Los pájaros disparando a las escopetas

mirar_ayudado_alterfines¿Por qué darán tanto miedo los ‘pasamontañas’? Observaba el otro día la portada de un periódico, de los de difusión nacional, y no pude por menos que recalar en una de las fotografía de la sección de ‘Nacional’. Era la instantánea de la detención, en suelo galo, de los últimos energúmenos simpatizantes del terrorismo vasco; y me llamó mucho la atención el semblante de uno de los gendarmes franceses. Tenía al más próximo de los detenidos sujeto por los hombros, puesto que en ese momento les introducían en un furgón blindado, supongo que en dirección a los juzgados. Su cara, vuelta hacia el fotógrafo, mostraba descubiertas –puesto que tapaba su rostro con un ‘pasamontañas’, supongo que para evitar su reconocimiento posterior– las que probablemente sean las dos partes más hermosas de un rostro humano: los ojos y la boca. Y daba miedo.

Vaya si daba miedo. A pesar de que tratarse de un hombre joven y con un rostro que parecía, sino apuesto, sí de rasgos atractivos –entíendaseme bien: para quienes les gusten los ojos zarcos y los labios más bien carnosos–, desde luego no inspiraba nada bueno. El negro de la pieza de lana ceñida al cráneo le proporcionaba un aspecto crispado, violento, que contrastaba con la aparente paz y tranquilidad que se apreciaban en el gesto del detenido, resignado seguramente a su mala suerte. O a la buena, según lo vemos los demás, en estos tiempos en los que las autoridades del país vecino están colaborando para detener a estos últimos terroristas montaraces.

Donde quería ir a parar es a que ¿no deberían de ser los criminales los que inspirasen temor, y por contra, quienes les detienen infundir respeto por su arriesgada labor, y aun gratitud por hacer de este mundo un lugar mejor? Es más, recuerdo que antes sucedía todo lo contrario: aquellos que entraban o abandonaban las dependencias policiales o judiciales solicitaban a los agentes que les permitiesen cubrir su rostro, aunque fuera echándose la americana sobre la cabeza, para no ser identificados en las fotografías de la prensa, que aguardaba para informar sobre el hecho. Las imágenes que llegaban de cualquier toma de rehenes en una entidad bancaria, en una embajada… siempre incluían delincuentes ataviados con un ‘pasamontañas’ o –si hablamos del cine– con curiosas caretas de personas conocidos. Y ya que hablamos del séptimo arte, los foregidos del salvaje Oeste se subían el pañuelo del cuello hasta el filtrum –hay que ver lo que aprendo contigo, Jorge…– o por encima incluso de la nariz para resultar así irreconocibles. Ahora, no; quienes deben jugar al gato y al ratón son los servidores públicos. Curiosos tiempos estos: los pájaros disparando a las escopetas…

Aún recuerdo que, siendo un crío, mi madre me obligaba a ponerme lo que entonces se llamaba verdugo; un gorro de lana que ciñe la cabeza y el cuello, dejando descubiertos los ojos, la nariz y la boca, aunque ésta no siempre. De nada valían mis súplicas de que los amigos ya no lo llevaban porque eran mayores. Ni mis protestas al encontrar absurdo llevar cubierto el cráneo, y desnudas las pantorrillas; porque sí, por entonces usaba aún pantalones cortos, por mucho que el termómetro marcase bajo cero. La respuesta de mi progenitora era la consabida “las piernas no son del cuerpo”. Que viene a ser tan surrealista como esta entrada, en la que empezaba sugiriendo el miedo que dan los ‘pasamontañas’, y he acabado hablando del Oeste y de mi madre. Hay días en que uno debería irse directamente a la playa sin leer la prensa: allí, al borde del mar sí que hay gente que necesitaría un ‘pasamontañas’ de cuerpo entero, para no herir la sensibilidad del espectador.

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30 pensamientos en “Los pájaros disparando a las escopetas

  1. Precisamente esa prenda se llama asi, “verduguillo”.

    Yo entiendo que los lleven, por muchas razones, entre otras que lo que tú mismo has dicho, lo viste por televisión, lo ven sus vecinos y lo ven los malos, que son rencorosos.

