Decidas lo que decidas, alguien saldrá malparado

Los dilemas morales me apasionan. Supongo que porque no soy yo el protagonista, claro. Porque, ¿a quién le gustaría verse involucrado en ese tipo de planteamientos, en los que debes decidir entre la menos tremenda de las opciones? Me refiero a esas narraciones breves, en la que se plantea una situación problemática que presenta un conflicto de valores, ya que el problema moral que exponen tiene varias soluciones posibles, que entran en conflicto unas con otras. En román paladino, es el clásico caso del juez que ha de decidir si sentencia o no a cadena perpetua a un peligroso delincuente, cuyos esbirros secuestran a la hija del magistrado, y amenazan a éste con asesinarla si no deja en libertad incondicional a su jefe. Si toma la decisión ética, el criminal recibirá el castigo que la justicia considera que merece, pero estará sacrificando a su hija; si se inclina por la decisión humana, la salva a ella, pero habrá sido el responsable de poner en libertad al convicto, y cualquier nuevo crimen que cometa –incluso el asesinato de las hijas de otros– recaerá sobre su conciencia.

Tres coincidencias han dado como resultado esta entrada; en la que, más que nunca, se agradecerá la toma de postura de cada uno en los ‘comentarios’ de por ahí abajo. Venga, que es domingo y Usaín Bolt no corre hasta las 10 y pico de la noche…

En una comida con amigos, previa a mi partida hacia el merecido descanso estival (esto no es lo que está sujeto a comentarios, ¿eh?), dedicamos la sobremesa a conversar sobre un caso hipotético: estás en una plataforma elevada sobre unas vías de tren, y ves que puedes impedir que un convoy de pasajeros, que circula sin frenos, acabe estrellándose contra el tope del final de línea causando muchas muertes (en esta ocasión hablábamos de cien personas, por poner una cantidad elevada cualquiera de vidas humanas). La pega es que esa forma de impedir dicha catástrofe consiste en empujar a la persona que tienes al lado, para que caiga sobre los raíles y provoque el frenado paulatino del tren. Lo sé, lo sé, está un poco traído por los pelos, pero esa no es la cuestión.

La pregunta es ¿valdrías para alargar el brazo, y hacer perder el equilibrio a tu acompañante, con el fin de evitar la muerte de cien personas? ¿ha de intervenir uno, y convertirse en asesino, por variar un destino que le ha venido dado y sobre el que no ha podido decidir? Al principio, primaron las opiniones en contra del “empujón salvador”, pero el amigo que planteaba el dilema moral fue poniendo más víctimas dentro del tren: ¿Seguirías negándote a cambiar una vida por 200, 300, 400…? Todos tenemos nuestro precio, y una vez que la cifra de fallecidos alcanzó tintes dramáticos, y el grado etílico de la sobremesa fue creciendo, casi todos convinimos en que depositaríamos con suavidad a nuestro acompañante sobre la vertical del tren, antes de “ayudarle” a convertirse en un héroe. Nueva vuelta de tuerca: el retorcido ser que planteaba el dilema volvió a la carga: “¿Y si se tratase de vuestro padre/esposa/hermano/hija? ¿Le empujaríais también?”. El camarero se frotaba las manos, sabedor de que una decisión como aquella iba a requerir, al menos, otra ronda de pacharanes. Dejo aquí el relato de este encuentro entre ex alumnos del Sagrada Familia, porque creo que acabamos hablando del cura de Gimnasia al que sorprendieron espiándonos en las duchas…

