‘Cortos de Fondos’ 40/258

Comenzó siendo un juego. Dos matrimonios, una sobremesa de domingo, entre la bruma de los licores digestivos y la pesadez y torpeza de los sentidos, motivadas por la somnolencia de esas horas. Y una apuesta de por medio.

“De verdad te crees capaz de escribir de cualquier cosa?”, interrogaron a Iruz, al alimón, Oterol y Otiaw, mientras Anele permanecía a la expectativa, un tanto ausente.

–”Correcto”, contestó éste, retando al matrimonio amigo. “De hecho, os propongo un sencillo pero apasionante desafío intelectual: pensad en los 10 títulos más ingeniosos, descabellados, surrealistas… en una palabra, una decena de historias que os parezcan inverosímiles para que yo, a mi vez, pueda dotar a cada uno de ellos de contenido, con un relato que os deje boquiabiertos, antes de que concluya la tarde. Y de ese modo os habré demostrado, con los hechos, que además de presuntuoso, soy buen escritor”.

Tres cuartos de hora más tarde, y sin haber dejado de conversar sobre éste y otros asuntos en el ínterin, Otiaw y Oterol tenían lista su lista; un título para cada título. De hecho, decidieron que el primero de ellos sería precisamente “Diez Títulos Robados”. Para empezar ya con el listón alto. A éste le siguieron “Tribu”, “Cuéntamelo Todo”, “Las Mentiras de mi Historia”, “Así Sucedió Mañana”, “La Disciplina del Destino”, “La Herencia Ignorada”, “La Mirilla era Opaca”, “Siempre un Enigma”, para terminar con un , a su juicio imposible, “El Valle Cónico”. La suerte estaba echada.

Iruz miró la lista sin perder ni un ápice de su característico aplomo. Y ya iba dejando que su fértil imaginación trabajase sobre cada historia y le fuese sriviendo, casi en directo, los primeros resultados. Un líder desalmado, que maquinaba todo el día sobre el odio hacia él que creía percibir por parte de de sus súbditos, terminaba por contratar los servicios de un grupo de mercenarios para que acabase con todo su pueblo, sería uno de los posibles guiones de “Tribu”; el otro versaba sobre la paradoja ocasionada por una curiosa coincidencia: cinco tribus vecinas asaltaban con todos sus guerreros la situada inmediatamente a la derecha, de modo que las cinco acababan poseyendo unas chozas de paja y unas proles similares… Para “La Disciplina del Destino”, sin embargo, o bien jugaría con un virus informático introducido por un discípulo desengañado de Jesucristo en el ordenador de su padre, o bien con un tipo sin personalidad al que su mujer no le deja cambiar de estilo de vestir, su chofer no le deja conducir, su abogado no le deja modificar su testamento, su peluquero no le deja cambiar de peinado… hasta que se da cuenta de que toda su vida está predestinada.

“Siempre un Enigma” era fácil: bastaba con dar 27 descripciones diferentes de un mismo tipo, por parte de mujeres con las que se había acostado una noche, y que por lo tanto no le conocían de nada, más que de lo encantador que había sido con ellas, interesándose aparentemente por sus aficiones y compartiendo sus mismos gustos con tal de lleváselas a la cama. O tal vez no. Sería preferible describir la rutina matinal de un jubilado anodino quien, eso sí, cada mañana se enfrenta al desafío de solucionar el enigma diario que siempre trae su periódico de toda la vida. Con “La Mirilla era Opaca” no tuvo problema, pues dio con una magnífica idea de inmediato: un ‘voyeur’ imagina las más eróticas historias entre vecinos de planta, cuando en realidad lo que está viendo son sencillas escenas entre personas que se ayudan a cargar bolsas de la compra o comentan el estado del tiempo. Por su parte, “El Valle Cónico” le sugería una absurda discusión entre políticos autonómicos, a la hora de denominar el nuevo parque natural de su región, entre quienes apoyan el mencionado título para esas tierras y quienes sostienen que sería preferible “Las Montañas Piramidales”, los partidarios de “Las Lagunas Hexagonales” y los revisionistas de “Los Ríos Paralelos”.

No estaba mal. Nada mal. Habían transcurrido apenas tres cuartos de hora y ya tenía preparada para pergeñar la mitad de la apuesta. Decididamente era un tipo listo, además de un escritor resuelto y, cuando se ponía, hasta brillante. Le tocó entonces el turno a la segunda tanta de títulos: “Así Sucedió Mañana”, podía muy bien reflejar cómo se verían las cosas según hacia que lado mirase aquel que está asomado a la ventana del tiempo: podía ser también “así sucederá ayer”. En tanto que “Cuéntamelo Todo” relataría el duelo a muerte por una mujer que provoca un simple equívoco por culpa de un par de comas, cuando un amigo le pide a otro que le relate cada detalle de lo sucedido el fin de semana de su ausencia. El otro, a quien desde niño apodan ‘Melo’, entiende que su colega le está conminando a confesar, con esa frase en imperativo que él además interpreta con su apodo entre comas, separando apenas el desafiante “cuenta” del explícito “todo”, y le confiesa el adulterio que mantiene con su esposa desde hace años. Para “La Herencia Ignorada” nada como una buena historia de bancos de semen y coincidencias increíbles, que solo se descubren a raíz de un fallecimiento; o bien un meteorito que, de un tamaño cinco veces superior al de nuestro planeta, causa a su paso a pocos cientos de kilómetros de la Tierra, el que todos los habitantes de ésta cambien aleatoriamente sus recuerdos por los de otra persona. Y finalmente “Las Mentiras de mi Historia”, que da pie para enredar al lector con la falacia del título: si las falsedades del relato comienzan por el propio título no tiene porque existir otra falta a la verdad que la que en él se enuncia.

Ocurrió sin embargo que el último –de hecho, el primero de la lista– se le atragantó. Pasaban las horas y no conseguía dar con un guión; ni medianamente aceptable, ni directamente absurdo. Quedaban dos soluciones: rendirse o… A falta sólo de unos minutos para expirar el plazo –que habían establecido a las 20h– dio con la solución: “Tres Veces Verde”, “¡Pasen, Pasen!”, “Generosidad impermeable”, La Orquesta Infinita“,El Hombre que se Volvió del Revés”, “Arbeit Macht Frei!”, “Todo y Nada”, “Y Luego Resultó no Serlo”, “Pues no está Usted Embarazada” y “Na Na Niana, Na Na”. Son los diez títulos que les dejó a cambio de la decena que robó para dar pie a este relato.

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