‘Cortos de Fondos’ 54/258

Los aniquiladores de mundos hicieron un alto para la diversión salvaje y desaforada, tras su última conquista: un planeta que, como era su costumbre, arrasaron con sadismo desmesurado.

Esta vez eligieron destruir el Sistema Solar, y allí se encaminaron con sus siniestras naves, cantando alegres marchas militares. La orgía que les esperaba, calcularon, sería la mayor y mejor de todas. Ni siquiera imaginaron, en su euforia por asolar cada planeta, cada luna, cada asteroide, que esa sería su última aventura.

Un poeta creyó crearlos, y sin que apenas se dieses cuenta, pues nunca habían gozado ni soñado, con tal forma de combate, los describió en un libro. Y en él están, amarrados para siempre, hasta que alguien  quiebre el conjuro y queme todos los libros que son ese libro.

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