‘Cortos de Fondos’ 8/258

Sus noches salvajes, a menudo mezcla de toda suerte de barbitúricos, alcohol y compañías poco recomendable de ambos sexos, lograban que al madrugar nunca recordase dónde había dejado la dentadura postiza la velada anterior. Y era todo un problema, pues no en vano era el presentador del primer telenoticias de la mañana. Así que cada nueva jornada solía empezar a menudo con una frenética y desesperada búsqueda de la prótesis para, acto seguido, hubiese aparecido o no, salir disparado hacia los estudios locales de televisión.

Aquella mañana hubo de presentar las noticias con una dentadura prestada: la de la encargada del atrezzo, sensiblemente más estrecha que la suya; por lo que su rictus, al referir a los telespectadores el más espeluznante de los crímenes, acaecido el día anterior, resultó ser circunspecto, de una enorme gravedad; como si visiese el suceso en carne propia en lugar de limitarse a leer, como en otras citas matutinas. Le valió una ‘Antena de Oro’, con el voto unánime del jurado.

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