Pero la pregunta se me quedó grabada, y he estado dándole vueltas. Hasta que he recordado que allá por el mes de abril, tal vez mayo, el canal satélite TNT ofreció la curiosa miniserie británica: ‘Black Mirror’: tres episodios contundentes, unidos por un tono desquiciante, sobre un posible futuro turbador, pero que se antoja demasiado cercano, y en el que se reconocen elementos que ya existen hoy. A lo que iba: el primero de ellos plantea de un modo deliberadamente exagerado, hasta qué punto la mezcla de nuevas tecnologías, la inmediatez de las redes sociales y los medios de comunicación pueden condicionar la decisión de un hombre, que es Primer Ministro británico, pero también padre de familia y sobre todo ser humano. Un supuesto agitador sube a YouTube un vídeo en el que asegura haber secuestrado a un miembro femenino de la Familia Real, y pide un inusual rescate o acabará con la vida de dicha rehén: el protagonista deberá mantener relaciones sexuales con una cerda mientras es grabado por las cámaras de la BBC, que emitirán en directo y para todo el país las escenas de su mandamás copulando con el animal. El capítulo plantea las vicisitudes del político, influido por un lado por su propio partido y por la opinión pública, que quieren que salve a la secuestrada, y por otro las del hombre, presionado por su esposa y por su propia dignidad, que ven inaceptable plantearse dicho encuentro sexual. No cuento el final, para evitar acusaciones de “listillo”, pero ¿mantendríais vosotros relaciones sexuales –casi lo de las cámaras presentes es lo de menos– con un animal para salvar la vida de un ser humano?

Y termino con la última coincidencia sobre este tipo de dilema moral. Anoche vimos en casa “Negocios Ocultos”, de Stephen Frears. Una extraña y atrapante película que tiene lugar en esa parte de Londres que el turista nunca ve, en la que un médico “sin papeles” nigeriano, que trabaja como chófer de un taxi ilegal y como recepcionista en un hotel algo menos que respetable, hace un descubrimiento asombroso en una de las habitaciones, y descubre un duro submundo de donación de órganos a cambio de la nacionalidad inglesa. En un momento dado se le plantea el siguiente dilema: ser él quien lleve a cabo las extracciones, de un modo más profesional que el que se venía empleando, a cambio de una generosa contraprestación económica y su propio permiso de residencia, y por lo tanto convertirse en cómplice de tan inhumana práctica que enriquece a los malnacidos de siempre, o seguir dejando que mueran desangrados inocentes que no van a dejar de llegar al Primer Mundo, pensando que es la panacea para todos sus problemas. Dura decisión, ¿verdad?

Y es que la dificultad para elegir una u otra conducta obliga a un razonamiento moral sobre los valores en juego, exigiendo una reflexión sobre el grado de importancia que damos a nuestros principios. Me gustaría conocer los vuestros… ¿Quién es la/el primera/o?

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50 pensamientos en “Decidas lo que decidas, alguien saldrá malparado

    • Son situaciones extremas, fermosa, pero a menor escala se dan dilemas morales. Ejemplo: nosotros hemos tenido clientes de los que sospechábamos que no tenían muy buenas intenciones; el dilema es: ¿les ayudamos a comunicar, a sabiendas de que no son “trigo limpio”, y así controlamos un poco lo que dicen y hacen, o dejamos que llegue cualquier otro y les baile al agua sin ningún miramiento?

  1. A ver, aver. Aquí las tres situaciones son totalmente diferentes unas de las otras y a pesar de que las tres contienen dilemas morales son “diferentes” dilemas morales.
    En la plataforma, seguramente ese dilema sería resuelto porque alguien del grupo, posiblemente el más viejo, se tiraría por él mismo a la vía del tren, al ver las diferentes elucubraciones del resto para intentar eludir la responsabilidad de empujar a alguno de ellos.
    En la segunda, yo como ciudadano le exigiría al gobernante que para salvar una vida humana se tirase a la cerda y luego a cuarenta ovejas seguidas. Que no pasa nada y si no, que se lo pregunten a los pastores. Como gobernante les iba a dar un espectáculo a mis votantes que tenía las elecciones ganadas para los restos de mi vida.
    La tercera, a mi entender es la más peliaguda de todas. Porque aunque no mediara recompensa, como médico he jurado salvar vidas y evitar en lo posible el sufrimiento… jodido asunto. Me tendría que ver en la situación. Muy jodido asunto… ¡hala ya tengo para toda la tarde! Eso me pasa por abrir el correo…
    Besazo

    • Cierto que son iguales, pero diferentes. Aun así, te has atrevido.
      1) Cierto, creo que uno de los dos decidiría tirarse, en lugar de empujar al otro. Es más humano. Mi padre lo haría, seguro.
      2) De hecho, por ahí “van los tiros” de la serie 😉 Hasta su mujer le acaba admirando…
      3) Mejor intervenir y ayudar a salvar vidas ¿no?

      Lo siento, fermosa, por haberte dado la tarde.

