‘Cortos de Fondos’ 17/258

Apenas unos meses después del primer alunizaje del ser humano, cuando empezaron a hacerse populares las primeras fotografías del hombre en la Luna, alguien reparó que las suelas rayadas de Armstrong y Aldrin, los astronautas cuyas botas se conservaban en el museo de la NASA, jamás podían haber dejado aquellas huellas de rombos que todos recordamos impresas sobre el blanquecina suelo alrededor de la bandera estadounidense, y de ésta al módulo lunar. Pero nadie se tomó en serio aquel detalle sin importancia.

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