‘Speaking in silver’

El periodista de deportes que escribe en su diario que tal o cual delantero ha conseguido un ‘hat trick’, en lugar de un triplete de goles, es un destalentado. El empresario que señala en una entrevista que el producto que fabrica va dirigido a un ‘target’ determinado, en lugar de una clientela concreta, es un pretencioso. La redactora que le pone en el guión, a su locutora, que tal o cual tema se convirtió el día anterior en ‘trending topic’ de Twitter, ni debería de haber conseguido el título universitario, ni mucho menos trabajar en una emisora de radio medianamente seria. Y el político que repite el palabro “deslocalización”, en vez de emplear la marcha o el desarraigo, para referirse a la tendencia de las empresas de irse a producir al Tercer Mundo, quiere parecer enterado de la situación, pero era el hazmerreír de sus profesores de Lengua.

“Hacer click en”, “tener sexo con”… De verdad que no tengo nada en contra del inglés. Ni del alemán o del tagalo. Pero ¿no estamos empezando a parecernos cada vez más a esos hispanos que viven en Estados Unidos, y que tanta gracia nos hacen cuando hablan de “vacunar la carpeta” para referirse a pasarle al aspirador a la alfombra (“vacuuming the carpet”)?

Leo los periódicos, hablo y escucho a unos y otros, veo la televisión (lo justito) y no puedo evitar darme cuenta de que durante las últimas dos décadas –calculando a “ojo de buen cubero”, la manera menos científica pero más práctica que conozco–, la paulatina intrusión del inglés en nuestro hablar/escribir se ha convertido en un reflejo de su presencia omnímoda en cada ámbito de nuestra vida cotidiana. Vamos, que no me queda ninguna duda de que nos encontramos en un período en el que la globalización ya se ha materializado, y Estados Unidos continúa ejerciendo esa supremacía económica y tecnológica, que siempre le hemos echado en cara, sobre el resto del mundo. Veremos cuando lleguen los chinos, que están a la vuelta de la esquina… Sea como fuere, el inglés es ya hoy el vehículo de comunicación más extendido a lo largo y ancho del planeta, y eso se deja sentir. Pero, ¿hasta el punto de que la gente prefiera decir ‘light’ a suave o ligero, o ‘blog’ a diario, y vaya ese atajo de ancianetes desahogados de la Real Academia de la Lengua y aprueben su uso?

Porque es hasta cierto punto lógico que el mayor nivel tecnológico del mundo anglosajón haya ocasionado una parte de esa multitud de anglicismos léxicos y sintácticos que nos rodean. Pero soy de los que opinan –y como decía el tío Clint: las opiniones son como los culos; todos tenemos uno– que afean el uso lingüístico de todos los que hablamos castellano, en general, y de los que deberían dar ejemplo (periodistas, políticos, empresarios, etcétera), en particular. ¿O no nos resulta en cierto sentido enternecedor que las personas provenientes de Ecuador, Colombia, Perú… hablen un español más cuidado que el nuestro? Y eso que a menudo están de camareros, dependientes, operarios… a nuestro servicio, y no al revés…

Por poner mi granito de arena, huyo directamente o trato de limitar al mínimo el empleo de ‘blog’, porque prefiero ‘diario’; de usar ‘email’ en lugar de ‘correo’, o de generalizar con ‘software’ lo que siempre han sido programas informáticos. ¿Por qué habría de decir ‘smart phone’, si no empleo nunca la palabra ‘phone’ para referirme a un móvil? Pero hay mucha gente que recurre al término inglés –lengua que curiosamente la mayoría no conoce bien–, porque, oye, el empleo del anglicismo te ahorra pensar, y estás ahorrando ingenio a ver si te llevas la cafetera, ¿no?; otras veces evita locuciones en castellano que suenan a rechifla por lo antiguas o en desuso (“güisqui”); a veces aparecen aquellos a los que les encanta ir de esnobs por la vida y exclaman ‘Cool!’ cuando algo les satisface, pero acaban en el pilón del pueblo cuando regresan por las fiestas de la patrona; están quienes lo hacen para dar pseudoprestigio a un determinado producto, o para parecer especialistas internacionales en tal o cual tema. Pero lo único admisible, y es o debería ser la excepción que confirma toda regla, es la necesidad de recurrir a un término inglés porque no exista un equivalente en español: DVD, sin ir más lejos.