  2. Ya de entrada para ser domingo tarde al ver tu post con la coletilla 1.068 more words, macojonao, he pensado esto va a traer miga…
    Mi respuesta así de contundente es No. no empujaría a mi amigo, no me tiraría la cerda y No a todo lo demás…
    En mi cartilla militar pone “valor, se le supone” y quizá cosas así no me han sucedido pero recuerdo un día que uno de los operarios de la fabrica donde trabajé estaba soldando unas piezas con oxígeno/acetileno y de buenas a primeras petò una de las mangueras del gas y una lengua de fuego empezó a escupir a diestro y siniestro, el operario soltó el soldador pero le alcanzó la goma y la bata que llevaba empezó a arder, los demás “compañeros” salieron por patas corriendo en dirección opuesta y nadie hizo nada por el. Fui corriendo hacia allí conseguí arrastrarle y sacarle, estuvo dos semanas en el hospital yo sólo me quemé las manos…
    Con eso quiero decir que las decisiones importantes, las decisiones en las que te puede incluso ir la vida, se toman o no se toman y nunca te paras a pensar… que pasaría sí… eso sólo lo sabes en el preciso instante que se requiere.

    Toma rollazo de domingo tarde. Se Sepa.

    • Te doy la razón, Josep (pero que no sirva de precedente, ¿eh?) Hay que verse en una así para tomar la decisión: a) en décimas de segundo yb) sin pensarlo, sino actuando primero y reflexionando después. Por algo existe el famoso síndrome postraumático.

      Gracias por tu opinión.

      • Sólo te diré que después y sólo después cuando estuve en casa me puse a llorar desconsoladamente… ni tan siquiera podía secarme las lágrimas con las manos vendadas, si ahora me preguntas si volvería a hacerlo….
        no sé, te lo digo en serio no sé….

        Gracias a ti, por despertar tantas cosas….

        Un beso y que corra el aire…

  3. A ver, que acabo de salir del trabajo y estoy un poco espesa, así que sin pensarlo mucho:
    1. Yo creo que antes de empujar al de al lado o me tiraría yo (se vale, no?) o no haría nada y viviría con mi mala conciencia por el resto de mis días.
    2. Soy anti-monárquica así que en esta me lo has puesto fácil jaja.
    3. Creo que no me vendería al chantaje. Preferiría seguir de ilegal.
    Feliz tarde de domingo!

    • Espesa o no tu opinión es bienvenida:
      1) Tirarse uno, ya digo, es más humano y moral que empujar a otro.
      2) Yo también soy republicano hasta la médula, pero la zoofilia tiene que tener su ‘puntito’ 😉 (te has escaqueado, que lo sepas)
      3) El problema es que ves morir gente por no intervenir.

      No sabes cómo te agradezco tu parecer. Es un tema que me tiene enganchado.

  4. Joder…Macho, que has comido hoy?
    A ti no se te ocurre otra cosa ? que mala leche ( sin acritú de esa..)
    1. No. No empujaria a nadie.Imagino que me pasaria el rato mirando a todos los lados esperando a “otro” mas valiente que yo.
    2. La pregunta es si mantendria “yo” relaciones sexuales con una cerda (lesbicas pues, no?)jejej. No , no las mantendria. Ademas, ves tú y pilla a un gorrino a ver si puedes)
    3.Ilegal. supongo

    De todas maneras, coincido con Josep. Estas cosas se deciden justo justo justo en el segundo de la acción. Por eso luego vienen las tipicas.” Que hubiera pasado si…”?

    Lo dicho, pa matarte, guapo
    Besos

    • Anda que ya te vale a ti con la…hacednos pensar un domingo, si es que…..Al lío
      La primera. Lo tengo muy claro, estrategia de las ratas, que por aslgo sobreviven a todo. Se pilla a pollo más viejuno del grupo, buen topetazo y la vía., y el pero de lo casos inclusive lo mismo hasta me tiraba yo-

      El la segunda, más que nada por cuestiones fisonómicas, no arrimaría cebolleta con la preciosa marrana, ahora si fuese una cordera recién esquilá……

      Y en la última, que quieres que te diga, mi ilegalidad duraría hasta ese punto en el que la remuneración económica pasa la linde de mi moral, que en los tiempos que corren de la moral no se come. Y todos, todos tenemos un precio.

