‘Cortos de Fondos’ 51/258

Como médico, supo aceptar con entereza y resignación el “positivo” de sus pruebas del Virus de Inmunodeficiencia Humana. Al fin y al cabo, asumía que era algo lógico, casi anunciado, después de haber mantenido durante años numerosas relaciones homoxesuales, de corte además abiertamente sadomasoquista, y sin tomar ningún tipo de protección, a pesar de conocer como profesional los riesgos que ello conllevaba.

Como homosexual abiertamente sadomasoquista se entretuvo ocultando a cuantos pacientes pasaban por su consulta, y lo eran de verdad, que estaban enfermos de SIDA; comunicando sin embargo, a quienes hubieran podido suspirar aliviados por el “negativo” en dichas pruebas, lo avanzado de su gravísima enfermedad.

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