‘Soy tu padre’ y te debo un consejo

La ‘fuerza’ estará contigo siempre… pero por si acaso, no dejes de ir al gimnasio, ni de comer lentejas, que nunca se sabe. Esta, y no otro, es la recomendación que Darth Vader debería haberle hecho a su hijo, de no ser porque nada más encontrarse se liaron a golpes, o para ser más precisos a espadazos. De luz, pero espadazos al fin y a la postre; que un haz de laser de esos te secciona la femoral lo mismo que la mejor navaja cabritera de Albacete. Su ventaja es que, al mismo tiempo, te cauteriza la herida…

Pero a lo que íbamos. Todo buen padre que se precie debería plantearse no “entregar la cuchara” y dejar este mundo sin haber transmitido a sus vástagos algún conocimiento útil para la vida. Da lo mismo que sea adquirido vía experiencia, mediante la lectura de libros o inculcado en él por sus antepasados; lo importante es que no se trate de un consejo “petardo”, ni que tenga que ver con unas creencias religiosas o políticas rancias. En la película “Ellas y Ellos”, Marlon Brando le responde a Sinatra –que quiere timarle con una apuesta amañada–, que su padre, como no podía legarle en herencia dinero, le dejó un par de consejos: “Nunca te fíes de mujeres que lleven tatuada en el muslo una daga con una serpiente enroscada y nunca apuestes en contra de alguien que asegura que puede sacarte ‘jotas’ de diamante de detrás de tu oreja, porque acabarás arruinado y con el lóbulo empapado de saliva…”.

Sin llegar a ser tan brillante, a mi padre, mi abuelo le recomendó conseguir tener al menos una buena cama y un par de zapatos cómodos, “porque cuando no se está en una se está en los otros”, le dijo. Y si algo me ha transmitido mi progenitor en estos 25 años de ir haciéndole cada vez más caso (la primera década y media de vida no cuenta, porque cuando no eres un enano que le idolatra sin más, eres un adolescente que le odia porque sí, o un jovenzuelo desnortado que busca reafirmarse en la vida negando a los suyos y avergonzándose de ellos) es que “gente, hijo, es el plural de imbécil”. Nada más.

Pero también nada menos.

Anuncios