      Siempre me gustaron estos debates de moralina hipotéticos, porque una vez llevados a la práctica la cosa cambia mucho, muchísimo. Por eso mejor nadie se vea en ningún caso similar, se sorprenderían de lo que son capaces de llegar a hacer o no hacer.

      A la diez el Bolt dices, ¿en qué número de la tele?

      • A ti te quería yo por aquí, Caballero Negro:

        1) Cierto: o uno mismo (opción A) o al más viejuno, que es el que menos tiene que perder, ¿no?
        2) Pues no veas el Primer Ministro cómo… La opción de salvar una vida (aunque sea un parásito de la nobleza) primaba.
        3) La clave es que además de la pasta le ofrece ‘papeles’ para él y para su medio novieta, y además ayuda a que no haya carnicerías gratuitas…

        Estoy de acuerdo contigo en que, puesto a prueba los humanos somos capaces de lo malo y de lo peor. Lo de Bolt es a las 10,45h en La1 y en Teledeporte: por cómo ha ganado las semis, va a ganar corriendo en cuclillas ;D

    • No me mates, con tomate, Azo: mátame con bacalao 😉

      Lo siento, pero si uno no comparte con la gente sus inquietudes, ¿con quién lo va a hacer? El psiquiatra me sale por un ‘pico’ y el cura no me parece bueno ni como plan B…

      1) Tu sistema no está mal: en lugar de empujarle, convencerle. Como Gila: “Alguno debería de pensar en tirarse, o algo” 😀
      2) Hombre, a tí te tocaría un semoviente macho. Y en este caso la que correría para salvar los trastos tendrías que ser tú 😉
      3) Aquí hay división de opiniones, hasta ahora.

      Sí: ambos tenéis razón, y es para decidir en el momento, y no aburrir a la gente, como hago yo.

      Racuerda: con tomate, no; con bacalao 😉

  5. Si te crees que me follaría a una vaca para salvar tu pellejo, estás equivocado. Y tampoco me tiraría a las vías del tren. Soy más cobarde de lo que imaginas y además ¿por qué me voy a sentir culpable de las atrocidades del ser humano?. En ese caso no leería periódicos, me compraría un pistolón y me iría al Congreso o a la Audiencia nacional.

  6. 1) Coincido con lapuertaentornada… soy un enfermera en activo y estoy acostumbrado a esto… jejeje… vale he exagerado un poco… jejeje… vale he exagerado mucho. La mejor opción, sin duda, tirarse uno mismo…
    2) La república es ese sistema donde los ciudadanos y ciudadanas eligen al presidente… bueno pues eso…
    3) Bueno, esto de la bioética, el código deontológico y todo esto es un rollo… es como un Pepito Grillo que no deja de incordiar todo el tiempo…
    Y por cierto, me encantan este tipo de artículos… contraataco 🙂 http://dotdos.net/2012/03/15/a-quien-salvarias/ Creo que en la época que propuse este juego aún no nos conocíamos.

      • Dot: llego tarde al experimento, pero que conste que invitado por ti. Y lo primero es que el desafío intelectual me ha encantado. Así que paso a referirte lo que hemos consensuado mi mujer, mi hija de 15 años y un servidor: filósofa (que podría hacer las veces de maestro), médico (pensamos en enfermera y maestro, pero ¿quién le atendería a ella en sus propios partos?), y niña/niño de 10 años (para que de ese modo hubiese casi tres generaciones cuando empezasen a llegar los posibles hijos de la pareja adulta).

        Muchas gracias por la experiencia, amigo.

  7. En ocasiones se dan situaciones de este tipo. En España cumplimos recientemente el aniversario de un cruel suceso que nos tuvo en vilo a todos durante un fin de semana.
    Primera. Puede echarse él a las vías. Si no lo hace no tiene ningún derecho a ejecutar a una persona, por muchas vidas que vaya a salvar.
    Segunda. Yo creo que toda la indignidad del caso se dignifica con creces por el hecho de salvar una vida. No hace falta que sea un miembro de la familia real. La cerda no creo que vaya a necesitar psicólogo.
    Tercera. Lo que hay que hacer es denunciar la situación. Hacerlo, aún sin contraprestación, lo veo condenable. No te digo nada si encima le sacas un generoso partido a tu intervención.

