¿Qué fueron antes, los amigos o el mus?

Como le sucedía a los viejos hidalgos con las siete y media, jugar al mus sólo resulta verdaderamente apasionante si se hace con amigos. Vencer una tras otra a parejas de ejecutivos en un torneo de esos que organiza cierta multinacional francesa del motor resulta tan monótono y previsible como emplear con tu compañera los mejores momentos del sábado por la tarde en una partida de canasta, con otro matrimonio al que conoces desde tiempos inmemoriales, en la que lo de menos son los naipes o el resultado de la timba, y lo de más la hipocresía con la que se despelleja a todo conocido viviente, al amparo de una complicidad a cuatro que dura lo que duran los sandwiches de Rodilla y las Budweiser frías que has llevado a su domicilio

El mus es otra cosa.

Si te gusta la estrategia, y sobre todo emplearla para vencer a otros por el mero placer de demostrar tu superioridad intelectual, lo tuyo es el ajedrez; y si lo que te va es ganarles la pasta, mejor búscate un garito sórdido y a cuatro desconocidos, porque el poker entre amigos no suele tener buen final. Pero el mus es para saborearlo es buena compañía. Es para quienes disfrutan conociendo a los contraios, y sabiendo que solo haciendo lo contrario de lo que ellos creen que vas a hacer, porque presuponen que sabes lo que están pensando… Vamos, que cada órdago es un test sobre si de verdad les conoces, y no deja de sorprender como, de tarde en tarde, el más dicharachero resultó “llevar cartas” en el momento supremo, y el apocado te pisoteó, a la hora de la verdad, unas espléndidas medias de reyes con una pareja de cuatros.

Y es ahí, en ese punto concreto que se repite en cada partida no menos de 3 ó 4 veces, cuando pones un poco a prueba tu relación con el compañero que hace las veces de pareja ocasional: cada vez que evitas sabiamente afearle en público haber “querido” con 40 y siendo “postre”, porque recuerdas con paciencia que siempre podrás asesinarlo cuando acabe la partida. Claro que todo eso de perder lo sé solo de oídas; por otros, vamos…

Anuncios