Las entradas tienen vida propia

caminos_inescrutables_alterfinesLas entradas tienen vida propia. Hoy, sin ir más lejos, iba a aburrir a las patas del aparador frente al que escribo, con esa manía que les ha entrado a nuestros mandamases de que andemos denunciándonos unos a otros –la dejo para mañana–, cuando me he puesto a hacer comentarios de la más diversa índole en los diarios de los demás; que es algo que me apasiona. Una cosa ha llevado a la otra, y así me he tirado media mañana. De modo que al final se ha hecho realidad aquello de que los caminos de la Red –¿o eran los de ese ‘señor’?– son inescrutables.

El caso es que hablando con Dolega sobre hermanos, he concluido que nunca hasta ahora había escrito sobre ellos. Y dado que uno no me lee, y el que sí anda perdido por los Pirineos, aprovecho para eliminar sobrecarga emocional, airear algún trapillo no del todo limpio y presentaros a dos individuos que merecen, muy mucho, la pena. Ea.

“El amor de un hombre y una mujer crece y mengua, como las fases de la luna. Pero el de un hermano por su hermano es brillante como la luz de las estrellas y eterno como la palabra del Profeta”. Así comenzaba el primer artículo que me encargaron, a finales de los 80, en la revista ‘Ser Padres’. Querían comprobar mi valía profesional y ver si mi estilo se adecuaba al tipo de reportajes que publicaban a la sazón. Era lógico, pues yo no dejaba de ser un periodista por libre, que recién despedido del Grupo Rizzoli/Corriere della Sera, buscaba ganarme los garbanzos de final de mes escribiendo para diversos medios, de diferentes sectores. Por mi parte, trataba de impresionarles; y ya sabéis que cuando lo hacemos tendemos a excedernos: me habían encargado un artículo que se iba a titular algo así como “Peleas entre hermanos, ¿es necesario evitarlas?”, y acabé escribiendo un glosario compilado sobre lo maravilloso que es tener iguales que se críen contigo, y con los que compartir complicidad y malos rollos pasajeros, a partes iguales, durante toda tu vida. El caso es que les gustó, y tuve con esta revista una larga y hermosa relación de cerca de tres años. Pero esa es otro historia, de la que ya hablaré en su momento. Que sino, me lío.

A lo que iba. Como dice Dolega, yo también tuve una niñez de cuento. Sin grandes lujos, vivíamos lo suficientemente bien como para no tener que preocuparnos más que de nuestra infancia. A pesar de sacarnos respectivamente casi cuatro años, entre uno y otro –mi puesto, como no podía ser de otro modo, es el de en medio– compartimos durante la niñez y la adolescencia juegos, travesuras y toda suerte de andanzas. Después, el mayor comenzó a hacer honor a su rango, y nos sirvió, sobre todo a mí, el siguiente en el escalafón, de ejemplo a imitar: me deslumbró con la música que escuchaba (Jethro Tull, Serrat, Chicago…) y vi que mis padres empezaban a tener otro comportamiento hacia él. Y ello a pesar de que, habiendo sido un estudiante brillante, terminó el bachillerato a medio gas: haciendo lo suficiente para aprobar con notables. Visto ahora, con la perspectiva de los años, está claro que habían empezado a interesarle más otras cosas. O la vida en general. Mi hermano mayor es un tipo genial: aparentemente serio por fuera, pero un cachondo mental por dentro. Lector empedernido, es capaz de decirte que lo que le estás contando le importa un rábano –ya va haciéndolo menos, porque ha pulido con los años sus habilidades sociales–, pero al mismo tiempo es el primero en ofrecerte su ayuda para lo que precises. Sin dobleces.

Tengo la sensación de haber compartido más mis primeros años con el pequeño –aunque supongo que también yo me haría mayor para él, y vuelta a empezar…–, con quien además trabajé posteriormente. Es una persona sumamente voluntariosa, dos puntos menos terco que yo, y uno más resentido, lo que no impide que fuésemos durante un tiempo uña y carne. Él se hizo fotógrafo y vendíamos nuestros reportajes al mejor postor. De esa época he tenido siempre para mí que arrastrábamos un resquemor. Mi ansia inconsciente de estar siempre por encima y mi afán de perfeccionismo se conjugaron para hacerle pasar algunos malos tragos. Convencido de ello a posteriori, traté de compensar, “comiéndome” yo algún comportamiento suyo que, de haberlo hablado a tiempo, no se habría quedado ahí, merodeando, esperando su oportunidad para juntarse con algún otro mal rollo hasta enrarecer la convivencia. Ya se sabe que la basura, si no la sacas a diario, acaba oliendo y resultando un problema. Y las tres cuñadas fueron las que nos llamaron sibilinamente al orden natural de las cosas, de donde nunca debimos desviarnos porque nos queremos. Como hermanos…

Lo dejo aquí para no alargarme. Baste remarcar que son de lo mejor que me ha pasado en esta vida, y que tratar de explicarle a alguien lo que significa un hermano me ha parecido siempre una tarea imposible: se tiene o no se tiene. ¿Y vosotros? ¿Podéis hacerlo? ¿Por qué no me habláis de vuestros hermanos, aunque sea para ahorraros alguna sesión con el psiquiatra?