    • Tienes razón: y recuerda que hundió al país en un halo de tristeza sin parangón (hasta que llegaron otros fanáticos: los del 11M).

      1) Parece que vamos estando de acuerdo en que al que habría que empujar es al que plantea si empujar a otro…
      2) “La cerda no creo que vaya a necesitar psicólogo” es un nuevo enfoque, que no había salido hasta ahora 😉
      3) Totalmente de acuerdo.

      Gracias por opinar, Señor del Gran Diccionario. 🙂

  8. Hum! Primer caso…éste me ha hecho gracia y lo perdonaré por el grado etílico de los comensales, pero el dilema moral es anterior ¿porque empujar al que tengo al lado ¿porque no decido entre tirarme yo y salvar a los pasajeros o no hacerlo? Es que el tío tiene narices, el se sale de la ecuación y se queda tan pancho, y hablando en serio, la decisión es muy difícil, pero no soy de las que cree que 100 vidas valgan más que una, ni al contrario tampoco, por lo que ante la duda no intervengo, o decido en función de querencias personales. Si yo no estuviera allí ocurriría lo que tenga que ocurrir no? pues eso…
    2º caso, mucho más fácil, te soplas a la cerda o lo que haga falta, es un mal menor, asqueroso, pero el bien lo supera con creces.
    3º caso el más difícil de todos con diferencia, las prácticas ilegales van a seguir realizándose intervenga yo o no, si el dilema fuera hago yo las intervenciones y consigo la residencia o no las hago, no la consigo, pero no las hace nadie, sería sencillo, en este caso quizás mejor hacerlas con la posibilidad de salvar vidas, más adelante ya se verá si puedo solucionar el asunto y terminar con esas prácticas de alguna manera y desde una mejor posición, incluso arriesgándome a terminar también con unos años de carcel.
    De cualquier manera, a las 8:30 de la mañana meterla a una en estas historias es síntoma de crueldad, pensaré sobre ésto…

    • Sí, sí, Inma: es un caso claro de os meto en un berenjenal y yo me pongo a salvo, pero el dilema estaba ahí. Y ya sabes que cuando se superan “la exaltación de la amistad” y “los cánticos regionales”, el tercer grado etílico es planear hacer algo grande, como salvar a varios cientos de personas atrapadas en un tren a toda velocidad… 😛

      1) La mayoría se inclina por el autosalto.
      2) Salvar la vida a alguien tiene prioridad.
      3) Claro: aquí no hay un “se dejan de practicar”, lo que enreda aún más el asunto.

      Perdóname por enredarte, pero es que os (nos) dejáis (dejamos) liar con mucha facilidad. Gracias.

  9. ¿Hay algo mejor que un buen dilema hamletiano para una mañana de lunes estival? Pues sí, tres dilemas hamletianos.
    Con respecto al dilema ferroviario, coincido con Territorio sin dueño: el valor de la vida no se mide por la cantidad. Ahora bien, ¿sería capaz de morir para salvar la vida de personas que no conozco de nada? Mi respuesta es: ¿tengo que responder ahora? Estoy de acuerdo con Josep: estas cuestiones se resuelven en el instante mismo de tomar la decisión.
    Por otro lado, a mí no me pone nada el rollito zoofílico (soy demasiado convencional) pero aceptaría el envite con tal de salvar una vida humana. Otra cosa es lo que pueda pensar un político, porque… ¿los políticos piensan como el resto de seres humanos…?
    En el tercer caso que propones, denunciaría el chantaje.
    Seguro que ya la has visto, pero por si acaso, aquí va una película con dilema moral: “Quiz Show”, dirigida por Robert Redford.

    • Bienvenido, Jorge. Y gracias por contarnos tu parecer.

      1) Creo que tienes razón en lo de que el número no es relevante; solo sirve para jugar en una sobremesa y liar a los contertulios. Lo de los desconocidos es lo que te lleva a pensar, ¿lo haría? Cuando me pase, ya veré.
      2) Pues en ese caso (que no quiero destriparte, por si ves la serie, que te recomiendo) se centran mucho también en su faceta de político: no veas el ‘porsaco’ que le dan los de su partido…
      3) No podía denunciarlo, porque era un “sin papeles” y encima en busca y captura en su país de origen…

      Pues mira, la vi hace ya una purrela de años; no recordaba que trataba este tema. Así que es un motivo para volver a verla. Muchas gracias. Y de nuevo, bienvenido.