    • Tú lo sabes mejor que nadie, no por nada, sino por aquello de vivir donde vives… Pero si te fijas es el único lugar donde sucede. No se ve a los policías parisinos, ni a los neoyorquinos, ni a los de la Almunia de Doña Godina cubiertos…

      • Es que aquí luego en ls fiestas del pueblo en policía tiene que compartir espacio con el borroka de turno, aunque la mayoría de estos no se asoman por ciertos ambientes, ya que todo el mundo se acaba conociendo.

        • Dess: un día tengo que contarte en privado cierto proyecto de franquicia que quiso llevar a cabo el PNV con sus ‘batzokis’: para mear y no echar gota. Si te va a quedar el culo partido 😀

  2. ¿El otro día eras de los malos que acabarían de un golpe con los buenos y hoy es al revés? Nos tienes despistados.
    Besos

    • A ver, fermosa: no voy ni con los buenos, ni con los malos, sólo porque sí. Voy con los inteligentes, y con los coherentes. Y ni siquiera con ellos siempre.

      Voy conmigo, eso sí.

      Un besete (casto).

  3. Los pasamontañas son para eso, para enmascarar a la persona, para que no la puedan reconocer, dejando los ojos al descubierto, pero realmente la visión de ver solo dos ojos flotando en el vacío donde debería estar la cara, es lo que da miedo, porque sí, dicen que los ojos pueden expresar mucho, pero es mentira, lo que expresa es toda la cara y sus gestos. Dos canicas de colores moviéndose en la misma dirección dentro de unas cuencas no expresan nada, lo mismo con los ojos, y eso es quizá lo que nos da miedo, algo que no expresa nada, pero a la vez te observa.

    • En parte, de acuerdo. En parte, en desacuerdo: mira lo que ha conseguido Disney, Pixar, Dreamworks, etcétera, sólo con los ojos: dar vida y expresividad a coches, mamuts, cuberterías, escobas y fregonas, etcétera.

      Pero lo de que las miradas hielan puede muy bien ser por lo que tú dices: dos esferas blancas, rodeadas de lana negra, que te observan…

      • Sí pero no te olvides de que esos coches, mamuts, cuberterías, escobas y fregonas normalmente tenían nariz, o boca, se les intentaba dar una cara, no solo dos ojos, por eso no dan miedo, da miedo la ausencia de cara, lo mismo pasa en películas de miedo donde se ven dos ojos acechando entre una puerta entreabierta o observando por una ventana.

  4. He aquí que en tiempos modernos uno vincula a un hombre con pasamontañas con un malhechor, aunque éste en realidad sea un carismático paseador de perros. Es como si viéramos por la calle a un hombre vestido de pies a cabeza con rayas horizontales blancas y negras. “No soy un ex convicto. ¡Uso rayas porque me hacen ver delgado!”, tendría que decir en su defensa.

    Posdata. Gracias por la referencia 🙂

      • Exacto, Dess: yo cuando me cubro la boca para limpiar el hueco en el que guardamos los cubos de basura estoy haciendo algo muy poco acorde con mi rango y posición social. Se lo digo a mi Santa, pero pasa… 😉

    • La referencia es obligada, puesto que la palabra la aprendí de tu ‘blog’, donde, y no miento, aprende uno cosas. Así que desde ya invito a todo el que lea esto a visitarte: aprender algo cada día te mantiene (cerebralmente) vivo. Ya se encargan los políticos de intentar matarnos el ánimo…

  5. A mi no me da miedo un policía ni con pasamontañas… Pero vi una vez en la tele a un grupo de jóvenes “ultras” con sus cazadoras y sus cadenas y puños y toda la parafernalia liderados por un tío con traje y corbata, pasamontañas y bate de béisbol… Ese si daba mucho miedo!
    Por lo demás mas que miedo me inspira pena que un policía se tenga que ocultar, pero el lo que hay. No andas tan descaminado al referirte al antiguo oeste!
    Besitos.

