Dura como la mantequilla

A lo mejor es cierto que resulta imposible que una bola de golf se aplaste de tal modo contra una plancha de acero, como señalan algunos de los comentarios de la gente; salvo, digo yo, que la hayan disparado con aire comprimido, en lugar de golpeado con una ‘madera’ 1. Pero, ¿qué importa? El efecto plástico resulta tan hipnótico que da lo mismo si han empleado pólvora…

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