  10. A ver, así a voz de pronto…..
    1) No
    2) No
    3) No
    Me explico. 1) Ahora mismo te digo que no. No sería capaz de tirar a nadie y seguramente no tendría el valor de tirarme yo. Pero como han dicho anteriormente tendría que verme en la situación y ahí…..nunca se sabe como vas a reaccionar.
    2) Bufff, yo….lo que es yo……te digo que no lo haría. Que lo haga otro….. el verá. Pero insisto, te tienes que ver en el meollo.
    3) Aquí puede haber más matices. Él haciéndolo, aunque sea algo ilegal, estaría salvando vidas, independientemente de que consiga papeles o no. Entonces….antes he dicho que no, peor este no lo considero un gran dilema como los otros. Lo es pero o lo haces y en cierta manera ayudas o no lo haces, denuncias y acabas así con esas prácticas ilegales.
    Y otra vez insisto: hasta que no se te presenta el dilema creo que nadie puede decir con seguridad haría esto o lo otro. Y con unas cuantas copas encima menos!
    No sé si me he explicado como quería pero aquí queda…..
    Besos

    • ¿De resaca? ¿Tanto ‘no’…?

      ¡Ah, no, que hay explicación! Vamos a ver…

      1) “nunca se sabe como vas a reaccionar”: ¡ea!
      2) “te tienes que ver en el meollo”: ea, de nuevo.
      3) “hasta que no se te presenta el dilema creo que nadie puede decir con seguridad haría esto o lo otro”: un ea, final.

      ¿Ves? Has respondido lo mismo en las tres, pero con un poco más de enjundia. Y yo te lo agradezco mucho.

      Un beso.

  11. Pues sobre lo del tren, está claro, llamaría a mi suegra, la tiraba a ella y así hacía dos buenas acciones de golpe.

    Sobre “Black Mirror”, en cuanto he llegado ahí he dejado de leer porque la tengo prevista para ver en breve y como no sé ni de qué va prefiero comenzar a verla así, prometo regresar a esta entrada cuando la vea.

    Ahora, en esos dilemas, hay uno que siempre me ha torturado, el típico del cine en un precipicio con tus dos hijos colgando uno de cada brazo, si mantienes a los dos al final los dos mueren, pero para salvar a uno debes soltar inmediatamente al otro.. acojonante.

    • Tú siempre redondeando las entradas, con tus comentarios afinados. Menudo dilema presentas: ¿cuál es tu postura, tú que tienes dos?

      Te gustará ‘Black Mirror’, ya verás. Y tendremos ocasión de comentar. Los ingleses a veces son ‘moñas’, pero siempre sorprenden cuando se ponen en plan rompedor…

      Lo de la suegra no se me había ocurrido 😀

    • Joder, macho. Eso no vale. Te diré un sueño en los San Fermines yo en un balcón mis tres hijos corriendo, solo puede salvar al pequeño. Me desperté llorando y muerta de angustia. Luego lo pensé y deduje que los dos mayores tenían que luchar ya que eran adultos por su vida y el pequeño aún dependía de mí. Pero hipando.

        • Bueno, lo malo fue el despertar, aunque cuando fuí a la habitación los chicos estaban sanos y salvos, pero me hizo pensar un buen rato el por qué habría soñado aquello y al final descubrí que se habían hecho mayores y no estaba en mi mano sacarlos de todos los apuros y que solo podía esperar. Menos mal que no son malos chicos, revoltosos, algo incoscientes pero responsables.

  12. Siempre son decisiones complicadas. Si fuéramos cristianos creyentes en la biblia la solucíón sería fácil. Sí ,tal como estuvo a punto de hacer Abraham con su hijo. Pero para eso hay que ser muy creyente. Yo creo que para tomar tales decisiones tienes que escindirte de tu personalidad y verlo desde fuera como si fuera un problema matemático, si metes emoción ya no funciona, y ver que es lo más sobreviviente para el conjunto. En el caso del tren creo que sería difícil, un amigo a cambio de un montón de desconocidos, creo que la respuesta es clara. Los humanos somos solidarios con los que conocemos, los que no, es como si formaran parte de otra especie. En el caso del político, por supuesto, es más es su deber porque él se ha puesto ahí para hacer algo por el resto de sus conciudadanos y eso le obliga. Lo del médico tampoco me parece tan difícil si se basa en el código deontológico que firmó. Aunque sea ilegal mejor conseguir que vivan a que mueran, siempre que no tenga la oportunidad de denunciarlo. No creo que lo hiciera ni por el dinero, ni por los papeles sino por salvar a otros que es lo que, digo yo, motiva a las personas a estudiar medicina.
    En líneas generales la decisión, que debe hacerse en frío, debe basarse en: con los menores daños obtener los máximos beneficios.