El resto, como decía el otro, es errorismo. Y yo con el errorismo no quiero tener nada que ver.

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26 pensamientos en “‘Speaking in silver’

  1. Más razón que un santo. No importa escribir en castellano con unas faltas de ortografía que dan vergüenza (lo importante es que se entienda), pero perdemos el culo por ir a Inglaterra a perfeccionar el inglés. “Ningún español sin saber inglés” dicen los imbéciles de los políticos, principales culpables del deterioro de nuestra lengua con sus maravillosos planes de enseñanza. Somos gilipollas y así nos va.
    Un abrazo.

  2. Cuanta razón tienes, pero que le vamos a hacer… la fuerza de la costumbre sera!
    Yo es que no me veo diciéndome a mi misma en el super que me falta la mayonesa suave… Principalmente porque no suelo comerla. Pero si, no estaria de mas que cuidáramos nuestro idioma que si no me equivoco es uno de los mas ricos del mundo!
    Bye!!

  3. Aplausos y más aplausos, toda la razón del mundo, y soy la primera que intenta evitar esos términos, y aún así al final me rindo y algunos de ellos entran en mi vocabulario, los mínimos, pero es inevitable a no ser que estés permanentemente en guardia.
    Los anglicismos son un horror, pero lo peor de todo es que unido a eso está el hecho de que cada vez se habla peor, se escribe peor, y ver eso en los medios de comunicación es descorazonador, aunque la mayoría no se dan cuenta, ni de las faltas de ortografía, ni de las expresiones mal utilizadas ni de nada.

    • Es verdad: hay que estar atentos para que no se nos cuelen, porque es lo fácil: ¡cómo estos palabos los emplea mucha gente parecen estupendos!
      Es patético escuchar a muchos locutores y presentadores de televisión, cuya herramienta de trabajo diaria es la lengua, cometer verdaderas barbaridades en el empleo de la misma. Es como si un cirujano no supiese usar bien el bisturí o lo manejase de forma regulera con el beneplácito de todos. En esas estamos, amiga: me temo que a pocos nos interesa. 😦

  4. Yo sin embargo soy mucho de coger cosas de otro idioma, pero del francés, cuando hablo de ciclismo, me sale “Grimpeur”, “Stagiare”, “maillot”… inevitable, la jerga ciclista será francesa de por vida, lo intento, pero no lo consigo, hasta cuando ojeo vía “¿red?” medios en inglés usan esas palabras, aunque veo con cierta desazón como hasta en ese noble deporte están metiendo la nariz, a los velocistas ya les llamamos “sprinters”, si lo son cuesta arriba “up-finishers”, son voraces.

    Menos mal que en cristianés también tenemos palabras que ni cristo entiende, “la burra”, “la cabra”, “el afilador”, “el aguador”..

    Mucha razón, mas es una causa perdida me temo, al final muchas de esas palabras las acaba aceptando hasta la RAE.

    Saludos jefe.