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24 pensamientos en “Las entradas tienen vida propia

  1. Yo solo tengo un hermano. Además es siete años mayor que yo. Con esa diferencia de edad nuestra relación ha sido siempre bastante especial. Cuando yo era una niña él era un niño mayor, dedicábamos el 95% del tiempo a pelearnos y a zurrarnos de lo lindo. Sin tonterías ni sutilezas, a bofetada limpia. Mi madre se desesperaba y siempre intentaba que estuviéramos en paz, pero eso no era posible, como no era posible que estuviéramos separados.
    Teníamos que estar juntos zurrándonos. Tenemos anécdotas e historias para llenar libros enteros. Encima de pueblo total.
    Cuando bebíamos coca cola no podíamos beber dos cocacolas, no. Tenía que ser una y dos vasos y medíamos los vasos con un centímetro para que uno no tuviera más que el otro; si eso ocurría, se desataba la mundial y así miles. Mi madre no sabía qué hacer con nosotros.
    Pero nos adoramos y a pesar de que vivimos a miles de kilómetros de distancia, siempre, siempre sabemos que podemos contar el uno con el otro.
    Besazo

    • Tendríamos mi hermano mayor unos 8 años, y yo pues 4 o por ahí, y me hizo responsable de haberle puesto al pequeño (un bebé) sendas chapas de refresco tapándole los ojos, por lo que no podía ver, y berreaba de lo lindo. Menos mal que mi madre ató cabos…

      Sabias que sois las madres 😉

      (Otro) ‘v’esazo jjj

  2. Alterio, va, me pongo seria y te doy las gracias por compartir con nosotros un trocito de tu vida. Es muy agradable acercarse así, casi de puntillas a momentos de la vida de los demás y compartirlos.

    Yo de mi hermana no puedo hablar mucho, porque le debo una entrada entera, que se la merece, sólo nos llevamos dos años y desde la adolescencia lo hemos vivido todo una de la otra, no somos hermanas, somos siamesas, amigas del alma, y alguna palabra que habría que inventar para definir como nos queremos y nos entendemos. Siempre digo que realmente tal como tu apuntas, me he ahorrado psicólogos sólo por ella, y bueno, me emociono y todo si hablo de ella, no te digo más.

    Un beso, un texto precioso

    • Nosotros mantenemos esas distancias físicas que nos caracterizan a los hombres (¿un abrazo? después de las campanadas de fin de año, y si acaso), pero sé que tengo dos aliados a tiempo completo si se me pone en la cabezota levantar una nueva Muralla China. Y eso es de agradecer.

      (Otro) beso (gordo) para ti.

    • Ana, si eres amiga de Guillermo, bastante cruz tienes 😉

      Encantado de que pases por aquí, y sobre todo de que dés tu opinión. Pero vamos, que sepas que el de las chapas es un bicho de cuidado…

      • Hace unos meses que soy tu seguidora pero como soy un poco cortita no he escrito nada hasta tu comentario de hermanos. Ya que veo que no te importa, quizá me decida a soltarme un poco más e incluso llegues a pedirme que te deje en paz 🙂
        No, no, iré despacio, de veras…
        Un saludo.

        • Por supuesto que no me importa, Ana. Ya sabes lo que dice el Talmud: “Los amigos de tus amigos tienen amigos… Por lo tanto sé discreto” 😉

          estás, no invitada, sino obligada a decir lo que pienses siempre que te pases por aquí: de la discusión sale la luz…

          Un abrazo.
          (Ya he visto que no decías nada a lo de que Guille es una pieza de cuidado, jjj)

  3. Lo primero, decirte que me ha enternecido este comentario sobre tus hermanos, se nota que les quieres de verdad. Gracias por compartirlo.
    Lo segundo como soy la mayor de ocho hermanos y nuestra infancia ha sido complicada, hemos tenido encontronazos y peleas para todos los gustos.
    Tenía la responsabilidad, sobre mis espaldas, de sus actos, cosa que me complicó la vida, porque con unos pocos años no estás preparada para asumir este compromiso.
    En la adolescencia, llegamos a ser inseparables, pero después el destino y la mala intención, se encargó de distanciarnos.
    Ahora nuestra relación es estrecha y de buen rollo, como dicen ahora.
    Un abrazo

    • ¿La mayor de ocho? Vamos, como una segunda madre para todos ellos, ¿no? Qué trago para ti, amiga. Ayer mismo supe de una conocida que tenía también seis hermanas y un hermano, el pequeñín de la familia, ¡y que la madre murió en el último parto!
      ¿Te imaginas a ese padre joven, un hombre de campo, sacando adelante a toda su prole? Contaba esta conocida que las siete hermanas han sido como siete madres para su hermano pequeño. Y que él ha respondido en la vida queriéndolas a todas y respetando siempre sus consejos, cuando podía haber sido un consentido y un viva-la-virgen…

      Menos mal que me cuentas que la vida ha vuelto a poner las cosas en su sitio, y que ahora os lleváis genial. Me alegro mucho: tus hermanos son lo que te queda en la vida cuando desaparecen tus padres –entiéndeme, también la pareja, los hijos y los amigos, pero me refiero al recuerdo de aquella primera etapa– y llevarse bien con ellos es maravilloso.