    • Muy racional, sí señor. Nosotros tenemos la ventaja de que disponemos de tiempo para poder elucubrar sobre lo que haríamos; lo malo es que estas situaciones, o a lo mejor otras un poco menos extremas, como la que le contaba a MCarmen, te llegan y te llegan.

      Gracias por tu toma de posición, murimar: salvo en la primera, en la que no sé si dudaría en tirarme yo para detener el tren (desde luego, de estar mi padre al lado, él no vacilaría un instante…), con el resto coincido contigo al 100%

  13. Holaaaaaaaaa, lenta pero segura (o sea, aquí estoy) no leo ningún comentario para no condicionarme:
    Bien yo me inclino por pensar que por mas vueltas que se de a la cuestión la única opción lógica y desde luego la mas ética es la de saltar uno mismo para salvar a esas personas pero si me niegas esa opción creo que al final lo único que va a importar el quien es la persona que hará de “héroe” ese es el factor que resolverá la ecuación… o sea, en mi caso si fuera el vecino de abajo lo empujo y ademas con mala leche y me quedo tan ancha (las vidas de esas 100 personas me acunaran por la noche para que mi conciencia no me desvele) pero si mi acompañante es mi hija… ahhh amigo!!! Ahí es cuando toca decidir si la he parido para que cumpla con ese destino (claro que tal vez su destino sea empujarme a mi) En definitiva… creo que no, no la empujaría ni que fuera para evitar la caída de una bomba atómica!
    Y ahora si, me voy a leer algunos comentarios, besazos infernales!

  14. Vale, que hay que decidirse en los tres supuestos….
    2º Esta claro que sexo! es lo que hay. Total, después pasara algo con el gobierno o con la iglesia y la peña se olvida del tema
    3º Creo que si fuera yo dada mi condición de diabla, no tendría que pensármelo mucho… A operar y forrarme pero claro aquí de lo que se trata es del dilema moral… A operar y salvar vidas, siempre es un mal menor.
    Besos que es muy tarde, me vais a matar!

  15. Me encanta que hayas dado tu opinión, aunque creyeses que llegabas tarde. De eso nada: la tuya tardía es tan bien recibida como la de todos.

    Y me reconforta saber que en líneas generales, coincidimos. Gracias.

  16. Pues ya he visto ese capítulo, el del Primer Ministro ante el dilema de cepillarse a la cerda, en fin, que yo creo que la decisión de él pues eso, no sé cómo opinar sin desvelar nada, ¿que otros la tomaron por él?

    En cuanto a las opiniones vertidas… hay que tener en cuenta que en principio son terroristas, ¿cuántas veces hemos vivido en este pais que no hay que ceder ante el chantaje terrorista?.

    Lo digo porque tirarse a una cerda puede parecer divertido, pero no deja de ser lo que es, ceder a un chantaje, como puede ser acercar presos o liberarlos, y eso sin duda pocos lo verían correcto.

    Saludos.

    • Ese debate interno está bien contado. Y el final no me dirás que no es sorprendente (y con esto no fastidiamos a nadie, ojo).

      Siempre he pensado que ceder o no ceder al chantaje, me temo mi querido y supernumerario nominado, queda para el que ha de tomar la decisión. Es uno el que se la juega, y el que, si de verdad está tomando en consideración las opciones, demuestra no ser un egoista, sino una buena persona. Es muy sencillo decir, “que se carguen al rehén”: caramba, que el rehén es tu hija, o tu padre, o un pobre hombre que no tiene la culpa.

      Gracias por volver: eres hombre de palabra. (¿Qué tal la miniserie? ¿Te ha gustado? El tema del tercer capítulo es originalísimo, ¿verdad?)

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