    • Saludos, Gran Jefe:
      En lo de que es una causa perdida, pleno. La gente se ríe del que habla bien y se mofa del que escribe correctamente. Con eso te lo digo todo. Yo antes intentaba explicarle al personal (con infinito cariño y paciencia, ¿eh? nunca con soberbia) que empleaba mal lo de hacer algo “de motu propio”, porque se dice “motu proprio”, o lo de que unas veces es “algo debe tal cosa” y otras es “algo debe de tal cosa”, y cosas así. Pero cuando oí a mis espaldas que era un listo no me quedó más remedio que darle la razón al inventor del refrán: “La ignorancia es atrevida”.
      Y encima los abueletes de la RAE se dedican últimamente a aprobar todo lo que está muy extendido, así que ¿para qué afanarnos?
      Y en cuanto a lo del francés y el ciclismo, nuevamente tienes razón, Dess: me recuerda al rugby (del que tengo pendiente subir algo estos días, porque empieza el torneo del Hemisferio Sur: N. Zelanda, Australia, Sudáfrica y Argentina, nada menos) y a cómo se emplean los términos digamos técnicos, según cada país: en España debió de llegar vía Francia, y aquí empleamos las ‘melés’, las ‘touches’, los ‘avants’. Este invierno pasado, veía los partidos del Seis Naciones vía ESPN argentina, y me-en-can-tó 1º lo mucho que saben los argentinos de rugby 2º lo buenos que son sus periodistas deportivos (otro ‘post’ sobre esto, en breve) y3º que para ellos es ‘scrum’, ‘line outs’, ‘tries’ y ‘forwards’, porque a ellos les debió de llegar vía Gran Bretaña.
      Perdón por la longitud de esta respuesta. Pero, ¿qué quieres? Me inspiras.

    • Qué casualidad que nombres las modificaciones ortográficas cuando mi próxima entrada trata de las mismas. Si no por el reto del sentido del blog (la tenía preparada para entonces) ya estaría publicada.

      • Pues hesperandola komo hagua de mallo, Makondo, que biendote manejar las palavras en tu ‘Licionario’, no me cave duda de ke halgo tendras que dicir sobre xintaxix. Lleso ca mi no mace farta 😉

  5. Mea culpa, mea culpa. En algún momento u otro todos lo hacemos y quien está libre….. que tire la primera pedrada.
    Todos usamos alguna vez que otra un término de esos y yo muchas veces, o la mayoría, lo suelo hacer en plan de coña o para darle más ironía a lo que estoy contando. Pero al fin y al cabo los uso, los usamos.
    Estoy con Dess…… es una causa perdida….

    Saludos

    • Creo que con el tuyo está la cosa así: Causa Perdida 4 votos, Podemos Lograrlo, 0 😉
      Yo pongo a menudo ‘post’ en vez de entrada, así que si no predico con el ejemplo, no puede permitir que te disculpes, Money.
      Gracias por leerme.

  6. Un post cargadito de verdades y de bon seny, como decimos por mi tierra.

    Me encanta la tecla escapándose, es tan genial como lo que aquí vas plasmando.

    :)))))
    Un saludo, Alterfines

  7. Lo peor de todo es que yo no se ingles, ni falta que me hace, pero ya no entiendo los anuncios, o cuando entro en cualquier parte de administración del blog que no está traducida, pues eso o uso el traductor Inglés-Español arapajoe o me quedo fuera. Una gran “M”

  8. Es que encima es excluyente, murimar (me quedo con éste, ¿vale?). Lo que tiene el imperialismo es que deja fuera al que no quiere/le aburre seguirles el paso.
    Gracias por tu opinión.

    • Cuando leo nuestros respectivos diarios, Ana, veo que, al ser gente a la que nos gusta leer y escribir, cuidamos lo que decimos y cómo lo decimos. Pero a veces te encuentras por ahí cada cosa, que te pone las canas verdes…
      Gracias por tu comentario.

  9. Estoy absolutamente de acuerdo con todo lo dicho por ti. Por el fondo y por la forma. Es lamentable lo que estamos haciendo con el castellano. Buff, estoy furiosa! Y creo que deberiamos hacer algo. No se qué.Pero algo
    Un beso

    • No te enfurruñes: me temo que poco podemos hacer al respecto, cuando el gran vigía del español, que debiera ser la Real Academia (que si recuerdas de cría se creó “para limpiar, fijar y dar esplendor”), aprueba el uso de palabras que harían revolverse en su tumba a Cervantes.
      (¿ves como no estás tan en ciberhibernacion como dices? 😉 )

  10. MAS QUE DESTALENTADOS O PRETENCIOSOS, DIRIA QUE GILIPOLLAS… PORQUE HABERLOS HAYLOS.
    EL USO DE UN TERMINO EXTRANJERO ES ACEPTADO CUANDO EN TU LENGUA NO HAY UN EQUIVALENTE EXACTO.
    SOLO ES UNA OPINION MAS.

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