  6. La prenda que utiliza el delincuente para ocultar su identidad de la justicia la utiliza ahora también la justicia para ocultar su identidad del delincuente. Si el hábito no hace al monje, el pasamontañas tampoco al delincuente ni al policía; pero al ojo que los ve se le antojan pardos todos los gatos y le dan todos el mismo miedo. En vaya lío me he metido yo solo. 😀

    • No, no, compañero: iba un poco por ahí mi perorata. ¿Hasta qué punto eres diferente del asesino, si le aplicas la pena de muerte? ¿En qué te diferencias del que se vale del anonimato, si tú también te ocultas? No sé, llámame bobo, pero creo que es triste que un policía se tenga que ocultar para hacer su trabajo, so pena de sufrir represalias posteriores. Tiempos extraños estos…

  7. Estas divagaciones Alterio son las mejores, sin propósito claro ni orden ni concierto, o como ocurre a veces, con la idea muy clara, pero te pones y terminas hablando de no sé qué que nada tenía que ver con el pensamiento original.
    A mí me gusta mucho

  8. Pues si que es triste que un policia se tenga que tapar la cara para detener a alguien que sin asco es capaz de hacer volar por los aires a quien sea. Él sabe que si lo identifican lo matarán a él y a su familia, sin asco, sin alma. Pero lo más triste es que se tapa la cara porque no se siente protegido por sus vecinos, ni por los que lo ven por la calle. Eso es lo trágico.Los motivos por los que lo hace eso si que da miedo.
    Besazo

    • Correcto, Dolega: es que además tenías que ver su gesto de ira, de crispación, cuando en realidad está celebrando –estamos, de hecho, todos celebrando– de algún modo el éxito en su labor, cual es la detención de un loco peligroso.

      (Otro) besazo.

  9. De cualqueir manera voy a comentar dos cosillas.
    Una, en Euskadi, por fortuna, no matan ya a policias y familias.

    Dos, esta gente esconde el rostro no por ser policías, sino por ser antidisturbios, como lo esconden en el resto de España.

    Aqui ves policias, hasta guardia civiles, que no se tapan la cara, todos menos esos, los antidisturbios,.

    El por qué estos se la tapan y los otros no, para mi está claro, no es lo mismo que el policia te ponga una multa a que te de hostias, ahi queda algo personal que caso de reconocer al tipo si podría mover venganza, pero aqui, en Sevilla y en cualquier lado, la diferencia es que aquí cierto, el riesgo es doble.

    Saludos.

    • El punto uno es una gran noticia, para todos.

      El dos es cierto: cuando alguna vez han empleado malos modos –ni siquiera justificados– te pasa eso de “no discutas con un imbécil, porque al final no podrá distinguirse entre los dos…”; quiero decir que a ti te sale también la vena bruta…

      Como siempre, acertado, ilustre. Oye, el otro día, en algún comentario de algún sitio, te recomendé una serie. Dime si lo leíste, por favor. Un abrazo.

      • Si si, la tengo encargada, la de “Black Mirror” la acabé, estoy con “Touch”, pero ya sabes, voy con mucho retraso entre cuando escribo algo y sale publicado, como cuatro meses, tengo como 50 o 60 entradas pendientes de ser publicadas.

        • ¡Quién pudiera! Yo no consigo crear una ‘nevera’ ni a tiros: en cuanto doy forma a algo me entran unas ganas irresistibles de compartirlo… Tal vez por eso me hice periodista…

          Un abrazo.

            • Va en el sistema operativo de cada uno, Dess: yo acababa los trabajos manuales los domingos por la noche, mientras veía la ‘moviola’ de los goles de la jornada. Veinte años después, entregaba los reportajes cuando el mensajero tenía puesto el casco y la moto arrancada para irse a la imprenta con toda la revista. Menos mal que como escribía de modo impecable (ojo, sin errores, no necesariamente entretenido siempre…), los jefes de edición confiaban en mí. Y otras dos décadas después, apruebo las entradas a las 11,55h del día anterior. Es una vergüenza que no aprenda, pero mi Santa me da por perdido…

              Me das envidia.

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