‘Cortos de Fondos’ 82/258

numero_82_alterfinesSe asomó con sigilo al portal para cerciorarse de que no existía peligro alguno. Localizó su automóvil con la mirada, y trazó mentalmente el camino más recto posible hasta el vehículo. Se aseguró de que llevaba la billetera a buen recaudo y, sólo entonces, comenzó a correr derecho hacia el coche.

Pero la cerradura se había atascado, o la habían inutilizado introduciendo algo sólido en su interior. Y eso dio tiempo a las dos jóvenes cuestoras de la Cruz Roja a acercarse a él por la espalda. Un certero golpe con la hucha bastó para dejarle a merced de aquellas dos beldades, que procedieron a quitarle un par de billetes de 20 euros y a pincharle en el pecho –esta vez, sin querer– con la banderita albirroja correspondiente.

Más doloroso fue el siguiente pinchazo. La ONG Proyecto Hombre no se andaba con bromas en lo referente a la prevención y tratamiento de las drogodependencias. Así que aprovechando que se encontraba postrado, dos individuos le inmovilizaron mientras que un tercero procedió a extraerle medio litro de sangre para transfusiones a heroinómanos necesitados. Qué lástima que la jeringuilla no fuese de un solo uso, y estuviese previamente infectada con el VIH…

Ya dentro de su automóvil se vio rodeado por una tribu gitana con cabra, mono y burro, que le dejó el coche hecho un auténtico asco, a golpe de pandereta, amén de sacarle casi 100 euros por la actuación. En el siguiente semáforo le limpiaron dos veces el parabrisas, le vendieron una docena de paquetes de pañuelos de papel, y le sacaron, a punta de pistola, sus datos personales y bancarios para hacerle socio benefactor de Misioneros Salesianos. Sólo se sintió verdaderamente a salvo una vez que se introdujo en el aparcamiento privado de su empresa.

–”Chico, esto de que el Gobierno haya instaurado un sólo día al año para cuestaciones, limosnas, voluntariado y venta ambulante”, comentó con un compañero del trabajo mientras desayunaban, “va a terminar conmigo”.

Y no le faltaba razón. De vuelta a casa sufrió un último asalto: el de la Asociación de Donantes de Órganos. Corazón, riñones, ojos…

Anuncios

31 pensamientos en “‘Cortos de Fondos’ 82/258

  1. Tenia la esperanza que el cuento acabaría con el nombre de algún político o banquero pero, de todas formas, es magnífico…
    A primeros de cada mes me siento exactamente así, lo único que no me paran por la calle porque con mi cuenta corriente ya tienen lo que quieren…
    Un abrazo!

    • Bueno, es que la parte en la que Hacienda se pone al día con los contribuyentes, era para mayores de 18, Dot, y a veces me lee mi hija 😉

      (Otro) abrazo, y quién mejor que tú para los primeros auxilios a esa cuenta corriente…

    • Macondo, Macondo, tú te has empeñado en que la gente sepa de este sitio, y ya verás como eso no es bueno. Porque empezarán a decir que si los ‘cortos de fondos’ tienen irregularidades espacio-temporales, que si los vídeos no son originales, que si los ‘cartelicos’ faltan a unos y a otros… Entonces tendré que publicar el doble de cada, para tocarles un poco las narices, y no os va a dar tiempo a digerirlo todo, y yo me quedaré sin tiempo para la familia –que me abandonará– o para el trabajo –¡yupi!–… ¡la ruina! Y todo por tu culpa 😉

      Muchas gracias, ilustre Sr. Filólogo (que ya me he enterado, ¿ves?). Un honor que me consideres aún capaz de pasar por sitios estrechos, pero me temo que como no sean al menos tan anchos como la Puerta de Alcalá, nada de nada…

  2. Cony…! Pues acabaron de un topetazo con la fuente de financiación, espero que por lo menos se aprovecharan los restos para dar de comer a los cerdos…

    PD: He dicho cerdos, no políticos. No vaya a ser. Se sepa.

  3. Una vez me enseñaron un truco que funciona si quieres ahorrarte estos asaltos, que es básicamente, no mantener contacto visual. Tu caminas por la vía mirando un punto fijo al final de la calle, como si tuvieras la mirada perdida, no se te acercan, garantizado en un 80% de los casos.
    Luego puedes ser igual de masoca que yo, que un día me tiré media hora explicándole a una chica de una ONG que supuestamente ayudaba a niños en Asia y África por qué yo no donaba dinero a ciertas ONG, dejando a parte mi falta de solvencia.

    • Igual de bipolar que tú, compañero: o le acabo enseñando cómo entrarle correctamente a alguien a un cooperante bisoño, o miro al vendedor de ‘pinos ambientadores’ para el coche como si acabase de llegar (yo) de otro planeta.

  4. Pues te has librado de lo peor… el otro día, en el carreflús, a la salida, me abordaron dos rumanas, veintañeras, con los pechos como toc toc, la mesa de duros, me pidieron que las llevara a Sestao, por el camino, en el asiento trasero, empezaron a hacer juegos lésbicos.

    Al llegar, mientras una se puso encima mio y empezó a besarme y sobarme.. la otra me robó el pan¡¡¡¡ como lo oyes.

    Con ese sucio método me robaron el pan el lunes, el martes y si dios quiere mañana también.

Los comentarios están cerrados.