en el nivel de progreso y desarrollo de la misma.

    Me ha agradado la lectura, el título y el suculento postre 🙂

    • Cómo no ibas a fijarte tú en los soldados del Imperio, metidos hasta en el pastel 😉

      Tienes razón en que en Findalndia, o en Suiza, o en Canadá, probablemente las autoridades no tienen que hacer campañas institucionales de este tipo, porque la gente lo lleva en el ADN. Pero eso, querido amigo, me temo que lleva tiempo; me refiero el educar a generaciones y generaciones de verdaderos ciudadanos. Recuerda lo que cantaba Silvio Rodríguez. “Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida”.

      Un abrazo (truchero)

  8. ¿Y para dar ejemplo comenzarán a delatarse entre ellos denunciándose a la policía mutuamente por todos los negocietes que tienen montados desde sus cargos de responsabilidad, todo el enchufismo, y en definitiva, todo el mangoneo que va desde lo mas alto a lo mas bajo de la administración de ese país? Por que si es así, en menos de un semestre, no va a haber nadie que denuncie a su vecino, estaremos demasiado pendientes en ver quien va a ser el próximo en caer de su puesto, y haremos todos porras a ver cuanto dura el nuevo, sería un caos, el mismo caos en el que se convertiría todo si tu vecino te denunciara y tu le denunciaras a él por venganza, solo que viendo hacerlo a los de las altas esferas es mas divertido, incluso podría montarse un reality, con nominados y todo.

    Ahora en serio, un sistema así no sería práctico, al menos si no se llevaran a cabo las detenciones indiscriminadas que se llevaban a cabo en la posguerra. Tu vecino decía que eres gay, aunque en aquel tiempo no se usaba tal palabra, y estabas en la carcel sí o sí una buena temporada. Ahora para cualquier denuncia, cierta o falsa, tendría que comprobarse, con su juicio, sus trámites, vamos, mucho tiempo y dinero, para que, total, al final fuera una denuncia falsa. El sistema judicial colapsaría, a menos que les diera por montar un sistema de jueces a lo Juez Dredd, juez, jurado y verdugo en una misma persona, lo cual, viniendo del PP y en general de todo el circo que tenemos montado, no me extrañaría.

    • Primera parte de tu comentario: estaba yo pensando en lo de las apuestas, cuando has mencionado tú las ‘porras’. Cachis. Aunque me temo que primero habría que buscar la verdadera independencia de los poderes estatales. Es decir, de qué valdría que se masacrasen entre partidos –y aquí volveríamos otra vez a esas dos Españas que tú señalaste hace poco tan certeramente–, y que todo el mundo “de derechas” arremetiese contra todo el mundo “de izquierdas”, si luego los jueces no demostrasen cada día estar “en la pomada”. Es un chiringuito el que tienen montado que nos va a llevar tiempo echar abajo. Y tampoco tengo yo para mí que no estén ya con los cimientos del siguiente…

      Segunda parte: un poco más de autoridad legal a los inspectores no estaría mal, porque saber que tú levantas un acta que va a ir a un legajo en el fondo de un archivador del Ministerio de turno tampoco hace mucho por la moral de quienes han de controlar. Sin llegar a dotarles de un arma ultrasónica 😉 (que no creas que no es lo que les gustaría a los fascistas).

      Un abrazo, compañero.

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