      Un gran abrazo dominical (no puede ser de otro modo, poniéndonos tiernos, ¿no crees?)

    • Pues ya estás tardando, Macondo 🙂 Estoy seguro de que una entrada sobre esa infancia y adolescencia vuestra, con tu estilo de contar las cosas, no puede ser más que irrenunciable de leer.

      Con tu apodo y una historia familiar, mira la que montó nuestro admirado García Márquez jjjj

  4. Hijo que alegría oírte hablar así de tus hermanos (no como otros que se destripan a la mínima)
    Yo soy hija única y como no mola nada decidí que no quería eso para mis hijos.
    Por otro lado… Tengo una amiga desde la infancia a la que puedo llamar hermana, no de sangre pero si de corazón. He vivido con ella aventuras, risas y lágrimas, penas de todo tipo “de todo tipo” y jamas me falló, la quiero con toda mi alma, ella es la persona mas maravillosa que jamas he conocido, con diferencia. Si… podría decirse que mi hermana es la mejor del mundo, siempre me apoya aunque luego tenga que recriminarme.. ante el mundo a capa y espada a mi favor. y yo al de ella.
    Besos desde mi infierno!

    • Te admiras de que yo cuente maravillas de mis hermanos, y tú nos has descrito una amistad que vale perfectamente como hermandad. (Pillina: seguro que eso es una figura literaria, de esas que estudiamos en Lengua en la escuela, y que tienen nombre de héroe griego de la antigüedad 😀 )

      Ahora soy yo el que te da la enhorabuena: ¡qué suerte haber sabido forjar una amistad así¡ Tener a una persona que te ayuda a mover lo que a ti te parecían montañas, hasta que te descubre dónde y de qué manera empujar, y hacerlo juntas…

      Besotes dominicales también para ti, que me has hecho ponerme melancólico (con los dedos aún manchados de la grasa de los churros 🙂 )

  5. Yo soy el pequeño de cinco, hubo otro, pero murió nada más nacer y como era mayor pues las cuentas no engañan, no le vi nunca.

    Por lo tanto no queda otra que sentirse reflejado en tu entrada, grande jefe.-

  6. Yo solo tengo un hermano, ocho años más joven en número, pero veinte años más mayor en mentalidad. Somos todo lo contrario:
    el trabaja, yo no.
    está casado, yo no.
    tiene dos retoños, yo no.
    es más formal (casi siempre lo ha sido), yo no.
    No pasamos mucho tiempo juntos, nunca lo hemos hecho. La diferencia de edad lo ha impedido. Pero yo le quiero y sé que él también a mi, a pesar, igual que Dolega, de lo mucho que nos hemos pegado cuando eramos pequeños….

    Gracias por compartir tus sentimientos hacia tu familia y a su vez hacernos compartir a nosotros los nuestros.
    Besos

    PD: menudo seria que me he puesto…!!

    • Siempre me han llamado la atención esas diferencias tan enormes entre dos hijos. Si sabes que quieres una pareja, ¿por qué distanciarlos tanto? Claro que cabe la explicación del fallo en el sistema anticonceptivo…

      Me encanta, Money. Tú también te has puesto a ello y nos has contado algo de tu hermano pequeño: aunque, vaya, vaya, si los hermanos mayores suelen ser un coñazo para las hermanas pequeñas, en el asunto chicos, uno pequeño, pero de mentalidad tan “adulta”, no sé, no sé 😉

      Un besote.

  7. No es coñazo porque no me da mucho la lata, la verdad.
    Y si, no fue buscado. Pero después si fue más querido…… ya sabes…..el pequeño, chico……. y hasta aquí puedo leer.
    Besos

  8. Qué bonito lo que dices de tus hermanos..
    Yo soy la tercera y única niña de 4 hermanos, la malcriada, la consentida, la reina, etc, etc, así que te podrás imaginar la clase de niñas que fui…. sencillamente odiosa
    Pero esto va de hermanos, no me voy a extender porque es un tema difícil y no quiero esta clase de malos rollos en mi vida virtual, mi relación con los dos mayores es políticamnete correcta y bastante escasa. Así está mejor.
    Pero mi hermanito… otro malcriado, consentido, rey, etc, etc, como yo, con el que me he pelado mcuho muchísimo de niños (me encantaba ejercer de hermana mayor y pegarle por el placer de pegarle) y nos seguimos peleando de vez en cuando de adultos, es la persona que más quiero en la vida ( y me emociono cuando escribo esto), más que a mis padres incluso. Tengo una relación muy especial con él, y repito: mira que nos peleamos.. porque nos parecemos mucho en los defectos :). Pero lo adoro

    • Es que, como decía la frase del Corán. “El amor de un hermano por su hermano es brillante como la luz de las estrellas y eterno como la palabra del Profeta”.

      Gracias por contarnos algo personal sobre ti. Eso nos acerca un poco más.

      Un besote.

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