‘Cortos de Fondos’ 48/258

Tuvo que resolver cinco problemas antes de concebir la solución que finalmente le condujo a la gloria. El mérito fue todo suyo, porque supo dominar el azar y sobreponerse a una infancia desgraciada y a una adolescencia sin esperanza.

Le resultó sencillo solucionar el primero de ellos, gracias a sus conocimientos  de literatura popular. Se trataba del rey viudo de un gran imperio, que tenía una hija a la que querían hacer suya los tres pretendientes de turno. Sus virtudes eran  similares, su riqueza la misma, y los tres convenían igualmente a la política de alianzas de su vasto imperio. Así que el rey, cual asno de Buridán, era incapaz de inclinarse por ninguno de ellos. Su capacidad de decisión se había paralizado, lo que afectaba de modo peligroso a los asuntos de gobierno.

Enterado de esta circunstancia, viajó a la capital del reino y logró una audiencia con el monarca. Le propuso, para su alivio, una solución razonable: los tres pretendientes debían superar una peligrosísima, no sólo para vencer, sino demostrar ser merecedores de la mano de la princesa. Así se hizo, pero ninguno de ellos logró sobrevivir, como esperaba. Cuando le informaron de la muerte del tercero de los pretendientes, el fastidio del rey fue enorme, y él aprovechó este momento para ofrecerse a intentar la hazaña; lo que logró sin gran esfuerzo, al haber sido, no en vano, el creador de la prueba. Así fue como, gracias a su astucia, se convirtió en el príncipe consorte heredero.

Resolvió el segundo problema envenenando al rey. Ocurrió que una persona que conocía su pasado intentó chantajearlo, amenazándolo con informar al monarca, quién a buen seguro le haría ahorcar. Pensó en liquidar al que así amenazaba su seguridad, pero también pensó que luego habría otros. La mejor salida, era por tanto, asesinar discretamente a su suegro. Él ascendería así al trono y podría deshacerse impunemente de quién le amenazara, o sencillamente le molestara. Un boticario le facilitó el veneno.

Más sorpresa le causó el tercer problema, que se superpuso de improvisto al de los chantajistas. Su esposa se creyó con derecho a gobernar, y los miembros más avispados de la nobleza la apoyaron, porque le veían directamente como un intruso usurpador, demasiado ambicioso hasta para la clase dirigente. Así que se quedó viudo. En un desgraciado accidente, la reina se ahogó mientras se bañaba.

El cuarto problema lo veía venir. El chantajista y sus cómplices aumentaron peligrosamente sus exigencias, pero calcularon mal su poder. Se había convertido en un rey poderoso, y no tuvo ningún problema  para perseguirlos y ejecutarlos por difamación.

Obró con astucia, y consolidó su poder, halagando a los que le podían hacer sombra y eliminándolos cuando había ganado su confianza. No esperaba el quinto problema, aunque quizá fue el más fácil y el más agradable de resolver. Su detestable madre se enteró de su posición y acudió presta a visitarle  Quería aprovecharse de él, como había hecho siempre en su infancia, obligándole a pedir limosna por las calles y propinándole frecuentes castigos físicos, e incluso palizas cuando le venía en gana. Forzándolo a prostituirse, hasta que un día logró fugarse. La acusó de necia y falaz y de ofender el rey, y asistió en persona a su ejecución.

Estaba tranquilo; nadie osaba disputarle el trono y su reino era próspero. En una palabra, se aburría. Tan grande era su poder que las pequeñas maldades  cotidianas –hacer ahorcar al cocinero por poner demasiada sal en el asado, violar a la nieta de su primer ministro, en su presencia…– apenas lograban alegrarse pasajeramente el ánimo.

Entonces maquinó la solución final. Ordenó quemar todos los libros, todas las cosechas, todas las cabañas de madera… Arrasó su imperio hasta que su situación fue insostenible. Y cuando la rebelión estaba madura, desapareció de palacio, se unió a los humillados y encabezó una rebelión de oprimidos que arrasó los castillos, desmanteló las casonas de piedra y pasó a cuchillo a sus habitantes, antes de que pudieran acusarlo. Se convirtió en un gobernante querido, encabezó la reconstrucción del país durante largos años de poder omnímodo. A su alrededor  floreció una cultura viva, los poetas lo ensalzaron en obras inmortales y los pintores dejaron huella de su rostro para la posteridad. La historia del país comenzó con él, y fue recordado durante muchos milenios.

Anuncios

2 pensamientos en “‘Cortos de Fondos’ 48/258

    • La violencia no es invento mío (más quisiera: viviría como un marqués de los ‘royalties’…). Digamos que me limito a reflejar lo que hay, y a veces a exagerar un poco para dar la nota.
      Gracias por seguirme.

Los comentarios están cerrados.